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Enseñanza de la religión en la escuela pública: ¿qué ocurre con la islámica?

© Corinne SIMON / CIRIC
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Los planes del Gobierno harían efectiva la vieja aspiración de equiparar la religión católica con el resto de religiones

Como planteamos en el artículo España descristianizada: más ética cívica, menos religión católica, el anuncio de una nueva reforma la ley educativa en España (LOMCE) ha abierto un debate sobre la enseñanza de la religión en la escuela pública. El actual gobierno ha manifestado su firme decisión de dejar la religión católica sin alternativas ni valor en los planes de estudio. Pero, ¿qué ocurre con otras religiones? ¿se plantea la discusión en los mismos términos?

Sí y no. Desde un punto de vista legal, las autoridades educativas sí plantean el mismo trato legal a todas las confesiones religiosas. Desde ese punto de vista, todas serán tratadas del mismo modo en el sistema educativo público. El agravio comparativo radica en que las condiciones de partida no son las mismas para todas. Se regulan por igual realidades distintas.

De un lado, la regulación legal a que están sometidas las confesiones minoritarias como la islámica no es de carácter internacional como ocurre con la Iglesia Católica, sino estatal. Por tanto, dichos acuerdos pueden ser modificados unilateralmente por el Estado y dependen directamente de él. A ello se une la defensa de la libertad de conciencia (y religiosa) que se realiza desde las instancias públicas no valoran por igual a todas las creencias religiosas.

Así, vemos que es frecuente subrayar lo católico como una rémora del pasado. Por el contrario, la presencia y valoración de confesiones minoritarias como la islámica es la expresión más alta de una sociedad moderna, abierta y multicultural. Por añadidura, se proyecta sobre ella una visión positiva como parte de la identidad de España. Y se evita cualquier rasgo incómodo sobre su compatibilidad con la democracia actual o los riesgos para la seguridad. Insistir en ello es inmediatamente tachado de “islamofobia”.

Desde 1992, confesiones como la judía, islámica o evangélica, tienen sus propios Acuerdos con el Estado Español. Pero no se trata de acuerdos internacionales. A diferencia de la religión católica, estas confesiones se han integrado en un sistema que responde a criterios perfectamente compatibles con los valores cívicos y éticos del Estado. Amparadas en ellos, las confesiones minoritarias resultan útiles a la imagen que determinadas corrientes ideológicas quieren subrayar.

Una España multirreligiosa y moderna que desea sacudirse del pasado católico como un lastre. Y en cierto modo llevan razón admitiendo que es la Iglesia Católica la única que desafía la dictadura del pensamiento único.

En este sentido, los planes del Gobierno harían efectiva la vieja aspiración de equiparar la religión católica con el resto de religiones. De un plumazo, para las instituciones del Estado España no es católica y es irrelevante su arraigo en nuestra cultura y los ciudadanos que la practican.

¿Qué ocurre con la religión islámica? En este caso, ocurre justo lo contrario. Los Acuerdos no sólo valora positivamente su arraigo secular en la historia de España. Sino que, además, se obvian los discursos incómodos, en torno a su compatibilidad con la democracia o los desafíos a la seguridad, calificándolos de “islamófobos”.

Respecto a la enseñanza de religión islámica, le nuevo gobierno ha manifestado recientemente que mantendrá el mismo criterio que con la católica para regularla. De esta forma, la selección del profesorado, temario y material didáctico queda en manos de la Comisión Islámica de España. No así la contratación, que queda en manos de las autoridades públicas, previa petición de los certificados de idoneidad requeridos.

Aunque los sectores más radicales se muestran contrarios a la enseñanza de cualquier religión en la escuela pública, aceptan que la enseñanza de islámica será de “oferta obligatoria” donde exista su demanda.

Siendo un valor

Eso sí, deberán someterse a los valores y el proyecto educativo de cada centro.

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