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¿Qué hay tras las actividades de yoga de la Self-Realization Fellowship de Paramahansa Yogananda?

YOGANANDA
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Los expertos señalan que el gurú Paramahansa Yogananda ha sido “el divulgador más eficaz del yoga en Occidente”

De forma periódica, algunas grandes ciudades españolas, como otras muchas de todo el mundo, acostumbran a ser el escenario de una “visita monástica” de representantes de la organización denominada Self-Realization Fellowship (Fraternidad de la Autorrealización, en adelante SRF), que convocan a los interesados en formación de “kriya yoga”. La conferencia inicial para el público en general no puede ser más interesante: “Cómo encontrar la paz interior a través de la meditación”.

Estas actividades, que se realizan durante un fin de semana y suponen el gancho proselitista para proponer una formación doctrinal y práctica más prolongada en el tiempo, tienen lugar en centros educativos que alquilan para tal fin, logrando una legitimación mayor de la organización –en ocasiones, incluso en colegios concertados católicos, como ha sucedido en Barcelona y Madrid–.

Un gurú convertido en celebridad

En el origen de la SRF está Paramahansa Yogananda (1893-1952), un ciudadano indio y maestro hindú cuyo verdadero nombre era Mukunda Lal Ghosh, y que aseguraba tener dones espirituales extraordinarios desde la infancia. Fue discípulo de Sri Yukteswar (que era, a su vez, discípulo de Lahiri Mahasaya).

Su primer viaje a los EE.UU. lo hizo en 1920, invitado a hablar en un congreso, y aprovechó para abrir su centro de la que entonces ya denominó SRF en Boston en 1925 (lo que dirigía en la India se llamaba Sociedad Yagoda Satsanga). Poco después establecería el cuartel general de la organización en Los Ángeles, y pasó a residir en el país hasta su muerte, consiguiendo una mayor proyección internacional. 

En 1927 fundó en Washington otra organización paralela: la Iglesia de la Autorrealización de Todas las Religiones, que en 1946 se hizo independiente de la SRF, por obra de Swami Premananda, y que en 1952 pasó a llamarse Iglesia de la Autorrevelación del Monismo Absoluto. Como curiosidad, cabe destacar que en 1974 el mismo Premananda creó en Baltimore otra organización semejante, la Iglesia de la Vida Divina de la Unicidad Absoluta.

Un punto de inflexión en su trayectoria lo supuso, ciertamente, la publicación de su libro Autobiografía de un yogui, publicado en 1946, y que muy pronto se convirtió en un best seller. En su Diccionario enciclopédico de las sectas, Manuel Guerra afirma que “por esta obra y por su divulgación del kriya yoga puede decirse que ha sido el divulgador más eficaz del yoga en Occidente”.

Su propuesta espiritual oriental

En The Encyclopedia of Cults, Sects and New Religions, James R. Lewis explica que la SRF “une la filosofía y la práctica de los Yoga Sutras de Patanjali con un énfasis en el Raja Yoga. Incluye técnicas para la concentración y meditación, incluyendo la técnica sagrada del Kriya Yoga, que busca fortalecer los centros psíquicos (chakras) situados a lo largo de la columna vertebral”. 

El Kriya Yoga está en el centro de su propuesta doctrinal y práctica. Lo definen como “la técnica científica más elevada para alcanzar la iluminación dada a la humanidad por Dios y los Grandes Seres”. Su finalidad es, literalmente, “conocer a Dios… ayudando a unir a las naciones por medio de la trascendental percepción personal que el hombre obtendrá del Padre Infinito”. Aseguran que con medio minuto de Kriya Yoga el ser humano avanza en su evolución más que en un año de desarrollo natural. Y esto se puede aprender gracias a las lecciones de la SRF.

Manuel Guerra explica que “Yogananda dice recibir sus mensajes transmitidos mental o telepáticamente desde el planeta Hiranyaloka, que aseguran que los seres astrales, por ejemplo los espíritus de los muertos de la tierra, comen vegetales astrales durante 50 años para luego reencarnarse” y otras ideas del estilo. Para ellos, toda división en la realidad es maya, ilusión, propia del mundo físico, pero falsa en el fondo. 

Como sostiene que todas las religiones son lo mismo, en la SRF se leen como paralelos algunos pasajes de la Biblia y de la Bhagavad Gita. Incluso Yogananda llegó a asegurar que Jesucristo, San Juan y San Pablo fueron maestros de Kriya Yoga, lo que supone una forma clara de sincretismo sin base en la realidad y sin respeto a las respectivas tradiciones espirituales. Sus propios altares nos muestran a Jesús al lado del dios Krishna, Yogananda y otros maestros hindúes.

Habla de técnicas “científicas” para alcanzar el conocimiento espiritual. Por eso en la SRF insisten en lo empírico de sus técnicas de posturas corporales, respiración… Su práctica, tal como explica George Chryssides, sirve para que en los niveles superiores “el practicante experimente energías sutiles, reconociendo las leyes espirituales que gobiernan el universo, y alcance poderes espirituales y yóguicos especiales”.

Sanación energética… incluso a distancia

Yogananda también propuso su propia técnica de curación, ya que –como explica la SRF– todo lo que existe es energía en diferentes frecuencias vibratorias, lo que coincide con que “las grandes religiones del mundo afirman que la energía cósmica de Om o Amén, la Palabra o Espíritu Santo, es el origen de todo lo creado”.

¿Y esto qué tiene que ver con la salud humana? Aquí está: “a través de la concentración y del poder de voluntad, podemos aumentar conscientemente el suministro de energía cósmica al organismo”. Y se habla explícitamente del “poder curativo” de su “oración”.

De modo que esta energía –entendida al modo panteísta típicamente oriental– “puede ser encauzada hacia una determinada parte del cuerpo; o puede ser liberada a través de las puntas de los dedos (que funcionan como antenas de alta sensibilidad), a fin de que fluya como una fuerza curativa hacia todos aquellos que necesitan ayuda, aun cuando se encuentren a miles de kilómetros de distancia”.

Así, en una mezcla común a estas propuestas de la religiosidad esotérica, la SRF enseña que “mediante la poderosa vibración de Om, podemos establecer contacto directo con la conciencia omnipresente de Dios, en la cual no caben los engañosos conceptos de tiempo y de espacio”. 

Y se propone un método muy concreto de invocación a Dios, “Padre Celestial”, para pedirle: “Tú estás en todos tus hijos; manifiesta tu presencia curativa en sus cuerpos… en sus mentes… en sus almas”, mientras se cierran los ojos, se frotan las manos, se extienden los brazos y se canta el mantra Om.

Un movimiento extendido e influyente

La SRF dice contar con alrededor de 500 centros en 54 países, llegando a millones de personas. Sus actividades son organizadas por monjes y monjas de la SRF, personas consagradas a la organización que hacen los votos de simplicidad, celibato, obediencia y lealtad, además de practicar el vegetarianismo y abstenerse del alcohol.

Para el proselitismo, organizan encuentros donde se leen textos de Yogananda, se reza, se medita y se canta. Ofrecen el aprendizaje del kriya yoga y la posibilidad de realizar cursos sobre las doctrinas del fundador, que incluyen técnicas de meditación y concentración, el karma, la reencarnación, etc.

Además de todo lo que supone lo organizado oficialmente por la SRF –y la publicación de sus libros y otros materiales formativos, no lo olvidemos–, dos hitos recientes han ampliado la repercusión proselitista de la figura de Yogananda: un documental difundido en varios idiomas y una obra de teatro realizada en España.

En cuanto a lo primero, se trata del documental Awake (Despierta): la vida de Yogananda (2014). Una producción que –señalan sus defensores– “conduce a la audiencia hasta el final de la vida de un santo, desde sus primeras sensaciones en el vientre de su madre hasta el momento… [en que] abandonó su cuerpo como si nada”.

El segundo hito cultural lo constituye la obra Autobiografía de un yogui (2017), dirigida y protagonizada por el destacado actor español Rafael Álvarez “el Brujo”, en la que presenta sobre el escenario la figura de Yogananda, a quien considera “¡un hombre grande!… un gran maestro, ¡mi maestro!”. Basándose en el best seller del gurú, demuestra “la fascinación que ejerció en mí esta autobiografía”. 

Para más información

– Luis Santamaría, “Mi camino de Yogananda a Jesucristo”, Aleteia, 6/07/16.

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