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José Manyanet: El promotor de la Sagrada Familia

MANYANET
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Fue un amigo inspirador para Gaudí… y para millones de familias de todo el mundo

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Fue promotor de la hoy basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, ideada por el genial Antonio Gaudí, pero, más allá de las piedras, también es un profeta y protector de todas las familias.

José Manyanet i Vives ofreció al mundo un camino de realización personal inspirado en la espiritualidad de la casa-escuela de Nazaret, aquella en la que convivían Jesús, María y José.

A él se le debe la idea de erigir un templo dedicado exclusivamente a la familia que hoy es el lugar más visitado de Barcelona y un referente mundial de la arquitectura.

 

José Manyanet manifestó a los miembros de la Junta Constructora del Templo su propósito de levantar una iglesia que fuera como un gran púlpito para proclamar a las familias los ejemplos de vida doméstica de Jesús, María y José.

Sugería que el futuro templo se dedicara a la Sagrada Familia y no sólo a san José. Los promotores y después Antonio Gaudí aprobaron y secundaron su propuesta.

Manyanet, amigo inspirador para Gaudí

La relación del Padre Manyanet con Gaudí empezó en noviembre de 1883. El arquitecto decía que el templo era «su casa, la que el padre Manyanet había inspirado, animado y santificado«, y que era para él «amigo, confidente y ejemplo de vida cristiana».

José Manyanet nació en la localidad española de Tremp, en una familia numerosa, el 7 de enero de 1833. Ese mismo día fue bautizado. Cuando tenía 5 años, su madre ofreció al pequeño José a la Virgen de Valldeflors, patrona de su ciudad.

Estudió en la Escuela Pía de Barbastro y en los seminarios diocesanos de Lérida y Urgel, y fue ordenado sacerdote en 1859.

Trabajó intensamente en la diócesis de Urgell al servicio del obispo, en calidad de paje y secretario particular, mayordomo de palacio, bibliotecario del seminario, vicesecretario de cámara y secretario de visita pastoral, destaca una breve biografía publicada en la web del Vaticano.

Después se sintió llamado por Dios para hacerse religioso y fundar dos congregaciones: los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, y las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.

La misión de estas obras era imitar, honrar y propagar el culto de la Sagrada Familia de Nazaret y procurar la formación cristiana de las familias, principalmente por medio de la educación e instrucción católica de la niñez y juventud y el ministerio sacerdotal.

Hoy, los dos institutos están presentes en  países de Europa, las dos Américas y África, con numerosos colegios.

La convicción profunda, nacida de su experiencia pastoral,  era (y sigue siendo) que la evangelización y transformación  de la sociedad se realiza desde la santidad de la propia vida, en medio de la realidad del mundo, y desde la entrega generosa, especialmente a través de la labor educativa, a las familias, los  niños y jóvenes.

Unas llagas abiertas en su costado durante 16 años —que llamaba «las misericordias del Señor»— afectaron mucho a su salud y murió el 17 de diciembre de 1901 en Barcelona, en el colegio Jesús, María y José, el centro de su trabajo y rodeado de niños, con la misma sencillez que caracterizó toda su existencia.

Sus últimas palabras fueron la jaculatoria que había repetido tantas veces: Jesús, José y María, recibid cuando yo muera el alma mía.

Sus restos mortales descansan en la parroquia San José Manyanet de Sant Andreu (España). El papa Juan Pablo II lo canonizó el 16 de mayo de 2004, junto a Luis Orione, Aníbal María di Francia, Nimatullah Kassab Al-Hardini, Paula Isabel Cerioli y Gianna Beretta Molla.

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