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¿Te conformas solo con migajas de amor?

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Anna Demianenko - Shutterstock
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Cuando una persona te lanza muestras de cariño de vez en cuando pero te deja constantemente “en espera”

Si estás aquí es porque tienes dudas. El amor, definitivamente, es algo complejo pero los seres humanos no podemos vivir sin él.

¿Te ha pasado que sientes que una persona aparece y desaparece de tu vida o que de repente un día tiene un detalle súper lindo contigo y al otro te ignora y no sabes por qué? Es una “tendencia” que ahora llaman breadcrumbing pero en realidad ha existido toda la vida, lo que pasa es que lamentablemente se ha facilitado con la tecnología.

Como su nombre en inglés lo indica, se trata de cuando alguien te da migajas de pan (amor), pero a diferencia del cuento de Hansel y Gretel, estas migajas no te llevan a ningún lado (claro, esto lo descubres después), sólo te mantienen a la espera de que “algo más” suceda.

¿Cómo se traduce esto en las relaciones actuales? Hay muchos escenarios, puede ser un ex que, aunque terminó contigo, quiere “seguir chequeando cómo estás” y a veces te da la sensación que quiere volver contigo pero no concreta; una persona con la que coqueteas de vez en cuando pero desaparece por semanas y luego te escribe un “hola” como si no te hubiera ignorado por días; o alguien con el que saliste varias veces y no te dice para salir nuevamente pero sí le da like a tus fotos o te manda mensajes de texto que te mantienen esperanzado(a), pero sólo eso.

Sí, es el típico caso de la persona (porque esto no tiene distinción de género) que un día te manda un mensaje por Whatsapp y chatean muy divertidamente, pero luego desaparece dos semanas, enseguida te manda una foto de un sitio que “le recordó a ti” y tú te emocionas y olvidas todo, luego tú le dices para ver si salen algún día y nunca te responde o te cancela a última hora sin una excusa realmente válida o una propuesta para re-agendar la cita, pero luego a los pocos días te vuelve a escribir un mensaje lindo o te manda un emoji o un meme, etc. ¿Te suena? 

Si es así, muy probablemente has sido “víctima” del breadcrumbing y te sientes frustado(a) porque no entiendes los sentimientos de la otra persona y a veces hasta uno puede llegar a creer que el que está loco es uno que ve señales donde no las hay.

Calma, lo importante es identificar si esto está pasando y hacer algo al respecto porque podrías estar perdiendo la oportunidad de conocer a alguien que realmente te ofrezca un futuro.

¿Qué hago?

Lo primero es identificar si realmente hay un patrón de breadcrumbing. Analiza no solo con el corazón, también con la cabeza cómo ha sido esa comunicación (porque no se le puede llamar relación durante las últimas semanas (o meses o años) y si es realmente lo que tú quieres, necesitas y esperas.

Tú más que nadie sabe lo que funciona para ti y lo que no. Claro que se puede ceder en algunas cosas y se hacen compromisos, pero por ejemplo, ¿te conformas con verlo de vez en cuando? ¿Quieres una relación de WhatsApp o en vida real?

Son preguntas que tienes que hacerte. Escucha o lee sus palabras pero relaciónalas con sus acciones y ve realmente la persona que es y no la que tú quieres que sea o crees que puede llegar a ser.

Establece tus límites. A veces no somos frontales por temor a que crean que somos agresivos o demasiado directos; pero en estos casos es sencillamente hablar con la verdad. Vamos a suponer que es el caso que le dices a la persona para salir y siempre te dice: “Claro, yo te aviso luego y cuadramos”, pero nunca lo hace o a última hora (literal, te escribe el día anterior o faltando horas para el encuentro) te cancela.

Si es algo que te ha pasado muchas veces con la misma persona, lo mejor es decirle de manera calmada y honesta (por teléfono o Whatsapp, como prefieras): “Mira, ya varias veces te he escrito y me has cancelado como tres veces o nunca me respondes, entonces dime tú el día y la hora o si realmente no quieres salir porque no es lo que yo estoy buscando”.

¿Escalofriante, cierto? Y sí, cualquier persona desde el exterior te puede decir “es obvio que no le interesas” pero a veces esta cruda certeza es necesaria para no caer en el siguiente punto.

Sin excusas. A veces queremos tanto a la persona que somos nosotros mismos las que las justificamos. Por ejemplo, le escribes tres días seguidos y nunca te responde y tú mismo(a) te auto-dices: “Pobre, debe estar muy ocupado(a) en el trabajo y yo molestándolo(a)”.

Piensa, ¿realmente alguien está tan ocupado por tres días que no tiene ni un minuto para llamarte o escribirte para decirte: disculpa, tengo una semana un poco complicada, te puedo llamar el sábado? Peor aún, te dice que no tiene tiempo, pero sus redes sociales (un arma de doble filo) indican lo contrario.

Hay justificaciones y excusas, hay que aprender a diferenciarlas. Además, cuando una persona está interesada en ti, realmente hará un esfuerzo, no se limitará a mandarte un mensajito o un like de vez en cuando.

Mantén tus valores intactos. Esto es una manera de evitar el sentimiento de culpa. Si tú actúas correctamente y pensando tanto en tus sentimientos como en los de los demás, evitarás esos agotadores pensamientos de “quizá fue algo que yo dije que hizo que se alejara” o esa excesiva necesidad de analizar qué es lo que debes hacer o cómo te debes comportar para que te preste atención “como aquella vez”.

Un dato según los psicólogos que han analizado esta conducta: no fue algo que tú hiciste o dejaste de hacer, esta persona te lanza migajas cuando requiere la atención que tú le brindas, bien sea porque otro no se la da o porque en ese momento requiere la que tú le ofreces, por eso no se compromete contigo pero tampoco te deja ir del todo. 

 Por supuesto, al decir esto pareciera que la otra persona es sencillamente mala, egoísta, cruel y que sólo quiere herir nuestros sentimientos o utilizarnos; pero sin sonar como abogada del diablo (por cierto, cuyo origen de ese término escribí hace varios días y lo pueden ver en la sección de curiosidades), no siempre es así.

Claro que habrá la persona que lo hace porque te quiere tener como respaldo o segunda opción, pero también está la que lo hace por miedo a comprometerse, porque es inseguro y necesita la validación de los demás, porque teme que no podrá cumplir tus expectativas o que te lanza migajas porque no sabe cómo tú te sientes y quiere ver cómo reaccionas, por eso lo importante de ser explícito(a) y no dejar que esto se alargue demasiado en el tiempo.

Sí, puedes darle una oportunidad, pero tú tampoco puedes convertirte en la muleta emocional de una persona y sentirte herido(a) todo el tiempo. 

También evalúa si eres tú quién le estás dando migajas a otra persona y reflexiona sobre el daño que le podrías estar haciendo, aunque no sea de forma intencional.

Sin embargo, si eres tú quien las está recibiendo, tienes que preguntarte: ¿Vas a esperar por otra migaja (que puede llegar en dos días, una semana, meses o nunca) sabiendo que nunca te sentirás satisfecho(a) o prefieres a alguien que te ofrezca una comida completa y puedas compartirla con él(ella)? 

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