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Investigar a los cardenales, ¿no es ir demasiado lejos?

CARDINALS
Paolo Bona - Shutterstock
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Contratan a ex agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como investigadores

Dan Hitchens ha publicado en Catholic Herald una nota que, por lo menos, mueve a temblor al católico de a pie, al católico en general: ¿de verdad es necesario crea un “nuevo perro guardián”, en este caso la organización Better Church Governance (Mejor Gobernanza de la Iglesia, BCG), quien planea producir un expediente con todos los cardinales electores en el próximo cónclave papal.

En efecto, la iniciativa laical pretende “evaluar” los registros de los cardenales menores de ochenta años “en la lucha contra el abuso y la corrupción” de la Iglesia y para moderar su papel en la elección del próximo Papa. Por lo pronto, BCG contrató a ex agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como investigadores, mismos que serán liderados por Phil Scala, un ex agente especial de supervisión del organismo federal estadounidense.

Con el reporte de Scala, académicos, abogados y editores ayudarán a elaborar un expediente, “The Red Hat Report” (literalmente, “El Reporte del Sombrero Rojo”), que cubrirá a todos los cardenales que puedan votar en un (hipotético) cónclave para elegir al sucesor de Francisco, es decir, los cardenales menores de ochenta años.

Su objetivo –dicen– es aumentar la transparencia y la honestidad en el gobierno de la Iglesia, así como “capacitar a los miembros de la Iglesia para defender valientemente la verdad” y ayudar a los cardenales a elegir al próximo Papa.

BCG dice en un documento informativo: “Los cardenales han comentado que conocer con precisión los antecedentes de los otros cardinales electores es la parte más precaria de cada cónclave. Nuestra misión es cambiar esto”. Según esto, el informe “no respaldará ni atacará a ningún cardenal”, Más bien, dice BCG, pretende “ayudar a la jerarquía en el trabajo de reforma de la Iglesia”.

BCG dice que “los movimientos laicos a menudo han superado a la jerarquía de la Iglesia” en materia de reforma, señalando los consejos de Santa Catalina de Siena a los papas y la creencia de San Pedro Damián “de que en edades de abuso o corrupción, las intervenciones de soberanos extranjeros y laicos promedio” se encargaron de la corrección fraterna de los “altos dignatarios” de la Iglesia católica.

El proyecto está dirigido por Philip Nielsen, director de investigación del Centro para el Catolicismo Evangélico en Estados Unidos. Jacob Imam, director de operaciones de BCG, le dijo a Catholic Herald que la idea había estado funcionando desde la primavera pasada, “pero no fue hasta que irrumpió la carta de Viganò que vimos la gran necesidad que había de echarlo a andar”.

Imam enfatizó que el proyecto no está en oposición a los cardenales, “sino que es un servicio para ellos”, y que el escándalo de abuso requería oración, sacrificio y ayuda práctica. El informe final evaluará el historial de los cardenales, “tanto positivo como negativo”, en áreas como el abuso y el encubrimiento, la mala operación legal y financiera y la “equivocación, evasión o engaño cuando se enfrentan con acusaciones creíbles de abuso o corrupción”.

También buscará “comprender las redes de patrocinio, dinero e influencia que ayudan a la corrupción y el abuso sexual a florecer”. Por lo pronto, BCG está buscando donaciones; si cumple con sus objetivos, los líderes esperan publicar una edición completa del “Red Hat” para abril de 2020. El primer expediente, sobre los cardenales de América del Norte, podría aparecer a principios del próximo año.

Imam dijo que el proyecto estaba motivado por la lectura sobre el alcance del abuso administrativo. “En lugar de ofrecerse como sacrificios vivos por el bien del rebaño, estos cardenales, obispos y sacerdotes sacrifican a los inocentes y jóvenes para sus propios fines demoníacos. Cuando vemos tal inversión del propio amor de Cristo, debemos ayudar a reformar en todo lo que podamos”.

En el documento informativo, BCG dice que también quiere mostrar el lado positivo de la Iglesia: “Todavía hay muchos hombres santos y valientes dentro del episcopado. Nuestro trabajo es empoderarlos y demostrarle al mundo que están allí. Esperamos contar sus historias con la esperanza de poder demostrar la belleza de nuestra Iglesia y la bondad de la jerarquía para el mundo”.

La pregunta persiste: ¿No es ir demasiado lejos? El lector tiene la mejor opinión.

*Con información de Catholic Herald*

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