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‘Infiltrado en el KKKlan’: Un filme que despierta nuestras conciencias

BLACKKKLANSMAN
Focus Features
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Spike Lee regresa con fuerza

Cualquier obra que despierte nuestras conciencias y critique mediante la narrativa todo aquello que va contra los valores humanos debería contar, al menos, con nuestra atención. Aquí se pone en tela de juicio, incluso se ridiculiza un poco, el Ku Klus Klan, organización de EE.UU. de la que siempre contamos con una iconografía rotunda: capuchas, antorchas, caballos, cruces ardiendo… Una organización que se considera racista, xenófoba, homófoba, anticatólica, antisemita y misógina, entre otras lindezas. 

Infiltrado en el KKKlan es el nuevo filme de Spike Lee, una especie de regreso a sus orígenes (películas impactantes, comprometidas, rodadas con todo su arsenal de rabia y diversas técnicas cinematográficas), tras unos años dedicado a las series, a los documentales y a largometrajes considerados menores. Antes de ver este trabajo conviene revisar Haz lo que debas, quizá la obra con la que más a menudo se le identifica: conviene revisarla para averiguar si Lee ha cambiado, y cuánto lo ha hecho. 

Haz lo que debas colocaba su lupa en un barrio neoyorquino para identificar las tensiones raciales entre negros, blancos, latinos e italianos. Aquellos roces, en un día de verano con un calor excesivo, terminaban degenerando en peleas, altercados y la muerte de un ciudadano a manos de la policía.

Era (es) una película rompedora y brillante, pero no redonda: hacia el final Spike Lee mostraba a los polis como los villanos de la historia y a los blancos como perpetradores de la violencia, dejando a los afroamericanos como meros provocadores; eso, unido al muestrario de citas y fotos de Malcolm X y de Martin Luther King despistaba al espectador (pues sus teorías eran bastante opuestas).

Esa especie de manipulación era el error (al menos para mí) de una película, por lo demás, impecable; aunque su obra más perfecta siempre será La última noche. 

En BlacKkKlansman (título original del filme, basado en un libro autobiográfico de Ron Stallworth) los policías son los protagonistas. Polis correctos, honestos, interpretados en los papeles principales por un negro y un blanco: John David Washington (hijo de Denzel: aunque el físico es diferente, la voz es un calco de la de su padre) y Adam Driver (actor que sigue demostrando que no se va a quedar atrapado en Star Wars).

La trama es sencilla: un policía de color (Washington) hace una llamada a la sede del Ku Klus Klan y convence a un tipo para que lo acepten en la organización. El problema es su piel. Así que convence a un poli blanco (Driver) para que se haga pasar por él, adopte su nombre y dé la cara. De ese modo, uno actuará por teléfono y otro prestará el rostro, como sucedía en Cyrano de Bergerac pero en cuestión de amores y galanteos.

Dicha trama real le sirve a Spike Lee para lograr una de sus mejores películas, repleta de humor, de momentos notables y de una puesta en escena que nos conduce a los años setenta (con homenajes a la blaxploitation), un tiempo en el que la política, los asuntos sociales y los conflictos de raza estaban al rojo vivo. Y le sirve para criticar al KKK, una organización siempre unida a la intolerancia, a la humillación pública y a la violencia en forma de masacres y linchamientos.

Spike Lee demuestra buen pulso en la caracterización de los miembros del Ku Klus: no todos los personajes son los paletos que podríamos figurarnos, sino que (como sucedía en American History X con los nazis) los cabecillas suelen ser individuos inteligentes y de buenos modales aunque con ideas peregrinas y equivocadas en sus cerebros.

Al final Lee introduce escenas reales, recientes, en un giro inesperado que conecta la reconstrucción cinematográfica del pasado con la realidad actual (a la manera de Steven Spielberg con filmes como La lista de Schindler): en ese epílogo vemos imágenes violentísimas de las últimas algaradas que prepararon miembros del Klan en Estados Unidos, en 2017, así como el atentado de Charlottesville donde una mujer fue asesinada.

Es su manera de despertar las conciencias, igual que lo hacía Spielberg: nos dice que los errores del pasado acaban sumando y desembocan, si no lo impedimos, en crímenes contra quienes son distintos, especialmente si un país lo gobierna alguien tan dañino como Donald Trump. El de BlacKkKlansman es un Spike Lee más moderado, más adulto que en sus primeras películas: y este filme, sin ser redondo, tiene gancho.  

Ficha Técnica

Título original: BlacKkKlansman


País: Estados Unidos


Director: Spike Lee


Guión: Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel (basado en el libro de Ron Stallworth)


Música: Terence Blanchard


Género: Drama / Comedia / Biografía / Crimen


Duración: 135 min.


Reparto: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, Ryan Eggold, Corey Hawkins, Robert John Burke, Paul Walter Hauser, Michael J. Burg, Chris Banks, Tom Stratford, Michael Buscemi, Ken Garito, Alec Baldwin

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