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Ansiedad, depresión… la crisis del primer año de Universidad

UNIVERSITY
Jacob Lund - Shutterstock
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Un estudio internacional revela que el 30% de los estudiantes sufre algún trastorno mental durante el primer curso en la Universidad

Uno de cada diez universitarios españoles ha tenido pensamientos suicidas en el primer año de carrera, una prevalencia superior a la población general, según un estudio hecho con más de 2.000 estudiantes de cinco universidades de España. 

La investigación, liderada por el Hospital del Mar de Barcelona, revela que el paso a la edad adulta, el nuevo entorno y las crecientes demandas académicas son retos estresantes para los que inician la etapa universitaria, y resalta que el 31,4 % de los universitarios de primer año sufre algún trastorno mental, mayoritariamente depresión o trastorno de ansiedad.

Se trata del primer trabajo de estas características hecho en España y los resultados han sido publicados en la revista ‘Suicide and Life-Threatening Behavior‘.

¿Cuándo empieza y cuándo termina esta crisis?

El concepto de juventud es amplio y abarca edades desde los 15 hasta pasados los 30 años, por lo que es muy difícil establecer pautas de comportamiento fijas. Hoy los procesos de maduración se han vuelto más lentos y sobre todo requieren más años.

La adolescencia dura más tiempo y el paso a la Universidad hace que muchos jóvenes sientan aun enormes inseguridades al tener que afrontar los problemas ordinarios de sus estudios.

Sucede algo parecido a los jóvenes que al terminar su carrera tienen que enfrentar la inestabilidad y la presión social de tener que encontrar un trabajo, pues también el ingreso en el mundo laboral se ha convertido en algo traumático.

Cuando se termina la universidad después de cuatro o cinco años de estudio, la mayoría de los jóvenes no se sienten preparados y tampoco hay trabajo para todos. En prácticamente ningún caso se les ofrece un contrato estable, esto lleva a que la mayoría estén asustados ante el futuro.

¿Cómo reaccionar?

Se trata de crisis que están muy vinculadas con el grado de madurez de cada persona y por ello hay sobre todo dos modos de reaccionar ante ella: angustiarse o reaccionar de manera positiva.

Estas dificultades pueden ser vistas como retos, sobre todo si los jóvenes han sido educados para reaccionar de manera positiva y sienten el apoyo de su familia en esos momentos.

Los jóvenes que tienen un nivel más bajo de madurez emocional y que non cuentan con un apoyo familiar y social concreto, tienen más posibilidades de hundirse.

Lo más importante es que padres y profesores ayuden a los futuros jóvenes durante su adolescencia a ser conscientes de esta dificultad objetiva a la que se enfrentarán al terminar el Bachillerato. Es en la adolescencia en la que se produce el mayor desarrollo de la personalidad por lo que es crucial aprovechar el momento para trabajar su carácter y para que adquieran las fortalezas necesarias con las que podrán sobrellevar las dificultades del futuro. 

Por otra parte siempre es necesario un amplio margen de comprensión pues se necesitan años y mucho esfuerzo por parte de todos hasta que los jóvenes vayan logrando los resultados esperados en su proceso de maduración y crecimiento personal y social. 

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