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El cisma ortodoxo es más profundo de lo que se esperaba

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Según el Arzobispo Mayor de Kiev, la decisión de Constantinopla abre un nuevo capítulo en la Iglesia católica

El cisma ortodoxo es más profundo de lo que se creía, y Ucrania sigue siendo el centro desde donde arranca el cisma, por la decisión del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla de apoyar la autocefalía (independencia) de la Iglesia ortodoxa de Ucrania desgajándola del Patriarcado de Rusia. Los fieles ortodoxos ucranianos suponen el 72 por 100 de la población, mientras que los católicos de rito griego u oriental son un 23 por ciento.

Las noticias de las agencias rusas no hacen más que repetir lo mal que está el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, los pocos fieles que tiene en Turquía, los problemas legales del patriarca Bartolomé, fomentando la división del citado Patriarcado, y tachando de ilegales las acciones tanto eclesiásticas como políticas de Constantinopla, reivindicando al mismo tiempo la pertenencia de la Iglesia ortodoxa de Ucrania al Patriarcado de Moscú y de toda Rusia.

Desde hace años, Rusia ha espiado, desinformado y mentido a los dirigentes del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, según la Agencia Internacional The Associated Press. Se ha creado una red de espionaje interviniendo y usando fraudulentamente unos 4.700 correos electrónicos del entorno del patriarca Bartolomé.

Aunque el Santo Sínodo del Patriarcado de Moscú ha excomulgado al patriarca Bartolomé y a la Iglesia ortodoxa dependiente de Constantinopla, este patriarcado no ha excomulgado al de Moscú, porque considera que no se trata de una cuestión doctrinal, del dogma y la tradición, sino simplemente territorial.

El Patriarcado de Moscú ha movido todos sus hilos para evitar la autocefalía o independencia de la Iglesia ortodoxa de Ucrania. Así, el 18 de octubre fue a Roma el metropolita Ilarion, presidente del Departamento de Relaciones de la Iglesia Externa del Patriarcado de Moscú, para explicar al papa Francisco el cisma ortodoxo (versión rusa). Como se recordará el papa Francisco se entrevistó en Cuba con el patriarca de Moscú Kirill en Cuba en febrero de 2016, en esta ocasión parece que el metropolita Ilarion ha expuesto las razones al Papa de porqué la Iglesia ortodoxa ucraniana debe seguir dentro del Patriarcado de Moscú, negando la intromisión del Patriarcado de Constantinopla, que Moscú ya no lo considera “ecuménico”. En definitiva: o estás conmigo o estás contra mí.

Análogamente, el Patriarca de Kiev, Filaret, considerado hereje por todos los patriarcados ortodoxos (tras crear un Patriarcado ortodoxo ucraniano independiente) visitó Washington para advertir a la Secretaría de Estado de las razones en favor de una iglesia autocéfala en Ucrania. Al patriarca Filaret se le levantó la excomunión cuando el Santo Sínodo de Constantinopla reconoció la autocefalía de la Iglesia ortodoxa de Ucrania.

El día 24 de octubre, el Instituto para la Libertad Religiosa de Ucrania presentó un informe en rueda de prensa para denunciar el “terror ruso” impuesto en los territorios ucranianos ocupados en el noreste del país, los territorios de Donetsk y Luhansk.  Presentaron este informe –en el Ukrinform Press Center de Kiev– representantes del Patriarcado ortodoxo de Kiev, la Unión de todas las Iglesias Evangélicas y Baptistas, la Asociación de las Organizaciones Judías de Ucrania y la Administración Musulmana de Ucrania. No estaba la Iglesia católica.

Por su parte, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, agradeció personalmente al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, por su valentía en reconocer la autocefalía de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, en una visita al Patriarca el pasado día 23 de octubre. Cabe recordar que Petró Poroshenko decretó el fin del Tratado de Amistad entre Ucrania y Rusia, firmado en 1997, a causa de la guerra y la ocupación rusa de territorios ucranianos, especialmente la anexión de Crimea, y el derribo del avión MH17, que salió de Ámsterdam y se dirigía a Malasia.

El ministerio de Asuntos Exteriores ruso lamentó la decisión de Kiev y dijo que “las autoridades de Kiev están demostrando la voluntad de destruir todo lo que ha sido realizado durante decenios y romper los lazos que numerosas generaciones de nuestros predecesores han construido a lo largo de los siglos”.

Con lo visto hasta aquí se trata más de una cuestión político-histórica que de una cuestión religiosa en sí.

¿Y la Iglesia católica?

¿Cuál es la posición de la Iglesia católica en este cisma? Como se ha dicho antes, los católicos en Ucrania representan el 23 por 100 de la población. Son de rito greco-católico oriental y están regidos por el Arzobispo Mayor de Kiev, Su Beatitud Shevchuk Sviatoslav, que en este mes de octubre se encuentra participando en el Sínodo de Obispos de Roma.

A petición de los padres sinodales, el arzobispo ha declarado, en el plenario de la Asamblea del Sínodo, que “por quinto año consecutivo, Ucrania ha sido víctima de la agresión militar de la Federación Rusa. Son los jóvenes ucranianos de diferentes afiliaciones étnicas, lingüísticas, culturales y religiosas que mueren cada día por nuestra Madre Patria, la protegen como verdaderos héroes y so<n los protagonistas de la transformación de nuestra sociedad”.

Después, en declaraciones a “Crux”, el Arzobispo Mayor de Kiev ha dicho que “el diálogo ecuménico entre la Iglesia católica y el mundo ortodoxo se ha percibido a través del prisma de la” Ostpolitik “y a través de las relaciones entre Moscú y el Vaticano. Ahora es necesario repensar no solo la forma de conducir este diálogo, sino también actualizar el concepto mismo del diálogo ecuménico, dado que hay otros representantes de la ortodoxia”, fuera de Moscú. Creo, dijo el arzobispo mayor Shevchuk Sviatoslav que ahora hay que considerar la primacía del Patriarcado de Constantinopla. Pensar en una de estas iglesias (Moscú) como representante exclusivo del mundo ortodoxo es un gran error. “según los cánones ortodoxos, es el Patriarca de Constantinopla, porque es el primero entre los iguales”, subrayó.

La decisión de Constantinopla de crear una Iglesia ortodoxa autocéfala en Ucrania, añadió, será el inicio un nuevo período en la historia de la Iglesia Universal.

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