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Cáritas: “26 millones seguimos sobreviviendo en Venezuela”

VENEZUELA
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La directora de la máxima red social de la Iglesia en la nación sudamericana, Janeth Márquez, recuerda que aún cuando partieron más de 4 millones de venezolanos, “26 millones seguimos” en Venezuela y “somos una mayoría” con la responsabilidad de relanzar el país

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

“Se fueron 4 millones, es cierto; pero se quedaron 26. Así que tenemos la responsabilidad de seguir uniendo esfuerzos por salir adelante”. Lo afirma la directora de Cáritas Venezuela en conversación exclusiva con Aleteia, al hacer balance del 2018, un año particularmente difícil para la niñez y la juventud criollas.

Insiste en que la crisis migratoria, más allá del inédito éxodo, tiene también otros elementos que deben ser considerados: “Muchos se han ido, pero los demás se quedaron. Y hacemos eco de lo malo. De esos 4 millones, habrá 3 millones de jóvenes, pero ¿se fueron todos los inteligentes? No lo creo… Yo soy inteligente y estoy aquí”.

En medio de las dificultades, “también hay cosas espectaculares. Le estamos solicitando a gente que se fue de Cáritas, que vuelva. A todos los jubilados, que vengan a trabajar: y no de gratis, pero sí pueden venir a hacer muchas cosas. Estamos recuperando también a la tercera edad que por unas sociedades globalizantes desechan a los ancianos, y ahora tienen las posibilidades de hacer mucho”.

Uno de cada tres venezolanos partió del país…

Con una hiperinflación estimada en millón y medio por ciento, según las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela pasa por la peor crisis de su historia. Además, en el país: 9 de cada 10 personas figuran en la franja de la pobreza, de acuerdo con los registros de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), lo que ha impulsado una emigración sin precedentes.

La diáspora estaría incluso por encima del 30% (poco más de 5  millones de los 31 millones, aproximadamente, que tendría el país según el censo oficial del Instituto Nacional de Estadística), y más del 80% de quienes huyeron de la crisis salieron del país durante el período de Nicolás Maduro.

“Trabajan 6 meses en el exterior y 6 meses en Venezuela”

Janeth Márquez conoce de cerca la realidad, no sólo porque dirige un equipo de miles de voluntarios que diariamente brindan atención para mitigar los efectos de la crisis, sino porque también es madre de dos hijos venezolanos.

Tiene  un hijo de 28 edad y otro de 24. Pasan seis meses fuera para intentar hacer algunas cosas y los otros seis vuelven “y nos ayudan en Cáritas y otros lugares”.

“Se pudieron haber ido todos, pero en realidad somos mayoría los que nos quedamos. Y los que están afuera, trabajan para ayudar a los que nos quedamos acá: envían ayuda a su familia, y pasan trabajo pero para que los que están aquí vivan…”, sostiene conmovida.

Su historia se suma a la de miles de madres venezolanas. Muchas de ellas han contado a la audiencia de Aleteia lo que les ocurre y las dificultades para mantener a sus hijos.

Bendicen a sus muchachos y les dejan partir, no si antes suplicar a Dios que consigan el éxito: luchan contra mucho más que la xenofobia. Algunos viajan sin documentos y sufren una suerte de esclavitud moderna.

Otros aprovechan la explotación inicial como una oportunidad para obtener ingresos que les sirvan para regresar a casa.

Estafa inmobiliaria

Abundan también las estafas, incluso venidas de connacionales venezolanos, especialmente en materia inmobiliaria: pues todos llegan buscando al amigo, al primo o al conocido dónde quedarse los primeros días.

La mayoría está integrada por profesionales. No en vano, las escuelas venezolanas se quedaron sin docentes. Y universidades  de gran prestigio, como la Simón Bolívar, o la del Táchira -en la frontera- reportan su afectación por el éxodo que las dejó literalmente sin talento humano.

No es fácil. Lo dicen los muchachos una vez cruzan las fronteras. Los más atrevidos las superan caminando. Se notan las diferencias entre quienes se organizan y llegan a otra nación teniendo gran formación y una oferta de trabajo, y los que simplemente van a ese país “a probar suerte”.

Muchos venezolanos están recibiendo ayudas de sus familiares que partieron a otros países. ¿Cuál es el impacto de esas remesas?

-Antes significaba algo y ahorita no tanto. Pues ahora con la devaluación la remesa ya no es un monto especial sino algo normal. Se necesitan 500 dólares para un mercado, mientras que en enero de este año se necesitaban 100.

-Lo positivo de 2018…

-La Navidad y el hecho de que hay más de 20 mil voluntarios que todos los días hacen comida, entregan medicamentos y ayudan. Se pudieron haber ido todos, pero están acá. Y los que están fuera también están trabajando para los de acá: les envían ayudas a sus familias. Pasan mucho trabajo para hacerlo, pero para que los que están aquí también hay dificultad y seguimos haciendo un gran esfuerzo.

Se va a ir un millón de personas más, pero seguimos siendo mayoría y una mayoría con calidad. Quedaremos siempre más del 65% y con ese monto hay que trabajar; y con los que se fueron, sabemos que contamos para que sigan ayudando y mantengan su solidaridad.

-¿Qué se necesita para 2019?

-Trabajar más los valores. Ayudar a los que se quedan al margen. Hay que evitar que otros se queden atrás; porque todos estamos sobreviviendo. Nos toca a los que estamos aquí también ayudar a los demás. ¡Y Dios nos seguirá ayudando!

Imágenes sobre el trabajo de Cáritas en Venezuela aquí (hacer clic): 

 

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