Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Enero, el olvidado tiempo de la Epifanía

CARTE VOEUX
Comparte

Se extendía del 6 de enero hasta el Miércoles de Ceniza, y animaba a mover lentamente los pensamientos desde la infancia de Jesús a su ministerio público

Durante muchos siglos, la Iglesia católica celebró un “ciclo de Navidad” que generalmente comenzaba a finales de noviembre y duraba hasta finales de enero.

En este ciclo litúrgico, había tres tiempos litúrgicos distintos. El primero era la “Temporada de Adviento”, que continúa celebrándose hoy como siempre.

El segundo era la “Navidad”, que incluía los días de Navidad, del 25 de diciembre al 6 de enero. A partir del 6 de enero comenzaba el “Tiempo de Epifanía” que duraba hasta el Miércoles de Ceniza.

Los católicos que participan en la forma extraordinaria del rito romano están familiarizados con estos tiempos y continúan observándolos hoy.

De manera similar, los ordinarios anglicanos (anglicanos que desean entrar en plena comunión con Roma) mantienen un “Tiempo de Epifanía” que dura hasta el comienzo de la Cuaresma.

Actualmente, la mayoría de los católicos romanos siguen el calendario general romano que incluye un breve “Tiempo de Epifanía” entre el Domingo de la Epifanía y el Día del Bautismo del Señor.

Después de eso, la Iglesia comienza una nueva temporada llamada “Tiempo Ordinario”. En latín, este período se llama “Tempus Per Annum“, que se traduce literalmente como “Tiempo durante el año”. Es un momento en que la iglesia se enfoca en la vida de Cristo y su ministerio público.

Medita en la belleza de la encarnación.
Es interesante notar que el color de las dos temporadas litúrgicas (“Tiempo Ordinario” y “Tiempo de Epifanía”) es verde, excluyendo ciertos días festivos (por ejemplo, el día de la Epifanía y el de la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo o Candelaria.

Este color simboliza un período de regeneración y renovación, que son temas relacionados tanto con la infancia de Jesús como con su ministerio público.

Uno de los beneficios del “Tiempo de Epifanía” es extender varios temas espirituales del período navideño.

El “tiempo de Navidad” sigue siendo uno de los períodos más cortos del año litúrgico y es bueno continuar meditando sobre la belleza de la encarnación y su importancia en nuestras vidas.

De hecho, la nueva temporada del “Tiempo Ordinario” no nos prohíbe mantener este espíritu. También nos anima a mover lentamente nuestros pensamientos de la infancia de Jesús a su ministerio público.

Nos ayuda a preparar nuestros corazones para el tiempo de la Cuaresma, cuando estamos enfocados en la cruel realidad del sacrificio de Jesús en la cruz.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.