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6 santos que fueron obedientes a la voluntad de Dios

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Crédito: Shutterstock AI

Una virtud que acerca a Dios de manera inmediata es la obediencia. Por eso, los santos se apegan a ella y nos muestran que ser obedientes fue clave en su vida

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La vida humana discurre entre el orden divino, el orden social y el racional. Y desde siempre, desde que hay hombres y ángeles, obedecer ha sido la prueba más importante para demostrar la fidelidad a Dios. Por eso, la redención tuvo este motivo: restablecer la obediencia. Y los santos nos demuestran con su vida que ser obedientes fue la clave para alcanzar el cielo.

Veamos seis sencillos ejemplos.

1Abraham

Un patriarca que, sometido a prueba, "tuvo fe en Dios" (Rm, 4,3) y siempre obedeció a su llamada; por esto se convirtió en "padre de todos los creyentes" (Rm, 4, 11.18).

2María

Y qué mejor ejemplo de obediencia a Dios que el que tenemos en María. Ella da sentido a su vida escuchando la palabra de Dios y realizando con su libertad la obediencia de la fe.

No sólo dijo "hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38) sino que se entregó como nadie, y por eso Jesús responde al piropo de alabanza a su madre con un motivo más alto: "Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la ponen en práctica" (Lc 11, 27).

3San José

San José obedeció sin murmurar el decreto del emperador, que le obligaba a trasladarse a Belén en medio del rigor del invierno, con grave molestia para María. Pero es especialmente en la huida a Egipto cuando san José ofrece el ejemplo de la obediencia más heroica y perfecta.

4San Pedro

San Pedro obedeció al Señor.  “Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; pero por tu palabra echaré la red”. (Lc. 5, 5).

5Santo Domingo Savio

Se cuenta que un día santo Domingo Savio le dijo a su confesor que cuando iba a bañarse a un pozo en especial, allá escuchaba malas conversaciones. El sacerdote le dijo que no podía volver a bañarse ahí.

Domingo obedeció aunque esto le costaba un gran sacrificio, pues hacía mucho calor y en su casa no tenía ni bañera ni ducha. Y san Juan Bosco añade al narrar este hecho:

"Si este jovencito no le hubiera obedecido a su confesor y  hubiera continuado yendo a aquel sitio no habría llegado a ser santo. La obediencia lo salvó”.

6San Bernardita Soubirous

Y santa Bernardita Soubirous subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a la Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco.

De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua.

Mezclada con la tierra, Bernardita la acerco tres veces a sus labios, no resolviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara.

Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si se había vuelto loca. Pero, ¡...misteriosos designios de Dios!, con su débil mano acababa Bernardita de abrir, sin saberlo, el manantial de las curaciones y de los milagros más grandes que han conmovido la humanidad” (sobre la aparición de Lourdes).