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8 trucos para aliviar la carga mental

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¿Otra vez estás a punto de estallar? Si la responsabilidad te come el cerebro y te conduce al estrés, aquí tienes soluciones prácticas para evitar que vuelvas a cargarte

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Niños, casa, trabajo, encargos, citas médicas, fechas, facturas… La carga mental se puede evitar. Todo es cuestión de detectarla a tiempo, saber cuáles son los factores que nos ponen en riesgo. Uno de ellos es el sentido de responsabilidad que las mujeres solemos asumir, más allá de la lógica.

Aquí tienes algunas ideas en positivo para que te resulte fácil enderezar la preocupación o sacarle partido a las habilidades de otras persona de la familia.

No te consideres la única responsable

Para comenzar a liberar carga mental, es importante que tú aceptes que no eres la única que sabe hacer bien las cosas. No importa si en una primera etapa, él olvida los encargos o quema las camisas al planchar o no deja el baño como a ti te gustaría. Da tiempo para que pueda mejorar, pero para eso antes tienes que relajarte y pensar que él también es capaz.

Decídete a soltar la carga mental

Aprende a desconectar en el trabajo, por ejemplo, si otros en casa tienen el encargo de estar pendientes de algo. Si alguien se encarga de hacer la cena, no entres en la cocina si no te lo piden. ¿Que dejan toda la cacharrería por fregar? Antes de empezar, da el encargo al mismo que cocinó o a otro familiar.

Él es parte de la solución

Contar con el padre desde el primer momento es básico para el crecimiento de los hijos y para el propio enriquecimiento de la pareja. Anímale a que ejerza. Construye la familia contando con él en todo lo que pueda. Hay cosas que de entrada no sabe pero aprenderá con el tiempo. En lo que se ofrezca, acéptalo y no rechaces su ayuda: no hagas que se sienta inútil o se canse de intentar colaborar. Las escenas familiares que te hará vivir te asombrarán. Ayúdale a vivir la ternura masculina.

Reconoce su parte de mérito

Subraya sus logros en la familia. Las medallas no solo le van a llegar desde el trabajo o la competición deportiva. Como padre y marido, impulsa a que se sienta un campeón en casa. A todos nos gusta que nos reconozcan lo que hacemos bien. Y si lo hemos hecho bien solo a medias, que nos estimulen.

Gestiona el tiempo

Para la pareja, es importante vivir momentos en común en los que poder hablar a solas, sin que estén los niños. Busca, si puedes, ese momento del almuerzo para estar juntos. También es muy positivo marcar en la agenda ciertos momentos semanales de mayor intimidad: cuenta con la ayuda de los abuelos o tíos, o de una niñera si es necesario.

Comunícate

No acumules quejas internas y no explotarás de ira o fatiga o estrés. Para que no haya carga mental acumulada, explícale tu preocupación o tus intuiciones, para que podáis reconducirlas juntos. Cuenta con él y no le dejes aparte de tus problemas.

Vamos juntos a por los objetivos

Deja que despliegue sus formas de educar a los niños. Fomenta que hable de la paternidad con los amigos y que presuma de ello. Facilita que él pueda pasar tiempo con los niños y que ellos puedan notar que su padre está con ellos y no solo se dedica a trabajar mucho.

Daos un capricho juntos

¿Puedes pagarte un viaje a la Patagonia? Hacedlo. ¿No? Entonces busca un buen plan de noche de viernes, casero o a la vuelta de la esquina. Créeme que el presupuesto no lo es todo. El caso es sorprender para mostraros vuestro amor. Nada descansa más que saberse querido.

Gestiona el estrés

Date un tiempo de descanso, de relax mental, a diario. Lee libros de literatura que te ayuden a desconectar de la actividad real. Haz oración. Medita. Acude a textos de espiritualidad. Descubre qué es lo que más te relaja: cuidar unas plantas, pasear, contemplar el paisaje, el mar… Dispones de poco tiempo pero seguro que puedes aprovecharlo bien y purificar tu interior.

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