¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Narciso Ibáñez Serrador, Goya de honor 2019

IBAÑEZ SERRADOR
Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto
Comparte

Nacido en Uruguay hace 83 años y formado entre las bambalinas de Argentina, Narciso Ibáñez Serrador se forjó una carrera en España verdaderamente antológica e internacional convirtiéndose en uno de los representantes más importantes de la televisión y el cine de habla hispana

Este año en los Goya (los Oscar españoles), el Goya de honor es para el uruguayo Narciso Ibáñez Serrador (1935). Es verdad que su fama y su carrera la hizo en España, pero no es menos cierto que Narciso, o Chicho, como lo conocíamos todos, ya venía bien precocinado del continente americano. Se pasó buena parte de su vida acompañando a sus padres por sus diferentes giras por todo el país y alrededores. Con doce años voló a España pero con veinte años regresaría a su continente natal, a colaborar con su padre, que por aquel entonces trabajaba en la televisión argentina.

Hace ya como unos diez años, tuve la oportunidad de entrevistar a Chicho en su despacho en Madrid. En sus aposentos, literalmente forrados en cuadros, fotografías y menciones de honor en donde era imposible vislumbrar cuál era el color original de la pared, Chicho me recibió a mí, un inocente recién licenciado, para hacerle una entrevista para una revista gratuita en la que trabajaba. Me llamó la atención que el realizador no pusiera una sola pega. Es más, me llamó la atención conseguir su número con tanta facilidad y no digamos que me dieran cita de un día para otro.

En aquel rato que pase con él, recuerdo que escuchaba atento las preguntas que le hacía como si yo fuera una eminencia y que se mordisqueaba los pelos del bigote mientras no perdía detalle de lo que decía. Me dijo un montón de cosas, me dijo que desde bien pequeño ya se había leído a todo Poe y que en Sudamérica su padre fue uno de los primeros en hacer terror en teatro. Me dijo que le gustaba mucho el sur de América, pero que ya se había hecho mayor en España. Lamentó no haber hecho más películas e incluso que no le ofrecieran algunos proyectos.

Es curioso que mi generación recuerde a Chicho casi como el Coco. Un tipo con barba y un puro en la mano, siempre entre la penumbra, sonriendo, haciendo chistes incluso, pero por lo general, como preámbulo de historias de miedo. Por lo general, cuando yo era niño y Chicho aparecía en pantalla yo me tenía que ir la cámara. 

La gran mayoría conoce a Chicho por programas de televisión antológicos en España como Historias para no dormir, Hablemos de sexo y sobre todo Un, dos tres…. Pero además de mucha televisión, Chicho hizo dos películas. Perdón. Dos peliculones. La residencia (1970) y ¿Quién puede matar a un niño?(1976). Con la primera, Chicho coincidió en un festival de cine con Steven Spielberg que andaba presentando por Europa su primer largometraje, El diablo sobre ruedas. Cuentan que Spielberg, que le había encantado La residencia, se acercó a Chicho y le pidió un autógrafo. Hoy Chicho dice con una amplia sonrisa en la boca, ¡Lo que daría yo ahora por trabajar con él, aunque fuera llevándole el café!.

El caso es que “el chico de los cafés de Spielberg” este año va a recibir un reconocimiento unánime de la Academia de Cine español por dos películas y eso no lo consigue cualquiera. Es verdad que en televisión Chicho hizo también hizo mucho cine y supongo que eso también cuenta. Desde bien pequeño se había leído a todo Poe y su padre fue de los primeros en hacer terror en teatro. Chicho lo llevaba en la sangre, como llevaba este Goya de honor, y como lleva los cafés a Spielberg. Ya quisiera Spielberg.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.