Recibe Aleteia gratis directamente por email
¡Alimenta tu espíritu! ¡Recibe las noticias de Aleteia cada día!
¡Inscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Qué nos está pasando? Mi marido y yo tenemos problemas

Alejandro J. de Parga/Shutterstock
Comparte

La pareja comienza a distanciarse y, a veces, no sabe muy bien por qué. Muchas veces, por problemas de comunicación.

En las relaciones humanas y más en las relaciones familiares hay momentos mejores y momentos peores. Todo depende de la actitud con la que nos enfrentemos a esos momentos.

A veces, necesitaremos compartir esos momentos con alguien cercano, con un amigo, un familiar, un compañero…. Otra veces, será necesario acudir a un profesional, para que nos acompañe en esa situación particular que se nos hace cuesta arriba, para que nos oriente o canalice ese torrente de sentimientos y reacciones que estamos viviendo.

Hay una cosa cierta: nadie conoce nuestra historia más que nosotros. Por ello, la efectividad de la ayuda que recibamos dependerá de cómo contemos lo que nos está pasando. Y es que no es lo mismo contar un hecho concreto de manera objetiva y sin calificativos, que expresando los sentimientos que nos genera dicha vivencia. A veces, es más lo que creemos que pasa que lo que verdaderamente pasa, porque acabamos sintiendo aquello que pensamos, sea o no sea verdad.

Por eso existen los conflictos. Por la percepción a veces distorsionada de una realidad que siendo la que es, se percibe con un sentimiento o con una vivencia concreta que nos hace interiorizarlo de una forma diferente a la que verdaderamente es.

Si aplicamos esto a las relaciones familiares, el cócktel puede resultar explosivo. El vínculo emocional que tenemos con la/las personas que conviven con nosotros nos hace percibir las cosas de una manera a veces poco objetiva. Esto puede generarnos un sufrimiento muchas veces innecesario, provocado, en parte, por no saber decir las cosas como las entendemos o creemos estar entendiendo.

Para evitar malos entendidos es clave saber qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo. Lo importante es evitar interpretaciones erróneas que hieran nuestra sensibilidad; mensajes distorsionados que no lleguen a su destinatario de la manera correcta; y sentimientos encontrados con respecto a la otra persona por lo que quería o no quería decir.

Tener esto claro nos simplifica mucho el camino a la hora de manejarnos con nuestros seres queridos, ya que nuestra familia debería ser nuestro refugio, el centro de nuestra vida, el lugar donde se nos quiere por ser quien soy.

Por desgracia, supongo que a todos nos vienen situaciones a la cabeza en las que  parece “que tenemos el enemigo en casa”. Cuántas discusiones innecesarias, cuántas verdades dichas de malas maneras que nos hieren en lo más profundo, cuánta desgana, cuánta soledad, en definitiva, cuánta incomunicación…

Aprender a comunicarse es el verdadero reto de las familias de hoy, de los matrimonios y de las parejas, de los padres con sus hijos y de los hermanos entre sí, de la familia nuclear ( la que he decidido crear) con respecto a la familia extensa.

A veces cuesta entender que el casado casa quiere. ¡Cuántos conflictos se evitarían en los matrimonios si verdaderamente supiéramos decir las cosas de manera constructiva, sin herirnos!

Te puede interesar: 5 problemas de comunicación que pueden arruinar tu matrimonio

Hoy en día, donde las redes sociales nos bombardean, donde no hay tiempo casi ni de mirarse cara a cara con quienes conviven con nosotros pero sí hay tiempo para estar metidos en los chats de amigos, colegio, trabajo, actividades deportivas, etcétera, planteémonos cómo nos comunicamos con las personas que tenemos más cerca de nosotros. Si la respuesta es positiva, ¡enhorabuena! Eres un privilegiado. Si por el contrario la respuesta te ha generado alguna duda, es un buen punto de partida para analizar qué está fallando y cómo puedo solucionarlo. Porque a comunicarse también se aprende.

Te puede interesar: ¿Problemas de comunicación? Sigue estos consejos

Mercedes Honrubia García de la Noceda es directora del Instituto Coincidirespecializado en el asesoramiento personal y familiar

Boletín de Noticias
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.