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No tengas miedo a lo negativo

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¿Tienes pánico al "no me gusta"?

A las redes sociales les da pánico poner un botón de ‘no me gusta’. Facebook tardó mucho en hacerlo. Pero para que algo te guste tiene que haber algo que no te guste. Hay que aprender a lidiar con lo malo sin que resulte traumático porque, voilà, así es la vida.

De hecho, la obsesión por la felicidad eliminando lo malo nos hace ver solo una parte de la realidad, nos mete en una burbuja ficticia que precisamente no ayuda a esa felicidad que buscamos.

Sobre ello ha escrito muchos filósofos, uno de los últimos, Byung-Chul Han, este profesor surcoreano residente en Alemania nos habla de “la sociedad positiva”. Señala que en ésta “al no admitir ningún sentimiento negativo”, nuestro ser pierde profundidad. “Se olvida de enfrentarse al sufrimiento y al dolor”.

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Lo hace hoy la publicidad que vende un amor fácil, vinculado sobre todo al consumismo, a la inmediatez, y a los libros de autoayuda. “El amor se aplana para convertirse en un arreglo de sentimientos agradables sin complejidad ni consecuencias, el amor se domestica y positiva como fórmula de consumo y confort, en la que hay que evitar cualquier lesión”, dice Byung-Chul. quien ha escrito también sobre “La sociedad de la transparencia”.

Está claro, ningún padre quiere nada malo para sus hijos, pero tal y como nos han repetido una y mil veces, no quites problemas a tus hijos, ayúdalos a resolverlos, a enfrentarlos. Y a eso solo serán capaces si no le tienen miedo a lo negativo.

No somos máquinas programadas solo para buscar lo positivo: hay que saber afrontar lo negativo. Por eso, también hay que saber decirles ‘no’ cuando es necesario. A tus hijos, a tu pareja, a ti mismo.

Igual que el dolor físico nos ayuda a curar las heridas y problemas de nuestro cuerpo, ya que es una llamada de atención; el dolor interior, el sufrimiento del alma nos obliga a resolver el problema desde la fortaleza. Nos ayuda a aguantar, a saber enfrentarnos a las adversidades y en ocasiones a nosotros mismos. Nos obliga a pedir ayuda y nos enseña a ser más humildes.

Por GaudiLab/Shutterstock

No se trata de abrazar lo malo o de llenar nuestra cabeza de pensamientos negativos: al contrario, se trata de no tenerle miedo a los problemas, ni a los momentos duros. Sino de aprender a enfrentarlos con tranquilidad y paciencia, sin caer en una frustración que nos arruine la vida.

Un fracaso en el trabajo, por ejemplo, nunca dejará de ser algo negativo, aunque sepamos sacarle una lección positiva. Pero para hacerlo hemos tenido que verle también esa parte negativa. A veces hay que trabajar en la solución, a veces simplemente asumirlo o pasar un duelo.

Esto nos recomiendan los psicólogos: Lo negativo nos da información. Esa dicotomía entre el optimista y el pesimista parece que nos obliga a posicionarnos siempre en un lado o en otro. Pero no es así, como en todo, en el equilibrio está la clave.

Los psicólogos recuerdan que con un punto de vista excesivamente positivo, en la que se obvia y se deja de lado lo negativo, se está perdiendo la mitad de la información de la vida. Y eso, ojo, es algo muy importante a la hora de tomar decisiones, por ejemplo. El miedo, por ejemplo, nos pone en alerta. El sufrimiento nos hace aprender. Los errores, también. No eres más débil por errar, por sufrir, por dudar.

EDUCATION
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 Los ‘no’ educativos.

Que nos digan ‘no’, aunque a veces pueda frustrarnos un poco o un mucho, nos sirve para poner los pies en el suelo. Tanto dentro de la familia como en la sociedad. Algunas nuevas teorías de crianza apuestan por evitar el ‘no’ rotundo a los niños, pero no todos los docentes aplauden la desaparición absoluta de esta palabra.

Los profesores nos recuerdan que los niños que crecen sin ‘no’ son más vulnerables al fracaso y al final, les cuesta mucho más vivir en sociedad. No decir no es no poner límites. Y al final, la educación incluye esa necesidad de ponerlos.

WOMAN ALONE
Marjan Apostolovic I Shutterstock

El duelo es curativo

Esto el hombre lo ha sabido -y lo ha practicado- desde el inicio de los tiempos. Sin embargo, la nuevas teorías de lo positivo nos venden los duelos exprés o los no-duelos. El no llores, si no lo expresas, no lo sientes.

Para cada uno el duelo puede ser diferente, por una razón u otra. Pero igual que con una resfriado a veces lo mejor es pasar una tarde en el sofá, ante un acontecimiento doloroso, para pasar página y seguir viviendo hay que pasar por una época de dolor.

No se trata de volver a los tiempos del negro y los duelos de años y años, pero intentar tapar tu dolor y tus sentimientos de tristeza puede hacerte más daño que dejarlos salir. Expresar es compartir y eso ayuda a crear vínculos frente a la sociedad del individualismo. Compartir tu pena te ayudará a ver que no estás solo y eso, te hará más fuerte.

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