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El efecto placebo, un misterio sin resolver por la ciencia

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Dmytro Zinkevych - Shutterstock
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¿Cuánto influye en nuestro bienestar el convencimiento de que nos vamos a curar cuando caemos enfermos? ¿Y cuánto controlamos el estrés?

Mucho antes de que existieran el yodo, la mercromina y las tiritas, cuando nos caíamos y nos hacíamos un pequeño rasguño pero del susto nos quedábamos lívidos, algún mayor acudía en nuestro auxilio y para quitarle hierro al asunto nos recitaba aquello de “sana, sana, culito de rana…”. La salmodia hacía que se nos pasase el dolor.

El efecto curativo de algo que en principio no debería producir la sanación está probado desde, como mínimo, el año 1800, en que el doctor John Haygarth publicó “La imaginación como causa y curación de los desórdenes del cuerpo”. Eran tiempos en que en el circo aparecía la mujer barbuda y ya se partía en dos a la guapa que acompañaba al mago. La imaginación hacía el resto.

Lo cierto es que en Medicina se convive con el efecto placebo todavía hoy. Y, sin embargo, según explica el doctor José Miguel Mulet, del departamento de Biotecnología de la Universidad de Valencia, no se le dedica el estudio que deberíamos. Sabemos, eso sí, que existe en los grupos de control en las investigaciones, pero siempre tratado como “falsa medicina”, debido a la “dificultad que ofrece su estudio, como sucede con los procesos mentales.

Ver su acción en el cerebro

El doctor Mulet explica, en un artículo publicado por “El País”, que en la actualidad, gracias a la resonancia magnética funcional (FMRI), hoy sí podemos captar la acción del “efecto placebo” porque podemos observar la acción de ciertos neurotransmisores que se activan para actuar contra la enfermedad.

La homeopatía se aprovecha del efecto placebo

Mulet es muy claro con respecto a los engaños a que se ve sometida la opinión pública y cita la homeopatía: “El efecto placebo es del que se aprovechan terapias no efectivas como la homeopatía”. 

La mente puede ser muy poderosa, hasta el punto -recuerda el científico- de desencadenar dos procesos relacionados con el efecto placebo: el efecto nocebo y el efecto lessebo.

El convencimiento

El efecto nocebo es creer que una cosa inocua va a producirnos daño, y hacer que eso ocurra. El segundo, que alguien que está en un grupo de experimentación esté convencido de que le ha tocado el grupo de control y, por tanto, no se le ha administrado el fármaco. Cree que no le hará efecto nada y, efectivamente, su imaginación consigue que su cuerpo lo interprete así.

Mulet asegura que la Medicina dispone de un territorio todavía por explorar en lo que se refiere a emplear el potencial del efecto placebo en una dirección u otra para cada paciente según nos convenga para su curación.

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