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La imagen que representa el dolor y la vergüenza de la Iglesia en EEUU

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Misas de expiación para restaurar la esperanza en EEUU

La reciente crisis, una de las más profundas de la Iglesia católica de Estados Unidos, ha motivado que diversos obispos de ese país realicen actos de expiación y liturgias destinadas a mostrar el dolor y la vergüenza que atraviesa el corazón de tantos católicos en la Unión Americana.

Uno de los más activos en este sentido ha sido el obispo de Richmond, Barry Knestout, quien ha participado el pasado fin de semana en una Misa de Expiación en la Catedral del Sagrado Corazón, centro de esa diócesis del Estado de Virginia.

Las fotografías muestran al obispo Knestout postrado de bruces ante el altar, como se suele hacer durante la celebración litúrgica de Viernes Santo, despojado de todos los símbolos propios de su ministerio (el anillo, la mitra, el báculo) y puestos a disposición de Jesucristo, como signo de contrición, humildad, reverencia y profunda angustia.

La celebración de la Misa de Expiación ha sido el primero de varios pasos que toma el obispo Knestout en respuesta a la crisis actual que enfrenta la Iglesia de su país, conmovida por los escándalos de la doble vida del ex cardenal Theodor McCarrick y el Informe de abusos cometidos en siete décadas por sacerdotes de seis diócesis de Pensilvania.

Dentro de los compromisos asumidos y enumerados en una extensa Carta Pastoral firmada por el obispo Knestout, se encuentra la decisión de “hacer públicos los nombres de aquellos sacerdotes de la diócesis de Richmond que han recibido substanciados y creíbles argumentos de abuso”.

Con ello, dice la Carta Pastoral, se da un paso firme para ayudar a los sobrevivientes de abusos en el camino para sanar su dolor.

“En medio de tanta tristeza, división y rabia, aquí hay un signo perdurable de renovación y esperanza”, explica el obispo Knestout quien también aseguró a sus fieles que la diócesis seguirá “implementando las políticas existentes contra el abuso, un código de conducta y procedimientos para evaluar, reportar y responder a toda acusación de abuso”.

Imágenes del evento:

Por lo demás, el obispo Knestout no es el único en llevar a cabo este tipo de ceremonias y de expiación.

También lo ha hecho ya el obispo Frank Cagginao, de la diócesis de Bridgeport, quien emprendió un acto similar de penitencia y humildad durante su Misa Diocesana de Reparación y Purificación celebrada el domingo. Lo propio ha hecho el arzobispo Charles C. Thompson, de Indianápolis.

Quizá este sea el preámbulo –dice el obispo Knestout en su Carta Pastoral—de una gran reforma de la Iglesia católica estadounidense “en áreas particulares”, sobre todo en el comportamiento y el ejemplo que deben dar, como personas de Dios, a los fieles.

“Mientras reconocemos y enfrentamos la tragedia que ha enlodado nuestra Iglesia –termina diciendo el obispo de Richmond—no debemos dejarnos arrastrar por ella”. Se trata de no perder la esperanza.

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