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¿Los adultos deben tener contacto con los niños por teléfono?

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Shutterstock-pavel lysenko
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Si dejas que tus hijos hablen sin tu supervisión, te expones a riesgos como el acoso sexual o el intercambio de pornografía. ¿Cómo evitarlos?

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La facilidad con que nos sumergimos en las nuevas tecnologías y las incorporamos a la vida diaria hace que a veces no pensemos en las consecuencias que tiene el uso de ellas en nuestros pequeños.

Uno se da cuenta enseguida de los líos en qué puede meterse un niño (y, con él, sus papás) el día en que el pequeño, con toda su inocencia dice a la hora del desayuno: “Me acaba de llamar la abuelita y dice que esta tarde pasará ella a recogerme por el colegio porque quiere mostrarme algo. Y que al cabo de dos horas me paséis a recoger por su casa”. ¿Dónde están las decisiones de papá y mamá? ¿Quién respeta la agenda familiar entonces?

Una de las primeras batallas que planteamos con respecto a la tecnología y las redes sociales es el uso de los teléfonos móviles. Parece que los expertos coinciden en que una edad prudencial para que los niños comiencen a emplearlos es a partir de los 12 años.

Sin embargo, hay otra cuestión que nos tiene que preocupar, y mucho: ¿con quién hablan nuestros hijos?

Parece que todo invita a que, una vez tienen el móvil en la mano, los niños tengan la libertad y la independencia suficiente como para que puedan hablar con quien quieran. Esto no es así.

Como padres y educadores, tenemos una responsabilidad muy grande hacia el menor. Le facilitamos un instrumento que le abre al mundo, pero también una puerta por la que pueden colarse en casa los enemigos. Hablo de personas que pueden llegar a hacer un daño irreparable al niño. 

Por las redes sociales todos hemos comprobado que navegan muchos individuos y grupos de delincuencia y mafia, que tratan de engañar a víctimas sin distinción de edad ni sexo o condición.

El “sexting”, es decir, el acoso sexual a un menor, es una de las pestes más extendidas. Como lo son la pornografía, el robo de datos o el tráfico de personas. 

¿Con quién estuvo hablando tu hija en su habitación a puerta cerrada?

Es lógico que en la preadolescencia y la adolescencia se den conversaciones entre amigas que ellas consideran íntimas.

Hay un círculo de amistades en el que se hacen confidencias, chicos y chicas que van descubriendo cómo se relacionan con otras personas a la vez que se descubren a sí mismos.

Sin embargo, los psicólogos subrayan que esa fase de aprendizaje del “yo” no debe hacerse a solas sino que conviene hacerlo de la mano de los padres y educadores.

Con el consentimiento de los padres

Ante las llamadas y las conversaciones por teléfono, whatsapp o chat de cualquier tipo con adultos, los padres deben tener conocimiento de ello y deben haber dado su consentimiento.

De este modo, filtran quién es la persona que habla con el hijo y manifiestan prudencia con respecto al tono de la conversación.

Es muy positivo confiar en los vecinos, familiares lejanos, amigos y personas recién conocidas, pero eso no significa que haya que dejarles la puerta abierta de par en par para hablar por teléfono con nuestros hijos.

Hay que saber de qué hablan y explicarlo a los niños para que entiendan que se trata de una vigilancia amorosa y prudente para evitar que les suceda algo malo.

Así se evitan propuestas maliciosas, criterios que des-educan o comportamientos que nunca consentiríamos en nuestra familia.

Otro aspecto que también ha de tenerse en cuenta en la educación de los hijos es el de afianzar la autoridad de los otros padres: nunca tomes una decisión con el niño de otra familia sin antes consultarlo con sus papás. Y lo mismo querrás que ocurra en tu casa: que los padres se pongan de acuerdo con los padres, no con los niños primero. Pienso en horas de entrenamiento, actividades extraescolares, celebraciones de cumpleaños, acciones solidarias, voluntariado…

Ideas que pueden ayudarte

  • Solo se habla por el móvil con la puerta de la habitación abierta o entornada, de modo que otras personas puedan escuchar la conversación.
  • Es preferible que hablen con los adultos por el altavoz, así papá y mamá saben qué dicen otros adultos a sus hijos.
  • Revisa la agenda de contactos con tu hijo.
  • Respeta la autoridad de los otros padres y haz respetar la vuestra (tuya y de tu cónyuge).
  • Recuerda que quien dirige la agenda familiar eres tú, no el niño.
  • Atención a las fotografías y videos o gifs que recibe.
  • Pregunta si le han pedido que envíe fotografías o datos sobre la casa, la escuela, el lugar de vacaciones o números de tarjeta.
  • Facilita a tus hijos que hablen de cómo usan el teléfono: a qué juegan, quién lidera el grupo de amigos, si hay algún nuevo amigo…
  • Explica que no deben sentir vergüenza si se encuentran en una situación embarazosa y que lo mejor es que enseguida te lo expliquen para valorar qué ha sucedido y tomar medidas.

 

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