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Seis maneras de encontrar un propósito para tu vida

JOYFUL WOMAN
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Decía Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, que nunca es demasiado tarde para plantearse cuestiones esenciales y darle un sentido a la vida

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Quizás conozcas esta fábula atribuida al filósofo y poeta francés Charles Péguy: Un día, yendo Péguy a la catedral de Chartres, se cruzó en el camino a un afanoso picapedrero y le preguntó que qué hacía. El picapedrero le respondió renegando de la labor que tenía entre manos, estúpida, fastidiosa y, además, mal pagada. Péguy prosiguió su camino y se cruzó a un segundo picapedrero, que le respondió a la misma pregunta: “Pues me gano la vida al aire libre, es mejor que estar en una oficina”.

Un poco más lejos, Péguy se encontró a un tercer hombre también picando piedra. Este último estaba radiante de alegría y respondió a la misma pregunta diciendo: “¡Pues aquí me ve, construyendo una catedral!”.

La visión clara del objetivo que motiva los esfuerzos del último picapedrero le permiten ser feliz. Comprende el sentido de su acción, destinada a transformar la realidad. Para él, la piedra bruta ya era un pedazo de esa futura catedral…

Contemplar la vida para llegar a lo esencial

Que olvidemos tener en cuenta el propósito de la vida no es nada nuevo. Hace 500 años, Ignacio de Loyola todavía era un joven que nunca se molestaba en reflexionar sobre su futuro. Pasaba el tiempo cortejando a jovencitas y vistiéndose con las mejores galas. También le entusiasmaban las hazañas militares. Hicieron falta acontecimientos de gravedad para que se planteara cuestiones vitales esenciales.

Tras resultar gravemente herido por una bala de cañón durante una batalla, por fin tuvo oportunidad para meditar sobre su vida. Entonces descubrió el auténtico objetivo de su vida: crear una nueva orden religiosa. Desde entonces fue otro hombre. En sus Ejercicios espirituales, dedica incluso un capítulo entero a reflexionar sobre cómo encontrar un propósito en la vida. ¿Te animas a indagar?

Para seguir su ejemplo, descubre estos seis consejos tan elocuentes de san Ignacio de Loyola:

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