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Trucos para disfrutar de los eventos sociales y mantener la línea

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Rawpixel.com - Shuterstock
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Consejos para mantener el peso alcanzado tras la dieta aunque comas fuera de casa

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Una vez que tomamos la decisión de bajar de peso, lo primero que debemos hacer es recurrir a un nutricionista para que nos acompañe y enseñe cómo realizar nuestras comidas y transitar en este arduo camino. Para ello es necesario cambiar el chip y pensar que la dieta que vayamos a realizar no es solo consiste en bajar unos kilos y después volver a retomar los hábitos alimentarios anteriores al régimen. Debemos aprender a cambiar paulatinamente nuestros hábitos alimentarios paulatinamente para mantenerse el peso y la línea. Así nos sentiremos bien definitivamente porque estaremos más sanos al implantar en nuestra vida un estilo de vida más saludable.

Cuando logramos con esfuerzo alcanzar un peso saludable, estamos felices por ello, y pensamos que ya podemos guardar todo lo que aprendimos en un baúl. Pero no es así, debemos quedarnos con la llave en la mano, porque nos queda quizás la etapa más difícil, la de aprender a convivir con el nuevo peso y el desafío de mantenerlo.

Mantener el peso, la clave del éxito

La evidencia mundial demuestra que las estrategias con mayor éxito son aquellas que tienen que ver con el cambio en el comportamiento y en los hábitos de la persona. No se trata solo de bajar de peso, sino de adoptar estilos de vida saludables para conservar un peso adecuado a la edad, sexo y estatura.

Pero lamentablemente el mantener el peso requiere esfuerzo y darle la importancia y dedicación que se merece. Diversos estudios de nutricionistas sobre el mantenimiento de peso revelan que a los 5 años del régimen de comidas tan solo el 13% de las personas logran mantener el peso que con tanto esfuerzo les costó alcanzar.

La obesidad es una enfermedad crónica compleja que requiere tratamiento a largo plazo y el desarrollo de una dieta saludable y sostenible. Para ello es necesario incorporar estrategias encaminadas a modificar los hábitos, costumbres y el estilo de vida en general.

En este proceso de cambio de nuestros hábitos alimentarios, el ambiente social juega un papel fundamental. Comidas familiares, de trabajo, con amigos, eventos sociales, fiestas, cumpleaños, bodas, celebraciones… Nuestra vida social está muy vinculada a la alimentación pues cada uno de estos encuentros se suele comer algo y coincidir en los horarios principales de comidas.

Por eso es importante aprender a comer de forma moderada a la hora de asistir a estos eventos. Y es que suelen ser esas las ocasiones en los que comemos demasiado porque se suelen preparar y servir comida en exceso.

Toca aprender a controlar y a manejar esas situaciones en las que además, hay muchas tentaciones. Es en ese momento en el que nos proponen tomar esos alimentos “prohibidos” en la dieta.

También puede afectarnos la presión social. Siempre hay alguien que te pregunta o te dice: “¿Por qué no comes?, ¿no te gustó? Come que no pasa nada, ¡es un día no más!”. Por supuesto que no podemos meternos dentro de una burbuja, aislarnos ni mucho menos alejarnos de nuestros seres queridos por miedo a comer de más de la cuenta.

Por lo tanto, es muy importante tomar conciencia que no es un cambio de conducta alimentaria por unos días, sino algo que debemos de aplicarlo a diario y comenzar a comer con moderación y disfrutar con esa nueva manera de comportarse. 

FOOD
Dragica Nikolovska - Shuterstock

Aquí algunas soluciones para aprender a controlar lo que comemos cuando asistimos a algún evento social:

No saltarse comidas. Recuerda la importancia de realizar 5 comidas al día. Aunque tengamos un evento debemos hacer todas las comidas que hacemos habitualmente. Así evitaremos llegar con mucho apetito y se nos hace más difícil controlar lo que comemos, las cantidades y el tamaño de la porción de los alimentos que decidamos tomar.

Ingesta previa. Una buena opción es comer antes del evento. Una ingesta previa sin harinas puede ayudarte a no llegar con hambre y controlar lo comes con más tranquilidad. Se puede escoger algo simple como una fruta, un yogur natural, una sopa casera o una ensalada si ya la tenemos elaborada.  

Establecer previamente un límite. Este puede ser pautado con el profesional o bien por uno mismo en base al conocimiento adquirido. Por ejemplo, si acudes a un cóctel o copetín, no comas más de 10 bocados salados libres (con harinas). Añadiremos algún alimento permitido dentro del plan: aceitunas, dátiles, nueces, queso, cerezas, un rollito de jamón y queso… Y, con respecto a lo dulce, solo tomaremos un postre, una porción de pequeño tamaño. Y la comeremos lentamente, disfrutándola.

Elegir las bebidas. Intentar optar siempre por el agua en lugar de beber un refresco o un jugo. Y si nos apetece mucho tomar alguna bebida alcohólica, moderemos su consumo pues solo aporta calorías y no quita la sed.

Lavado de dientes. Al terminar de comer lavarse los dientes ayuda a disminuir las ganas de seguir comiendo. Si no tienes tu cepillo de dietes a mano, masticar un chicle sin azúcar puede ayudarte también.

Tomar un té o café. Tomar una infusión sin azúcar ayuda a disminuir el apetito.

No enfocar la atención solo en la comida. Intenta disfrutar de una conversación con los demás invitados, de la música, decoración u otros. Eso es más importante que la comida. Bien lo sabes.

 

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