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Cristianos en Corea del Norte afrontan una terrible persecución, informan los desertores

KIM DZONG UN ZAPROSIŁ PAPIEŻA FRANCISZKA
AFP PHOTO / Pyeongyang Press Corps
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Mientras los Estados Unidos ven un posible acuerdo nuclear con Kim Jong Un, los cristianos son sometidos a interrogatorios y encarcelamientos brutales

Hay una “buena oportunidad” de alcanzar un acuerdo sobre el desarme nuclear de Corea del Norte, dijo el domingo el presidente Donald J. Trump. El presidente dijo que se ha acordado la fecha y el lugar de una segunda cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.

Pero la difícil situación de los cristianos en Corea del Norte sigue siendo sombría, según reveló un informe de Associated Press esta semana.

Incluso los cristianos que permanecen en la clandestinidad enfrentan el peligro, explicaron a la agencia personas fugadas que ahora viven en Corea del Sur.

Entre las historias de los desertores  está la de Kwak Jeong-ae, de 65 años, quien dijo que una prisionera en Corea del Norte reveló a los guardias sus creencias religiosas e insistió en usar su nombre cristiano, en lugar de su nombre original coreano, durante un interrogatorio en 2004:

“Ella insistió en decir, ‘Mi nombre es Hyun Sarah; es el nombre que Dios y mi iglesia me han dado”, dijo Kwak. “Ella dijo (a su interrogador), ‘Soy una hija de Dios y no tengo miedo de morir. Así que si quieres matarme, adelante, mátame “.

Kwak dijo que Hyun le contó lo que hizo durante los interrogatorios, y las acciones de Hyun fueron confirmadas a Kwak por otro recluso que fue interrogado a su lado. Kwak dijo que más tarde vio a Hyun, de 23 años, que regresaba de una sala de interrogatorios con graves contusiones en la frente y sangraba por la nariz. Días después, los guardias se llevaron a Hyun para siempre.

Otro desertor dijo que solo rezaba debajo de una manta o en el baño debido a las preocupaciones de le atraparan. Otro, que fue encarcelado después de ser repatriado desde China, donde muchos coreanos se refugiaron durante una hambruna de la década de 1990, contaba haber rezado en silencio en su celda después de que un compañero de prisión hambriento compartiera unos preciosos granos de maíz.

“Nos comunicamos escribiendo en nuestras palmas (con los dedos)”, dijo a AP. “Le dije que era cristiano y le pregunté si él también lo era”.

Corea del Norte tenía una población floreciente de cristianos antes de la Guerra de Corea de 1950-53, explicó AP, pero se ha marchitado en medio de sucesivas represalias contra una fe que el gobierno ve como una amenaza occidental liderada por los Estados Unidos.

Jung Gwangil, un desertor norcoreano convertido en activista, y uno de los pocos que permitieron a AP usar su nombre real, dijo que vio a un hombre rezando y cantando himnos cuando estaban juntos en un centro de detención en la ciudad norteña de Hoeryong en octubre de 1999. El hombre fue golpeado con frecuencia y un día fue arrastrado, dijo Jung.

“Mientras se iba, nos gritó: ‘Dios te salvará’. No había encontrado el cristianismo antes en ese momento, y pensé que estaba loco”, dijo Jung a AP.

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