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La Iglesia argentina no ataca a este gobierno, ni a ninguno

LUJAN
Facebook Veronica Magario
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Abogar por la inclusión de todos al banquete de la vida no es un capricho político, es un mandato evangélico. Mientras tanto, el arzobispo de Luján aclara que el papa Francisco no ha tenido ninguna injerencia en la celebración del sábado y que fue una decisión que corrió por su cuenta.

Las lecturas son muchas. ¿La Iglesia argentina se erige en opositora del gobierno de Mauricio Macri? ¿El Papa Francisco envía mensajes políticos? Especulaciones que parten más de la lectura política que de una cabal comprensión de la misión de la Iglesia.

Parte importante del sindicalismo argentino marchó hacia la Basílica de Luján, flanqueada por dirigentes políticos opositores, y participó de una Misa en la explanada del santuario mariano más importante del país. La Misa por la “Paz, el Pan y el Trabajo” fue presidida por el Arzobispo de Luján Agustín Radrizzani, y pese a que en su homilía no hubo mensajes directos al gobierno, y los llamados a la fraternidad no son ajenos a cualquier homilía que predique cualquier obispo argentino, las declaraciones y el perfil de los asistentes causó gran desconcierto.

Algunos de los organizadores, como el sindicalista Pablo Moyano, contribuyeron a la confusión asegurando que “no se podría haber hecho la movilización a Luján sin la venia de él (Francisco)”, según dijo a Radio Cooperativa.

Sin embargo, a través de un comunicado difundido este lunes, el arzobispo de Luján niega cualquier tipo de injerencia del papa Francisco.

¿La Iglesia se alió a la oposición en contra del actual gobierno?

Los organizadores solicitaron al Arzobispado de Luján la celebración de una Misa. Como puede ocurrir con cualquier otro grupo, la petición fue aceptada. Macristas y peronistas, sindicalistas y empresarios, todos, tienen la libertad de rezar en público, porque así de hecho ocurre cada domingo en las miles de parroquias y capillas esparcidas por todo el territorio argentino.

En este caso, un grupo de sindicalistas pidió una Misa por la “Paz, el Pan y el Trabajo”. Este tipo de solicitudes colectivas no se consensuan ni con todos los obispos del país, ni con la Conferencia Episcopal, ni con el Vaticano, como pareció insinuar Moyano, en la palestra informativa estas semanas por una causa de asociación ilícita que se le sigue.

Durante el mensaje, el Arzobispo no expresó ningún tipo de expresión distinta a la que durante cualquier gobierno un Obispo haya expresado. “No nos dejemos robar el entusiasmo. No nos dejemos robar la esperanza. No nos dejemos robar la alegría permanente. No nos dejemos robar la comunidad”, expresó, entre otros pasajes. Nada que no se diga en cualquier otra Misa. Aún así, para dirigentes como Moyano, “fue un discurso muy fuerte en lo político”. Según él, “la Iglesia sigue estando al lado de los que más sufren”; en eso no se equivoca.

La misma semana, el padre de Pablo Moyano, el también sindicalista Hugo, había solicitado una reunión con el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones. La Iglesia fue clara al dar cuenta de esa reunión en un comunicado titulado “Reuniones de la Comisión Episcopal de Comisión Social” en la que dio cuenta tanto de ese encuentro, como el que mantuvo otro Obispo de la Comisión, monseñor Fernando Maletti, con la ministra de Acción Social Carolina Stanley. Ese extracto del comunicado, sin embargo, fue omitido por gran parte de la prensa.

“La Pastoral Social manifestó, a través de su titular, que renueva el deseo del diálogo fructífero entre todos los sectores con responsabilidad institucional o social para ofrecer soluciones a quienes más lo necesitan”, terminó ese comunicado de la Iglesia. La Iglesia había estado con gobierno y oposición, dialogando con ambos para ofrecer soluciones a los que más lo necesitan, pero en muchos casos sólo se habló del encuentro con Moyano.

Que la Iglesia está preocupada, y ocupada, con la pobreza y el desempleo, no hay lugar a dudas. Basta con leer las homilías de todos sus pastores en la página de la Agencia AICA. Los comentarios son similares desde hace años. Y es harto conocido que las homilías referidas a la escandalosa pobreza en el país que predicaba el cardenal Jorge Bergoglio eran interpretadas en muchos casos como acusaciones políticas contra el anterior gobierno.

Pero abogar por la inclusión de todos al banquete de la vida no es un capricho político, es un mandato evangélico. No es que la Iglesia esté en contra de este gobierno o del anterior. No está en contra de ningún gobierno. Simplemente, está con el pueblo de Dios, y especialmente, con los que más sufren.

Por eso, no, la Iglesia, que es obispos, clero, religiosos, laicos, pueblo fiel, no se erigió en opositora del gobierno argentino. Por más que con buena voluntad algunos así lo crean; por más que por ignorancia o intencionalidad política otros así lo quieran hacer ver.

 

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