Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Más allá de la muerte

CHINCHORRO
Comparte

Tradiciones de la cultura Chinchorro y sus momias: Creían que tras la muerte se renace a la vida

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

El Museo Nacional de Historia Natural de Chile inauguró la exposición “Chinchorro: Trascender la muerte” donde se puede apreciar las prácticas de momificación de este pueblo precolombino que se ubicaron entre los puertos de Ilo en Perú e Iquique en Chile. Esta zona se caracteriza por su extrema aridez, pero rica en recursos marinos por la fría corriente de Humboldt. Además, las quebradas que llegan al mar, aportan agua dulce, así como especies animales y vegetales para diferentes necesidades de consumo.

A inicios del siglo XX se descubrieron los primeros restos de estos habitantes que dejaron tesoros arqueológicos y más de cien cuerpos momificados con diversas técnicas entre los años 7 mil y 3.500 a.C, convirtiéndose en la más antigua del mundo.

La antropóloga Verónica Silva, curadora de la exposición comenta: “Difícilmente algún día tendremos mucha claridad respecto de que pensaban o sentían acerca de la muerte. Sin embargo, los indicios apuntan a que creían que tras la muerte se renace a la vida, es por esto que llevaban a sus deudos durante algún tiempo, mientras se trasladaban de un lugar a otro”.

Esta exposición revela grana cantidad de información, pero también varias interrogantes, entre las cuales se encuentra sus creencias sobre la vida y la muerte, esto debido a las complejas técnicas de taxidermia utilizadas por el pueblo chinchorro. En el clímax de la cultura, hacia 3000 a.C., se momificaban representantes de todos los miembros de la sociedad y de todas las edades (hombre, mujeres, niños, adultos y ancianos), embadurnándolos con pigmentos rojo, negro y café. Durante el ocaso de esta cultura, sólo se aplicaba mascarillas de barro.

El desarrollo artístico se puede apreciar, casi exclusivamente, en el delicado ajuar de las momias que contaban con turbantes de cuerdas de fibra vegetal o animal torcidas, adornados con cuentas de concha y malaquita, que cubrían la cabeza deformada intencionalmente en vida. Algunas momias presentan faldellines de totora. Los cuerpos descansan sobre esteras de fibra vegetal y sacos de piel animal.

La exposición del Museo Nacional de Historia Natural se extenderá hasta agosto del presente año y donde se pueden ver las tomografías complementan el trabajo de especialistas y artistas, que permiten conocer cómo eran los rostros de este pueblo chinchorro.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.