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América Latina y sus pesebres asombrosos

MANGER
Shutterstock/Angela Ostafichuk
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En tiempos en que ciertas tradiciones ceden paso a excesos y frivolidades, resaltar esta costumbre cristiana ayuda a su rescate

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

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En toda América Latina, el pesebre desembarcó en los buques de los conquistadores españoles, aunque puede haber recibido influencias de las órdenes franciscanas que les acompañaban, reforzada luego por inmigrantes europeos como italianos y alemanes. Junto con facilitar la dispersión y penetración del evangelio en tierras indianas, el símbolo del Nacimiento de Cristo ponía en marcha a toda la comunidad criolla que se involucraba en su confección  todos los años, especialmente la de carpinteros y artesanos que levantaban estos Nacimientos en las iglesias, desde donde saltaron a las casas patronales y a antiguos puestos del comercio citadino.

Millones de casas y capillas católicas de América Latina celebran hoy el nacimiento de Jesús en pesebres con figuras de barro, madera o vidrio. Hay quienes lo colocan en las catedrales, pero siempre se los encuentra en los templos parroquiales donde la gente acude a misa de manera regular.

Durante mucho tiempo las tiendas y centros comerciales los hicieron parte de su paisaje navideño y en algunos países abunda en los lugares públicos y oficinas de gobierno. Una tendencia laicista los ha “barrido” de muchos escenarios en países católicos de Europa, Estados Unidos y Canadá.

Aún no es así en Latinoamérica, donde las tradiciones de celebración cristiana se mantienen y su arraigo popular no solo impide que se las borre sino que gobiernos, enfrentados a la Iglesia institucional, más bien las acogen y celebran para mantener un vínculo emocional con los pueblos cuya cercanía y afecto han perdido por sus erradas políticas públicas. Hasta en el país menos religioso de este continente, Uruguay, pendones exhibiendo las figuras del pesebre cuelgan de los balcones en una contundente y abierta manifestación familiar de adhesión cristiana.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México realiza una exposición llamada Nacimientos en El Carmen, la cual reúne 21 muestras de belenes confeccionados en México como en otros países.

Imágenes de pesebres latinoamericanos aquí:

 

Hay un belén itinerante al que llaman ‘El pesebre más grande del mundo’ y no es una exageración, puesto que ha recibido cuatro premios del Guiness World Record, dos en sus celebraciones en México y otras dos en Colombia. Recorre distintos destinos. Este año se ubica en Cali entre el 8 de diciembre y hasta el 8 de enero y cuenta con 120 actores dispuestos en escenarios que se extienden en 18.000 metros cuadrados. A diferencia de otros belenes vivientes, que se representan en un escenario y solo pueden verse desde la distancia, en éste los espectadores pueden pasear por la ciudad imaginaria e interactuar con los personajes.

Los belenes peruanos pueden tener características peculiares respecto a los que conocemos en Europa, como los indígenas que representan a las figuras principales, un guiño a esa importante porción de la población del país. Nacimientos tan peculiares se pueden visitar en el Palacio de la Justicia de Lima, que recoge belenes hechos a manos y característicos del lugar de creación por sus rasgos y vestimentas. Las religiones precolombinas se fusionan con el catolicismo, ya que a la virgen María se la llama Pachamama o Madre Tierra.

La Plaza de la Liberación de esta ciudad del estado de Jalisco acoge un gran belén frente a la catedral. Las figuras ocupan distintos escenarios por toda la plaza y su tamaño parece desproporcionado al de las personas. El niño Jesús mide 1,5 metros, un bebé casi tan gigante como un adulto. En las últimas semanas este pesebre ha sido noticia porque ocurrió algo curioso tanto como inédito: ante el frío de la ciudad en estas fechas, un indigente decidió sustituir la pieza del niño por sí mismo y meterse a dormir entre la paja del portal.

Las figuras, según los países y sus climas, son vestidas acorde a ello. Los sureños suelen llevar ponchos y capas. Los caribeños ropas más ligeras, generalmente haciendo guiño a sus trajes típicos. Los colombianos y mexicanos muestran su hermosa variedad de sombreros. Los pastores también hacen presencia portando los instrumentos con los que interpretarán los ritmos y villancicos, que identifican cada lugar, en honor al Niño Dios.

En Venezuela, por ejemplo, los instrumentos, arpa, cuatro –pequeña guitarra a 4 cuerdas- y maracas van derecho al pesebre reproduciendo las notas de los más alegres aguinaldos, como se llama a las canciones de Navidad que se escuchan por doquier, a lo largo de todo el período, desde el Adviento hasta la fiesta de Reyes. En la zona montañosa del estado Lara fabrican figuras de barro que son  un hermoso espectáculo  y en toda la cordillera andina abundan las tallas en madera que reproducen las sagradas figuras con exquisito gusto. En el Polo Sur, la cestería y tejidos chilenos son famosos y sus figuras en barro también.

Los Nacimientos latinoamericanos autóctonos son elaborados en base a recursos del lugar y llevan mucho colorido. Se utiliza el lodo, la hierba, el yute, la palma, gran variedad de hojas como la de plátano, distintas telas e hilos, el algodón, la piedra, la madera, el latón, papeles rústicos, musgo, corcho, vidrio, troncos y toda clase de elementos de la naturaleza que dan a las representaciones del nacimiento del Salvador  una apariencia muy típica. Cada país enfatiza en los recursos a su disposición los que, aunados a la creatividad artesanal inspirada por la profunda fe popular, logra verdaderas obras de arte.

Las flores son protagonistas infaltables. La Navidad en Medellín, Colombia, es un punto de referencia. La plazoleta del Centro Ambiental y Cultural Parque Arví vive la magia de navidad con la exhibición de 30 figuras de gran formato hechas en flores, elaboradas por los silleteros del corregimiento Santa Elena, gracias al aporte de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín.

 

La representación navideña incluye escenarios como la gruta del pesebre, los tres reyes magos y su recorrido, los pastores de Belén y el portal de nacimiento del niño Jesús, atravesados por un sendero que los visitantes pueden recorrer para tomar sus fotos y llevar su recuerdo.

En muchos países se realizan concursos de pesebres, no sólo entre dependencias públicas sino entre las casas de familia. Las hay que se esmeran en fabricar piezas de belenes los doce meses -como en San Antonio de Los Altos en Venezuela que no lo desmontan nunca y reservan una habitación con luz y sonido para quienes deseen visitarlo durante todo el año- y quienes, como famosas familias ecuatorianas en Ambato y Cuenca, que llegan a armarlos hasta con 500 figuras. En esas ciudades, tanto como en Ibarra y Portoviejo, la representación del nacimiento de Jesús en ocupa amplios espacios dentro y fuera de las viviendas y hasta abren sus puertas a los curiosos. En Santo Domingo, Quito y Esmeraldas, los pesebres con personajes gigantes también son un atractivo.

En Brasil y Perú son muy visitadas las exposiciones de artesanía navideñas. En Venezuela, lo éramos pues los pesebres de fabricaban en grande y por donde quiera. Hoy, la crisis amenaza la tradición, pero ésta se mantiene en familia, donde aún padres e hijos se reúnen para “montar el pesebre” , adornar el arbolito, escuchar aguinaldos y tomar una copita de nuestro famoso Ponche Crema, infaltable bebida navideña.

Quien sabe si seremos los venezolanos, en esta temporada, los que recibamos con mayor fervor las palabras de obispos de toda América quienes, coreando al Papa Francisco, han sido insistentes que que debemos “descomercializar” la Navidad y vivirla desde el fondo de nuestro corazón, con la esperanza que solo infunde la fe.

¿Quieres conocer más pesebres del resto del mundo? Mira aquí: 

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