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 Platos sanos en casa pero que en un restaurante son menos saludables 

djile
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Hasta una ensalada puede tener sus "secretos" calóricos: la comida casera siempre es la mejor opción

El estilo de vida actual, los horarios laborales y la escasez de tiempo, empujan a muchas personas hacia la comida comprada o a comer fuera de casa.

Por lo tanto, escoger con buen criterio los platos y moderarse en las cantidades son dos puntos básicos que debemos tener en cuenta cuando preferimos comer en un restaurante sin remordimientos.

Si vamos con frecuencia a comer afuera, queremos comer algo parecido a lo que podemos prepararnos en casa, opciones conocidas como sanas, una ensalada, carne con puré, sopas, de postre flanes, cremas…

Pero en su mayoría estas opciones que escogemos en el restaurante y que elaboramos en casa como saludables no lo son, es que no todo lo verde es sano ni adelgaza, dependiendo de su elaboración y lo que se le añada, una comida será más o menos sana. 

Diferencias entre el plato que elaboramos en casa y el que comemos afuera

Shutterstock

No es igual de sano el mismo plato elaborado en casa que si lo pedimos en un restaurante, hay diferencias, una de las principales son los ingredientes. 

Es normal que uno no tenga ni idea de lo que se lleva a la boca (ingredientes) ni cómo ha sido la preparación de ese almuerzo elegido cuando come afuera o lo compra ya pronto para comer. En la mayoría de los casos sucede que los restaurantes añaden, para dar más sabor, sustancias grasas tales como mantequilla, aceite, azúcar o crema de leche. 

En cambio, si uno cocina en casa, conoce bien cuáles son los ingredientes de la preparación y puede reemplazar algunos de estos por otros más saludables si lo desea.

“Es más rica la ensalada del buffet que la que hago en casa” 

Los nutricionistas siempre insistimos en consumir variedad de vegetales y una de las formas para mantener sus propiedades organolépticas son las ensaladas, por tanto, al parecer son siempre la opción más saludable, pero no siempre es así. 

En los restaurantes las ensaladas tienen añadido todo tipo de salsas y aderezos altos en grasa, para dar más sabor, pero aportando el doble de calorías y grasas que un almuerzo similar al que hacemos en casa, pero más sano.

“Con el frío, qué mejor y sano que pedir una sopita…”

Shutterstock

Pues tampoco es una buena idea, suelen tener muchos aceites, mantequilla, sal, a muchas se les añade queso, lo que puede suponer más calorías y grasa, además de su alto contenido de sodio, que es perjudicial para la salud.

La clásica sopa de pollo con fideos, generalmente si la pedimos en un bar el pollo brilla por su ausencia, porque están hechas comercialmente y por tanto contienen elevadas cantidades de sodio, y grasas. 

Si entonces decides elegir una sopa crema de brócoli porque es de verduras, probablemente no sea muy saludable ya que tiene un elevado contenido de calorías grasas saturadas, sodio, la cantidad de brócoli sea mínima y termine simplemente aportando más color que valor nutricional. 

Otra diferencia la encontramos en las porciones, no es lo mismo la cantidad servida en un restaurante que por lo general son abundantes, que la que uno se sirve en casa. Esto es algo importante a tener en cuenta a la hora de pedir el plato, si tenemos con quien compartir, o pedir media porción o para llevar y luego refrigerar.

La calidad de los alimentos varía mucho, en un local de comidas los ingredientes generalmente se compran a granel, escogiendo al mismo tiempo, productos de menor precio para abaratar costos e incrementar sus ganancias. En cambio, en casa podemos elegir productos frescos, naturales y de mejor calidad, sin pagar demasiado dinero.

Es casi seguro que no nos levantamos de la mesa sin comer el postre, cuando estamos comiendo afuera la variedad de postres es más amplia y atractiva, pero también de mayor aporte calórico, tortas, tartas, flanes, cremas, por el contrario de los que podemos optar en nuestro hogar, frutas, elaboraciones más sencillas pero saludables.

La opción más saludable es cocinar en casa, organizar y armar si es necesario viandas para los pequeños o para el trabajo, pero si algún día debes comer afuera te doy algunas sugerencias.

Shutterstock
  1. Evita llegar con mucha hambre, come algo antes, una fruta o un yogur natural, de esta manera se disminuye la ansiedad al momento de elegir lo que quieres comer y además te ayudará a controlar mejor la cantidad ingerida.
  2. Al momento de elegir algo para beber, deja para lo último los refrescos y las bebidas alcohólicas, que no quitan la sed y aportan solo calorías vacías (sin nutrientes), comienza por agua con o sin gas.
  3. Cuidado con los aperitivos, como pan, tostadas y sus salsas o paté o mantequilla, puedes pedir que no lo traigan a la mesa para no comerlo o controlar la cantidad, y elegir la opción integral que es más saciante.
  4. Cuando eliges la comida, opta por limón o aceite de oliva, lo viertes sobre la cuchara para controlar la cantidad y aliñas el plato, evita las salsas y aliños.
  5. Las carnes mejor al horno, la plancha o la parrilla. Las guarniciones, muchas veces especifica cuales son y otras no, pregunta siempre en qué consiste, si son patatas fritas opta por la opción vegetal (ensaladas al natural sin salsas ni aliños, por ejemplo).
  6. Si no te quieres ir sin comer algo de postre, algunas opciones mas saludables que las tartas de frutas que llevan crema doble y mantequilla, tortas, flanes, son las ensaladas de fruta, y hasta un helado natural de fruta.

Darse un gusto esporádicamente está bien, pero no hacerlo a diario. Comer afuera no nos da la libertad de planificar la comida, comprar los ingredientes de calidad y los que nos gusten más, ni controlar la cantidad que elaboramos y comemos. 

La falta de orden puede ser muchas veces la causa de una alimentación desequilibrada y poco sana, por tanto, el cocinar y comer en casa nos ayuda a tomar conciencia y conocer lo que comemos y le hace bien a nuestro organismo.

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