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El cine y la Biblia

A.D. THE BIBLE CONTINUES
© 2015 LightWorkers Media LLC.
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¿Se puede conocer la Biblia con sólo ver un par de películas o series al respecto?

Con frecuencia el cine y la televisión distorsionan la realidad de la historia, la literatura o la religión. Sin ir más lejos, la Biblia, por capítulos y por tomos, ha sido llevada al cine en múltiples ocasiones. Hoy, nos vamos a detener un poco en A.D. La Biblia continúa, una serie de la NBC.

Creo que hay por ahí una cita célebre que dice algo así como “el cine, no es la mejor herramienta para aprender historia”. En realidad, el cine ni si quiera es apropiado para sustituir la lectura de un libro.

¿Cuánta gente hay por ahí que cree que sabe de qué va Drácula porque ha visto la película de Francis Ford Coppola? O mejor aún, ¿Cuánta gente hay por ahí que cree que sabe lo que se expone en la Biblia porque ha visto una o dos películas al respecto?

El cine es, digámoslo cuanto antes una expresión artística. Esto implica que ni aún queriendo, una película, o una serie de televisión, tendría por qué ser fiel o no a un libro o a un hecho real. Un director o un productor puede decidir legítimamente aferrarse todo lo posible a la realidad pero, y esto tengámoslo claro, esto no significa que sea un deber, ni si quiera implica que sea mejor o peor película.

El problema arranca, creo yo, en el propio público, que a veces acude a ver una película esperando encontrarse con lo que siempre ha leído, o con lo que siempre le han contado o con lo que está convencido que es real. A mi padre por ejemplo que le chifla la historia pero si se tropieza con una película que no encaje en su concepción de la historia no duda en despreciarla. En realidad está en su derecho, nadie se lo impide, pero esto no implica que sea una mala película.

Pongamos un ejemplo bastante claro. En 2013 el Canal Historia emitía una ambiciosa serie de televisión titulada La Biblia. Se trataba de una producción de Roman Downey y Mark Burnett, un matrimonio con una larga carrera en el mundo del cine y la televisión, delante y detrás de las cámaras que además fundaron la compañía Lightworkers Media, una división de la famosa Metro Goldwyn Mayer especializada en cine sobre familia y fe. De aquí salió La Biblia (2013), pero también producciones como Son of God (2014) o la última versión de Ben-Hur (2016).

Sin embargo, entre 2014 y 2016 las cosas comenzaron a cambiar en Lightworkers Media. Mark Burnett comenzó a diversificar su trabajo y dejó la compañía a un lado mientras Roman Downey continuaba manteniendo acciones de su propia empresa pero no el control absoluto. Al final Lightworkers Media terminó diluyéndose al ser fagocitada por Fox televisión y emerger un nuevo canal, Light TV.

En conclusión, es posible que todo este berenjenal administrativo terminara afectando a sus producciones. Sin ir más lejos, A.D. La Biblia continua, secuela de La Biblia, no ha funcionado tan bien como la primera. Y no por sus libertades con respecto a las sagradas escrituras. Ninguna de las dos miniseries eran incontestablemente fieles a la Biblia.

Sin embargo, y es ahora cuando volvemos al principio, no tendría ni debería de resultar especialmente fieles al original bíblico. Roman Downey dijo en su momento que su idea con la serie era la de ofrecer una visión distinta de una historia de siempre. Y puede que a su modo, tuviera razón. Es evidente que cuando alteras una historia de siempre el resultado no será al gusto de todos, pero al menos sí que puede que ofrezca una luz distinta a un relato de sobra conocido.

¿Es esto bueno o malo? No creo que tenga que ser ni una cosa ni otra. Una miniserie como La Biblia o su secuela es evidente, que solo la verán los creyentes. De modo que no se trata de convencer a nadie, ni si quiera de aferrarse aún más a una realidad fuera de toda duda. Creo que al final, en efecto, se trata de iluminar hechos elementales de la religión con un prisma diferente, pero nunca el único, y mucho menos el verdadero.

En consecuencia, y volviendo de nuevo al principio. Que nadie vaya a ver La Biblia A.D. La bíblica continúa pensando que esto va a sustituir la lectura del Viejo y el Nuevo Testamento. Lo decía al principio, el cine no está hecho para aprender historia y mucho menos para conocer una verdad como Dios.

 

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