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La mula: Clint Eastwood, sin editar en Photoshop

THE MULE
Warner Bros
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El anciano actor se interpreta a sí mismo casi convertido en hombre: pidiendo perdón por sus pecados e intentando expiarlos

Buena parte de la carrera de Clint Eastwood, al menos hasta los años noventa, consistió en proyectar una imagen sobre sí mismo: la de alguien más allá del bien y del mal, fuera de la ley, individualista y ejecutor. Luego se ha encargado de analizar, corregir o reescribir esa imagen, adaptándose al paso del tiempo, pero no sólo desde una perspectiva social sino también -y ante todo- personal.

Con la edad, ha dejado de matar a sus adversarios de ficción, como puede verse en Gran Torino (2008), aunque al mismo tiempo no haya ocultado nunca su fascinación por la violencia y una cierta incompetencia social (que en ocasiones podría confundirse erróneamente con el racismo o la xenofobia). Ha dejado, por así decirlo, de ser un personaje ficticio para hacerse un personaje cada vez más real.

La mula no es una excepción a la regla. Se basa en un caso verídico sobre un octogenario estadounidense a quien el cartel de Sinaloa confió innumerables transportes del droga, aprovechándose de su edad, raza y nacionalidad, hasta su captura varios años después, cuando ya había ganado más de un millón de dólares. Desde El francotirador (2014), a Eastwood parecen interesarle los cruces entre la realidad y la ficción, cuya apoteosis sería el uso de los personajes reales interpretándose a sí mismos en 15:17 Tren a París (2018).

Y en su última película podría decirse que, hasta cierto punto, Eastwood se interpreta a sí mismo, con un pasado, un presente y un futuro, todos ellos comprometidos. Algo así la convierte en una película especial, comparable a uno de los últimos autorretratos de Rembrandt.

Earl Stone, el alterego de Eastwood en La mula, es un famoso horticultor cuando lo vemos por primera vez, recogiendo un premio mientras su hija (que es también su hija en la vida real: Alison Eastwood) se casa. Divorciado pero seductor, padre sin hijos pero con buenos amigos, al personaje nada parece preocuparle a no ser sus lirios y los aplausos. Varios años después, su ex mujer (Dianne West) está a punto de morir, su hija no le habla, pierde su empresa, su casa, y sólo le queda una furgoneta… Su fracaso es múltiple, aunque él no sea responsable por completo de él. Como marido y padre es un verdugo; como ciudadano, una víctima.

De modo que, cuando le llega la oportunidad, acepta convertirse en mula para un importante cartel mexicano, convencido de que nadie desconfiará de un viejo blanco y norteamericano atravesando las carreteras de su país con droga. Sabe cuáles son los riesgos, es veterano de Corea. La muerte siempre es una posibilidad, especialmente ahora, después de que la guerra se haya trasladado a los escenarios de la vida diaria, donde nada es fácil para nadie. 

Con estos pocos elementos, la historia sigue un extraño camino hacia la redención del protagonista. Insulta de forma involuntaria a negros, hispanos y homosexuales, al mismo tiempo que los ayuda o los saluda, como si su actitud relajada dejase clara su falta de prejuicios. Gana dinero ilegalmente, parte para su nieta (pensando en sus gastos universitarios) y parte para sus amigos (después de que un incendio los deje sin lugar de reunión). También para recuperar su casa y su negocio, de donde había despedido a varios trabajadores. El antiguo asesino vengador se convierte aquí en una especie de Robin Hood, más pendiente de los demás que de él, quizás porque se da cuenta de sus errores, sobre todo en el ámbito familiar.

De no ser por su convulso divorcio de Sondra Locke, de sus múltiples aventuras extra matrimoniales y de la hija ilegítima a la que reconoció cuando ella ya tenía sesenta años, por no hablar de su militancia en el Partido Republicano y algunas ideas estridentes sobre -entre otras cosas- las armas, la justicia o las mujeres en general, podríamos considerar a Earl y a Eastwood las dos caras de la misma moneda.

Las coincidencias no son fortuitas. Hay en esta película revisionismo cinematográfico y personal, revisionismo acerca de los personajes que convirtieron al cineasta en un icono y revisionismo acerca de ese cineasta más allá de las cámaras. De algún modo, Eastwood se distancia de Facebook o Instagram, para presentarse sin las bondades de Photo Shop, sin maquillaje y sin un guión demasiado fantasioso, casi convertido en hombre: pidiendo perdón por sus pecados e intentando expiarlos. 

El tráiler de La mula me parece genial, la película no tanto. Me gusta ver a Eastwood conduciendo a través de grandes carreteras donde el paisaje no está contaminado por la grandilocuencia yanqui, de la misma manera que me gusta observarlo mientras escucha o tararea canciones que emiten las emisoras de radio. Su humor también me gusta, al declararse un analfabeto tecnológico (incapaz de textear o whatsappear) o al jugar con fuego cuando les habla a los miembros del cartel.

No me gustan tanto los policías (pese a que Bradley Cooper y Michael Peña se toman más en serio sus papeles que Laurence Fishburne), ni el capo mafioso (en la piel de Andy Garcia). Tampoco me gustan sus amigos ni sus familiares, porque aparecen muy abocetados, y la cámara y el guión no consiguen hacerlos tan esenciales para el espectador como finalmente lo son para Earl.

Muchas secuencias son portentosas, en contraste con otras demasiado inesperadas e inoportunas, poniendo de relieve la rapidez con que se rodó y montó esta película (cuya producción comenzó en junio del año pasado). Lo mejor que se me ocurre decir sobre ella es que no es una obra maestra y sin embargo es un acto de fe en el cine.  

Ficha Técnica

Título original: The Mule (2018).

País: Estados Unidos.

Director: Clint Eastwood.

Guión: Nick Schenk y Sam Dolnick.

Reparto: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Michael Peña, Taissa Farmiga, Laurence Fishburne, Ignacio Serricchio, Alison Eastwood, Dianne Wiest, Diego Cataño, Robert LaSardo, Lobo Sebastian, Andy García, Clifton Collins Jr., Manny Montana, Jill Flint, Noel Gugliemi, Loren Dean, Katie Gill, Daniel Moncada,Victor Rasuk, Devon Ogden, Ashani Roberts, Lee Coc, Rey Hernandez, Joe Knezevich, Derek Russo.

Tags:
cine
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