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Papa Francisco: La Virgen enseña a salir de la desconfianza

AFP/ Vincenzo Pinto
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El Pontífice visitó al santuario mariano: Mater Misericordiae en Vilna (Lituania) 

El papa Francisco prosigue su itinerario por los países bálticos del 22 al 25 de septiembre de 2018, este sábado en la tarde ha visitado el santuario mariano: Mater Misericordiae en Vilna, Lituania. 

El Papa invitó ante la imagen mariana de la “Puerta de la Aurora” invitó a lituanos, polacos, bielorrusos y rusos; católicos y ortodoxos que frecuentan el santuario a “establecer puntos de encuentro y solidaridad entre todos, para hacer circular los dones que gratuitamente hemos recibido, para salir de nosotros mismos y darnos a los demás, acogiendo a su vez la presencia y la diversidad de los otros como un regalo y una riqueza en nuestras vidas”. 

Momentos antes de su discurso, el Papa fue recibido por el Metropolita ortodoxo y por el párroco de la iglesia católica de Santa Teresa.

“Estamos frente a la “Puerta de la Aurora”, lo que queda del muro protector de esta ciudad que servía para defenderse de cualquier peligro y provocación, y que en 1799 el ejército invasor destruyó en su totalidad, dejando solo esta puerta: ya entonces estaba allí la imagen de la “Virgen de la Misericordia”, la Santa Madre de Dios que siempre está dispuesta a socorrernos, a salir en nuestro auxilio”, dijo Francisco.  

Los peregrinos y fieles vinieron a saludar al Papa Francisco agolpados en la calle que lleva al Santuario. El Pontífice se detuvo mientras caminaba hacia la pequeña del Santuario a saludar a algunos niños huérfanos, sus familias adoptivas y personas enfermas en silla de ruedas. 

El Papa prosiguió su discurso indicando que la Virgen enseña “que se puede proteger sin atacar, que es posible cuidar sin la necesidad enfermiza de desconfiar de todos. Esta Madre, sin Niño, toda dorada, es la Madre de todos; ella ve en cada uno de los que vienen hasta aquí lo que tantas veces ni nosotros mismos alcanzamos a percibir: el rostro de su Hijo Jesús grabado en nuestro corazón.”.

Y porque la imagen de Jesucristo está puesta como un sello en todo corazón humano, todo hombre y toda mujer nos dan la posibilidad de encontrarnos con Dios. Cuando nos encerramos dentro de nosotros mismos por miedo a los demás, cuando construimos muros y barricadas, terminamos privándonos de la Buena Noticia de Jesús que conlleva la historia y la vida de los demás.

Hemos construido demasiadas fortalezas en nuestro pasado, pero hoy sentimos la necesidad de mirarnos a la cara y reconocernos como hermanos, de caminar juntos descubriendo y experimentando con alegría y paz el valor de la fraternidad (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 87)”.

Dentro de la Capilla se encontró con el Presidente de la República, el Embajador ante la Santa Sede y los miembros de séquito papal.

Después de la canción de entrada, el Papa ha pronunciado un discurso y presidió la recitación del tercer misterio gozoso del Santo Rosario, por lo que los niños y las familias rezaron una docena del rosario en lituano. 

A veces pareciera que abrirnos al mundo nos lanza a espacios de competencia, donde “el hombre es lobo para el hombre” y solo hay lugar para el conflicto que nos divide, las tensiones que nos agotan, el odio y la enemistad que no nos llevan a ninguna parte (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 71-72). 

“La Madre de la Misericordia, como toda buena madre, busca reunir a la familia y nos dice al oído: “Busca a tu hermano”. Así nos abre la puerta a un nuevo amanecer, a una nueva aurora. Nos lleva hasta el umbral, como en la puerta del rico Epulón del Evangelio (cf. Lc 16,19-31).

Hoy nos han esperado niños y familias con las llagas sangrando; no son las de Lázaro en la parábola, son las de Jesús; son reales, concretas y, desde su dolor y oscuridad, claman para que nosotros les acerquemos la sanadora luz de la caridad. Porque es la caridad la llave que nos abre la puerta del cielo. 

Finalmente, el Papa regaló a la Virgen un Rosario de oro. Sucesivamente, se trasladó en automóvil a la Catedral de Vilnius para la reunión de jóvenes.

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