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Armando Janssens, “el cura belga” que se enamoró de Venezuela

ARMANDO JANSSENS
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El cardenal Urosa recordó el trabajo de quien “no solo fue un referente sacerdotal sino también para la sociedad civil”, y que cumplió “una vocación específica en el campo de lo social”

Durante la década de 1950 comenzaron a llegar a Venezuela sacerdotes procedentes de Bélgica, un esfuerzo misionero que se prolongó más allá de 1960, sumándose no menos de cuarenta sacerdotes y religiosos de ese país europeo. Se pueden describir como hombres de mucha fe y empuje pastoral, pero también como personas curtidas en la lucha social y el compromiso con los más pobres. De esa talante era el padre Armando Janssen, uno de estos “curas belgas” que llegó en 1965 al país suramericano.

“Inmediatamente comienza a trabajar con los jóvenes de los barrios de Lídice en Caracas, porque sus referentes fundamentales son los sectores populares y la juventud”, explicaba este 2 de enero de 2019 para Aleteia, Diana Vegas Castro, presidenta del grupo social CESAP, en el marco de la misa que presidió el cardenal Jorge Urosa Savino, para despedir al padre Janssens quien falleció el domingo 30 de diciembre.

Los medios locales y las redes sociales, al conocer su defunción, recordaron los proyectos solidarios, pastorales y sociales que promovió tras llegar al país bolivariano, muchos de los cuales se mantienen vigentes en estos tiempos de crisis humanitaria.

El arzobispo emérito de Caracas consideró al padre Janssens “un hombre extraordinario y de gran empuje misionero, con una vocación específica en el campo de lo social”. “Al despedirlo, lo hacemos con gratitud inmensa por todo el servicio que realizó aquí en nuestra iglesia de Caracas y en muchos lugares de Venezuela. Ese espíritu de optimismo, de servicio y de entrega, es algo que nosotros le agradecemos”.

Habló del programa Acompañando en Esperanza, que el grupo social CESAP en alianza con la Arquidiócesis de Caracas cumple en varias parroquias de la metrópolis. “Se trata de una ayuda para evitar la desnutrición en más de 3 mil niños que son atendidos en 60 comedores de Caracas, contribuyendo así a superar la decaimiento alimenticio que vive el sector más pobre y golpeado de Venezuela”, indicó Urosa.

Educación y trabajo popular

El grupo social CESAP es uno de los muchos frutos que el sacerdote europeo le dio a la sociedad civil venezolana, reiteraba Diana Vegas, precisando que Janssens nació en los puertos de Amberes, en Bélgica, el 6 de noviembre de 1933, pero se hizo parte de Venezuela, convirtiendo a su gente en el amor de su vida.

“Fue un inspirador de distintas iniciativas sociales que se están desarrollando en todo el país, porque entre sus méritos se encuentra el haber sido un gran organizador”, aseguró la activista social. Janssens formó parte de la creación del Banco Bangente y las organizaciones Proadopción, Conciencia Activa, Cecodap y Provea, entre otras.

Explicó que al llegar Janssens a Venezuela, hizo todo un esfuerzo por constituir un movimiento que se llamaba “Jóvenes de Acción” en las barriadas de Catia. El movimiento fue creciendo poco a poco hasta convertirse en un movimiento nacional. Sus integrantes se animaron en la construcción del centro de formación de Pozo de Rosa en San Pedro de los Altos (estado Miranda), el 1 de mayo de 1969.

El movimiento de jóvenes desaparece y se decide crear a CESAP en 1974, cuyo grupo fundador estuvo integrado por Patricio Powells, Maryori Hernández, Beatriz Jiménez y el padre Armando Janssens. “CESAP dota de programas de formación sobre el empoderamiento de la gente, desarrolla acciones cívicas, y busca la convivencia como un espacio de trascendencia comunitaria y democrática”, dijo Vegas.

Aunque no tenía cargos de responsabilidad dentro de la estructura eclesial, “siempre estuvo invitado a las reuniones de la Conferencia Episcopal Venezolana, porque era una referencia de todo lo que significa el trabajo social de inspiración cristiana. No solo es un referente sacerdotal sino también de la sociedad civil”, aseguró.

Comprometido con los más necesitados

Joanna Rymen, una religiosa de las escuelas cristianas de Vorselaar, también de origen belga, indicó que “en la vicaría Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, del 23 de enero, en Caracas, fue un sacerdote muy querido. “En nuestro barrio siempre demostró su cercanía con los niños, jóvenes y adultos de la comunidad”, dijo lamentando la partida de quien muchos consideraron “su familiar” más cercano.

“Especialmente, su mayor compromiso era por los jóvenes a quienes siempre motivó a estudiar y trabajar para levantarse de la pobreza”, testificó la religiosa de Vorselaar, quien conoció y trabajó directamente con Janssens por más de cuarenta años.

Milagros Socorro, tras una entrevista que le hizo al padre Armando Janssens en 2008, lo describió como “un hombre inteligente, franco, hábil para el diseño de organizaciones, pragmático, persistente, imaginativo. Un cura comprometido y muy avispado”.

Dirán algunos que esto es de esperarse en un sacerdote que contó con un doctorado en Sociología de la Universidad de París IV y era doctor honoris causa de la Universidad Simón Rodríguez. Sin embargo, el “cura belga” reconocía ser un hombre que necesitaba de la gente sencilla. “Me siento bien en el barrio”. “Ellos son mi gente. Conozco sus historias, sus rollos, sus valores, sus debilidades”, expresó a la periodista.

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