Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 23 abril |
San Sotero y san Cayo
home iconEspiritualidad
line break icon

Descúbrete a ti mismo ahí donde mandas

JAK ZOSTAĆ KRÓLEM

Pexels | CC0

Carlos Padilla Esteban - publicado el 28/11/18 - actualizado el 28/11/18

Sólo desde la humildad el poder se aleja de la corrupción

El poder es siempre tentador. Es curioso cómo corrompe el alma. Antes de que me dé cuenta estoy cayendo en esa misma corrupción que tanto me duele cuando la veo en otros.

Me asusta la debilidad del poderoso. Ese afán enfermizo por retener la posición de dominio. Mi cuota de poder es el campo en el que se juega mi santidad. En ese lugar en el que mando. En el que soy rey. Allí donde otros me siguen y obedecen.

¿Abuso de mi poder? Es tentador. Busco que hagan lo que deseo. No me doy cuenta de lo frágil que es mi voluntad.

Quiero hacer el bien y hago el mal. Busco respetar a todos en su originalidad y acabo imponiendo mi punto de vista como el único válido.

Digo que he venido a servir y me encuentro sirviéndome de mi puesto. Se me olvida mi deseo de dar la vida. Retengo lo que creo que me hace bien. Me acostumbro a lo bueno. ¡Qué difícil dejar de lado la riqueza tentadora!

El reino de Jesús es un reino de pobreza y no de riqueza, un reino de servicio y no de poder: “Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás”.

La corona de Jesús no es de oro, es de espinas. El trono sobre el que se sienta Jesús no es de oro, ni de hierro. Es el madero desde el que entrega su vida. Un reino pobre, un reino de servicio. Una corona de espinas. Un trono de madera.

He construido altares de oro y me he sentado en tronos de plata. En honor de Dios, me digo, para convencerme de mi posición.

Ahí puedo hacer mucho bien. Pero también puedo herir y despreciar al débil. Se me olvida que soy débil. Acabo ignorando mi fragilidad. No veo mis torpezas y caídas.

Pienso que estoy bien. Que lo hago todo bien. Me hace bien reconocer mi pequeñez. Mirar mis heridas y dolores. Y entregarle a Dios mi impotencia.

Comenta el padre José Kentenich: “Una sana humildad ve en la debilidad personal una irresistible invitación a entregarse filialmente a los brazos de Dios. Sólo aquel que con san Pablo pueda declarar triunfante: – Me glorío en mis debilidades, porque de ese modo se pone de manifiesto en mí el poder de Cristo, estará protegido contra una cantidad de psicopatías modernas y será capaz de sanar y recorrer seguro el empinado camino que lleva a Dios”[1].

Sólo la humildad me hace entrar en el reino. Cuando soy humilde es cuando puedo miro la corona de otra forma. Es otra corona la que le entrego a María para que sea mi Reina, para que gobierne en mí.

Le entrego la corona desde mi impotencia, desde mi pobreza, desde mi pecado, desde mi debilidad. Corono a María como reina de mi vida para que Ella lleve el cetro y gobierne donde yo solo no sé caminar.

Decía el Padre Kentenich: “Al coronar a María, hagámoslo en primer lugar como reina de nuestro corazón”[2].

Su reino no es de este mundo. Porque no tiene las categorías del mundo. Porque su reino es servicio, pobreza y libertad.

Al entregarle a María el poder renuncio yo a mi poder. Pongo mi vida en sus manos sin pretensiones. Empiezo a confiar como un niño.

Me gusta más esa imagen de corona en las manos de María. Ella abraza mi pequeñez y se abaja a mi indigencia. Y tira de mí, y usa su poder para sacarme del barro y llevarme a las alturas.

[1]Kentenich Reader Tomo 3: Seguir al profeta, Peter Locher, Jonathan Niehaus

[2] Kentenich Reader Tomo 3: Seguir al profeta de Peter Locher, Jonathan Niehaus

Tags:
autoridadhumildadpoderServicio
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
2
Juan Daniel Escobar Soriano
¿Por qué un católico no puede pertenecer a la masonería?
3
SPANISH FLU
Bret Thoman, OFS
Lo que Padre Pío vio en la Gripe Española de 1918
4
Claudio de Castro
Un alma desde el Purgatorio clama: “¡Ayúdame!”
5
Salvador Aragonés
La gran preocupación del Papa (y de la que no hablan los medios)
6
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
7
couple
Anna Gebalska-Berekets
La receta «irresistible» del Padre Pío para un matrimonio feliz
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.