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“El principal insumo de la guerrilla y el ELN de Colombia: Niños y jóvenes venezolanos”

ELN
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La guerrilla colombiana y el Ejército de Liberación Nacional siguen creciendo en tierras venezolanas, donde ubican “mano de obra barata” para acciones irregulares, según confirman distintas entidades en conversación con Aleteia

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Reportes de la prensa especializada y estructuras no gubernamentales y de la Iglesia católica consultadas por Aleteia confirman la denuncia: aumenta la recluta de jóvenes que llegan en masa a tierras colombianas tras huir de la crisis humanitaria compleja de Venezuela.

En entrevista exclusiva con Aleteia, el director de FundaRedes, Javier Tarazona, ratifica que “para la guerrilla ha sido más fácil estar en Venezuela que hacer su trabajo político en Colombia” y advierte que existen estudios concluyentes con respecto a la recluta “no forzosa” de personas de muy baja edad para las filas de sus cuerpos irregulares.

La prensa colombiana y la mexicana dan cuenta, por su parte, de un aumento de la mano de obra venezolana para el crimen organizado. Aprovechan el “bajo costo” cifrado en una banda que oscila entre los 300 y 500 dólares por mes para acciones vinculadas con estos grupos, a los que se uniría ahora un “Colectivo del Pueblo”.

-Desde FundaRedes denunciaron la recluta sistemática de niños y jóvenes en escuelas venezolanas…

-Para la guerrilla ha sido más fácil estar en Venezuela que hacer su trabajo político en Colombia, aunque fueron dos propósitos distintos. En Colombia, era acceder al poder. En Venezuela es proteger a la revolución y darle continuidad al gobierno de (Nicolás) Maduro; mantener un cuerpo humano que desarrolla actividades ilícitas que de otra manera necesita tener logística para crecer internacionalmente.

Ellos necesitan actividad económica: microtráfico de drogas, minería ilegal, contrabando de combustible y cualquier otro trabajo ilegal como extorsión, secuestro, desaparición de personas, que termina siendo un “modus vivendi” de ellos.

El reclutamiento ha sido evidente. La Asamblea Nacional (AN) sesionó en Táchira el 1ero de marzo de 2018. Se escucharon testimonios de familiares de secuestrados, como el de la madre de María José Molina, quien fue reclutada por el Frente 33 de las FARC.

Hay muchos familiares de reclutados que no se atreven a denunciarlos, porque sienten que les van a matar o las consecuencias serán muy drásticas por parte de este tipo de organizaciones al margen de la ley.

 

ELN
eln-voces.com

 

-¿Cuentan con investigación analítica y de campo que concluya de manera firme que hay tal reclutamiento como una labor sistemática?

-Hemos hecho un cruce de los niveles de deserción escolar en frontera, en comparación con la del resto del país. Tenemos un estudio de cómo porcentualmente la media de los estados fronterizos es superior, pero además de que la deserción es directamente proporcional (al aumento de integrantes de la guerrilla): a mayor número de deserción, mayor vinculación a los grupos irregulares de Venezuela.

-¿Recluta forzosa?

-No. El reclutamiento no es ni siquiera forzoso en muchos casos: me estoy atreviendo a recoger testimonios para afirmar que la guerrilla es muy bien vista por habitantes de la frontera; porque ante el Estado que no da condiciones, la guerrilla garantiza elementos que el Estado no da.

La guerrilla lleva regalos a los niños, entrega la caja Clap, lleva música por medio de cinco emisoras. Ofrece cosas que el Gobierno no da y hay una población que siente gratitud por ello.

-Aleteia estimó recientemente, con el respaldo de estudios de diversas instituciones y reportes de la prensa especializada, que “un venezolano ‘vale’  300 dólares por mes” para trabajos vinculados con el crimen organizado. ¿Manejan en FundaRedes ese tipo de cifras y situaciones?

-Sí, lo confirmamos. En efecto, llegamos a pensar que diariamente pudieran estar ganando entre los 30 mil y 50 mil pesos. Eso estaría entre los 10 y 15 dólares, al cambio, lo que implica mensualmente unos 400 dólares. Es decir, el monto oscila de los 300 dólares hacia arriba, hasta los 500.

 

 

-Habitualmente se ve afectada la población más joven, incluso los niños… ¿Por qué?

-Personas con edades bajas, porque es la población con más desesperanza, y es la que trabaja con mayor agilidad. (Los grupos irregulares) requieren personal que implique rapidez y eficiencia en sus operaciones.

Tenemos imágenes en los que la guerrilla juega con los niños, la guerrilla va a la escuela, (los niños) colorean sus revistas. Les entregan útiles escolares a los niños: cuadernos y material ideológico, con alegoría al grupo irregular. Y con alevosía, porque lo entregan en presencia de directivos y profesores ¡y nadie puede decir nada!

Pero además, frente a la necesidad, ¿quién va a decir algo, si no hay cuadernos y ellos les dan cuadernos? ¿Quién pinta las escuelas? Un programa de una fundación que tienen (los guerrilleros). Entonces, terminan haciendo lo que el Estado no hace.

-También usan símbolos…

Sí. De hecho, en las escuelas hay murales de la guerrilla colombiana. Como ocurría con Pablo Escobar: ellos han venido utilizando la figura de su comandante fundador, Camilo Torres, quien fuera sacerdote; incluso, una sede de la Universidad Bolivariana en Rubio (en Táchira, en frontera con Colombia) es el rostro de este sacerdote. Lo usan porque están en un pueblo católico, defensor del sacerdote como líder. Usan la imagen de la Iglesia para crecer simbólicamente en un Estado.

 

Aún se escucha el clamor del Papa Benedicto XVI (en 2011) cuando imploró a Dios el cese de la violencia en Colombia. Ayer como ahora, la Iglesia Católica pide que acaben “cuanto antes” las situaciones “que han causado tanto dolor”, y que los colombianos puedan gozar de una paz estable, justa y verdadera.

“No se dejen vencer, no se dejen engañar, no pierdan la alegría, no pierdan la esperanza y no pierdan la sonrisa”, dijo por su parte el Papa Francisco durante su visita a la nación cafetera. ¡Un deseo con mayor vigencia que nunca!

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