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"Volví a la vida por una petición al Padre Arnaiz"

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By Image Point Fr | Shutterstock

Diócesis de Málaga - publicado el 20/10/18

El milagro que ha hecho beato al Padre Tiburcio Arnáiz

Manuel Antonio Lucena es malagueño y no conocía al Padre Arnaiz hasta que sus vidas se cruzaron por acción del Espíritu Santo. En 1994 se recuperó sin secuelas tras un infarto que sufrió y que lo mantuvo sin oxigenación 10 minutos. Fue la curación extraordinaria necesaria para demostrar el milagro que ha hecho posible la beatificación del Padre Arnaiz. Él y su mujer, Encarnita Moya, viven su beatificación con entusiasmo.

Manuel Antonio explica que haber recibido esta gracia «es algo muy importante. Pensar que a través de mí se ha manifestado este milagro… Yo volví a la vida por la petición que mi hermana le hizo. Ha removido la fe de toda la familia y muchos nos van a acompañar en este día tan importante», explica.

Encarnita Moya es la esposa de Manuel Antonio. Para ella fueron momentos muy difíciles. «Aquel 7 de junio yo estaba en casa con mis hijas, que eran pequeñas, mientras él practicaba deporte con varios amigos. De pronto, me llamaron para decirme que me fuera al hospital. En un primer momento me dijeron que se había partido una pierna, pero yo sabía que había algo más. Fui sin perder tiempo y me encontré que estaba en coma. La situación era crítica y no nos daban esperanza ninguna de que se recuperara, y si lo hacía sería con grandísimas secuelas. Mi cuñada sacó la estampa del Padre Arnaiz (recuerda emocionada), la metió debajo de la almohada y comenzó la novena».

Tras un largo periodo en la UCI, los médicos le fueron retirando la asistencia, esperando a ver cómo afloraban los daños neurológicos que presentaba su cerebro. «Poco a poco fue respondiendo, cuenta su esposa, caminando, andando… y hoy en día no presenta ningún síntoma, a pesar de que las pruebas demuestran que el daño está ahí. Es algo inexplicable».

En la Beatificación, llevan las ofrendas en compañía de dos de sus hijas (ya que una está en el extranjero y no puede viajar por estar embarazada). «El Padre Arnaiz es ya uno más de la familia. Está con nosotros todos los días y lo tenemos presente siempre», confiesan.

Ana María Medina

Tags:
beatificacioninfartotestimonio
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