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La Biblia responde a 5 preguntas sobre los apóstoles y la Iglesia

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Jorge Luis Zarazúa - publicado el 09/01/19 - actualizado el 06/01/26
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Existen preguntas que todos nos hemos hecho sobre la Iglesia católica, pero la Biblia tiene las respuestas que queremos saber, sobre todo si no eres católico

Desde que existe la Iglesia católica, fundada por Cristo, han existido dudas y todo tipo de preguntas que se han respondido con los testimonios de quienes vivieron con Jesús y vieron de primera mano los acontecimientos de la salvación. Pero en la Biblia también encontramos las respuestas a esas interrogantes. Aquí ponemos algunas.

1¿Los apóstoles tenían a un Papa por dirigente?

Los apóstoles y la Iglesia primitiva tenían a san Pedro como dirigente (Mt 16, 18-19; Lc 22, 31-31; Jn 21, 15-17; Hch 1, 15-26; Hch 2, 14-41; Gál 1, 18; Gál 2, 1-10). De hecho, san Pedro fue el primer Papa, y los Papas son sucesores de Pedro.

La Iglesia sigue conservando la estructura que tenía en el siglo I, conformada por obispos, presbíteros y diáconos (1Tim 3, 1-7; 1Tim 3, 8-13; 1Tim 5, 17, 22; Tit 1, 5-9; Hch 20, 17); algo de lo que carecen muchos grupos proselitistas, que inventan su propio liderazgo.

Jesucristo estableció a Pedro y los demás Apóstoles como pastores de la Iglesia (Mt 18, 18; Mt 10, 40; Lc 10, 16; Hch 20, 28; 1Pe 5, 1-4) y ellos fueron estableciendo colaboradores, como se ve especialmente en 1Tim, 2Tim y Tit (Cfr. 2Tim 2,2; Tit 1, 5; Hb 13, 7.17).

La Iglesia cree firmemente en lo que dice Efesios 2, 20, que presenta a Cristo como la Piedra Angular y, junto a Él, a los Apóstoles, no en competencia entre sí, sino como continuadores de su tarea evangelizadora.

2 ¿Los apóstoles rezaban a María, a los santos o a los ángeles?

Los primeros cristianos pedían la intercesión de la Virgen María, de los ángeles y los santos. Interceder es pedir a Dios en favor de alguien (Cfr. Gn 18, 16-33). Podemos pedirle a alguien que ore y que ruegue por nosotros (Cfr. Hb 13, 18-19; 1Tes 5, 25; Col 4, 3).

La Virgen María intercedió por los jóvenes esposos en Caná de Galilea (Jn 2, 1-11) y ella estuvo en oración con los apóstoles y los primeros discípulos (Hch 1, 1-14).

Ella sigue acompañando a los discípulos de Jesús e intercede por ellos. Es también nuestra Madre (Ap, 12, 1-17).

De hecho, aunque no le llaman así, los hermanos separados también interceden unos por otros; es decir, oran y ruegan unos por otros.

3¿Los apóstoles veneraban algún tipo de imágenes?

Los apóstoles conocían las Escrituras y sabían distinguir entre una imagen y un ídolo. Estaban conscientes de que Dios permite las imágenes (Ex 25, 18; Nm 21, 8; 1Re 6, 23ss; 1Re 7, 25ss) y prohíbe los ídolos de los paganos (Ex 20, 3-5; Sal 115; Sal 135).

4¿Los apóstoles usaban ropas sacerdotales?

La Iglesia adoptó las vestiduras sacerdotales del Antiguo Testamento (Cfr. Ex 28; Ex 39), porque Jesús instituyó, en la Última Cena, a los Apóstoles como sacerdotes de la Nueva Alianza.

En la vida diaria Jesús y los apóstoles usaron las vestiduras de su época, con elementos similares a como visten los sacerdotes católicos durante la Santa Misa.

Hay grupos protestantes que utilizan y adaptan las vestiduras de los sacerdotes católicos, particularmente en el ámbito cultual en sus templos.

5 ¿Los apóstoles recibían confesión de pecados?

Los primeros cristianos se confesaban con un sacerdote, primero como judíos (Lv 5, 1-13; Nm 5, 5-10), después como cristianos, es decir, como discípulos de Cristo, pues sabían que Jesús dio a los apóstoles el poder de perdonar los pecados (Jn 20, 21-23); confesar los pecados era una práctica de la Iglesia primitiva (Hch 19, 18; Stgo 5, 16).

Sabían que a los apóstoles y sus colaboradores y sucesores les fue encomendado el ministerio de la reconciliación (2Cor 5, 18-20).

Judas Iscariote no se confesó con los sacerdotes judíos de la manera prescrita por la Ley (Mt 27, 3-10; Cfr. Lv 5, 1-13; Nm 5, 5-10); él fue a pedir que liberaran a Jesús.

Además, su suicidio no se debió a reconocer su falta delante de los sacerdotes sino por desesperar y no confiar en la misericordia de Dios.

Espera la segunda parte de este artículo donde resolveremos más dudas.

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