¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Cada 8 minutos, un niño es medicado de manera incorrecta

HEADACHE
Greenland - Shutterstock
Comparte

Pequeños cambios de la manera de medicar a los niños pueden hacer toda la diferencia y evitar tragedias

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Consulta esta galería para conocer los errores más comunes a la hora de administrar los medicamentos a los niños:

Está llamando la atención en las redes sociale la noticia de que una bebé de 4 meses lo pasó mal tras ingerir una loción contra piojos en lugar de la medicación para la inflamación bucal. Fue un error de la unidad de salud que proveyó el medicamento a la mamá de la niña en Vila Velha, en el estado de Espíritu Santo (Brasil)

Afortunadamente la bebé se ha recuperado, pero el caso vuelve a traer a la luz un dato preocupante: la alta frecuencia con que los niños son medicados erróneamente en el mundo.

Un estudio publicado en 2014 por el respetado diario científico Pediatrics, de Estados Unidos, señaló que cada 8 minutos un niño es medicado de manera equivocada. Tras cuatro años de esa publicación, es verdad que el cuadro puede haber cambiado, pero, probablemente, no de modo drástico. La investigación analizó los datos registrados a lo largo de diez años, entre el 2002 y el 2012, por el National Poison Database System, un banco de datos nacional sobre casos de envenenamiento e intoxicación.

Algunos aspectos relevantes a considerar:

Medicamentos líquidos

El 82% de lo errores registrados se refieren a medicamentos líquidos, contra un 14,9% relacionado a cápsulas y comprimidos.

Una solución para reducir el riesgo de dosificación equivocada es utilizar jeringas y vasitos dosificadores, que normalmente se venden junto a los medicamentos, para medir los mililitros exactos que se han prescrito.

Relación entre las dosis y la edad y peso del niño

Otro problema común es ignorar que la dosis de la medicina varía conforme a la edad y el peso del niño: la dosis que tomó el año anterior, por ejemplo, puede no ser la más adecuada para el momento actual. Una dosis menor puede ser ineficaz, mientras que una excesiva puede tener efectos colaterales peligrosos, capaces de afectar, por ejemplo, la presión arterial, la temperatura corporal o incluso llevar a una intoxicación.

Automedicación

Quien decide recetarse medicinas a sí mismo o a sus hijos puede causar más daño que beneficio. Entre los casos más comunes de automedicación están el consumo de medicinas incompatibles con la situación clínica, el uso de sustancias que solo camuflajean los síntomas sin en realidad tratar la enfermedad, la mezcla de medicamentos, alterando sus efectos, además de la obtención de resultados contraproducentes, como en el caso de los antibióticos que, tomados indiscriminadamente, vuelven las bacterias más resistentes en lugar de combatirlas.

Horarios e intervalos

Alrededor de un cuarto de los errores de la medicación infantil están relacionados con los intervalos mal administrados entre las dosis, al tratarse, principalmente, de casos en que el niño recibe la medicina más temprano de lo que debería.

Mezclas para “suavizar” el sabor

Como muchos niños rechazan ciertas medicinas a causa del sabor desagradable, hay papás que diluyen la medicina en jugos, refrescos y achocolatados, lo que altera las características propias de cada medicamento. Por ejemplo, el hierro puede tomarse con jugos cítricos como la naranja o el limón, pero no con leche, que perjudica su eficacia. En caso de que el médico permita diluir el medicamento en jugo, por ejemplo, se deben usar cantidades pequeñas de jugo.

El niño debe ir aprendiendo que el medicamento que está tomando es importante para combatir una enfermedad. Es necesario que el adulto responsable de la medicación sea firme y, al mismo tiempo, cariñoso, sin forzar, amenazar o usar recursos violentos como pegar o tapar la nariz del niño para que trague la medicina.

Comprimidos y cápsulas

Los comprimidos pueden, en muchos casos, cortarse en hasta cuatro partes, pero las cápsulas deben ingerirse enteras, sin abrirse.

Almacenamiento

El lugar y las condiciones hacen mucha diferencia: la humedad y la temperatura, por ejemplo, afectan las propiedades de los medicamentos. Es recomendable conservarlos en el embalaje original y guardarlos en un lugar seco y aireado, evitando la cocina y el baño, además, por supuesto, de mantenerlos fuera del alcance de los niños.

Prospecto y embalaje

Es un cuidado elemental leer el prospecto y el embalaje con atención para cerciorarse de que se trata del medicamento correcto, verificar la indicaciones y prevenir eventuales efectos indeseados.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.