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Antisemitismo en Alemania: El ataque a un restaurante judío alza la voz de alarma

JEWISH CEMETERY
FREDERICK FLORIN I AFP
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Consternación ante un ataque "casi desapercibido" contra un restaurante kosher en Chemnitz

Entre finales de agosto y principios de septiembre, la tercera ciudad del Land alemán de Sajonia, Chemnitz, se convirtió en el teatro de demostraciones de simpatizantes de extrema derecha, que salieron a la calle para protestar contra la muerte de un ciudadano alemán de 35 años, acuchillado el domingo 26 de agosto tras una pelea con un sirio de 23 años y un iraquí de 22.

Pero, según reveló la Welt am Sonntag (la edición dominical del diario Die Welt) del 9 de septiembre, durante una de estas manifestaciones pasó “casi inobservado”, la noche del lunes 27 de agosto, un ataque contra un restaurante judío por una decena de personas pertenecientes a la “escena neonazi”.

Los autores del ataque, que estaban enmascarados y vestidos de negro, arrojaron piedras y botellas contra el local, que se llama Schalom (es decir, “Paz”), y gritaron “desaparece de Alemania, cerdo judío”[1]. El propietario del restaurante, Uwe Dziuballa, quedó herido en el hombro derecho, según la Welt.

Según el diario, se trata de “uno de los ataques de raíz antisemita más graves de los últimos años”. Un portavoz del ministerio de Interior habló de “un acto políticamente motivado de trasfondo antisemita”, el encargado del gobierno federal para la vida judía en Alemania y para la lucha contra el antisemitismo — un cargo creado el 18 de enero pasado por el Bundestag — , Felix Klein, se mostró alarmado.

“Si las noticias son ciertas, con el ataque contra el restaurante judío de Chemnitz nos encontramos ante una nueva calidad de crimen antisemita. Se despiertan los peores recuerdos de los años 30”, declaró el experto en derecho internacional, en clara referencia a los ataques contra los negocios judíos desencadenados en época nacionalsocialista, que culminaron en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en la llamada “Noche de los Cristales Rotos” o Kristallnacht.

Fricciones en la mayoría

Los desórdenes de Chemnitz encendieron un debate nacional sobre el extremismo por parte de militantes de la derecha radical y sobre la xenofobia que se ha instalado en algunos estratos de la sociedad alemana y que han hecho surgir una fractura entre la canciller Angela Merkel y los servicios de seguridad, observa la Deutsche Welle (8 de septiembre).

El jefe de los servicios internos, Hans-Georg Maaßen (o Maassen), acabó en el ojo del huracán después de intentar desdramatizar lo sucedido en Chemnitz. Maaßen había expresado dudas sobre la autenticidad de un video que mostraba lo que la misma Merkel definió una “cacería humana” contra un  refugiado, diciendo que podía ser un fake, falso.

Lo que ha empeorado la posición de Maaßen es el saberse que se reunió tres veces con el líder del partido xenófobo AfD (Alternative für Deutschland), Alexander Gauland, y también a su ex líder Frauke Petry. Maaßen, que también es presidente del Bundesamt für Verfassungsschutz (Oficina federal de la Protección de la Constitución) habría anticipado datos sobre la seguridad aún no hechos públicos a otro político del AfD, Stephan Brandner.

“Son las doce y cinco de la noche”

“Las noticias del ataque por parte de neonazis contra el restaurante kosherSchalom en Chemnitz me han afectado”, dijo el presidente del Consejo central de los judíos en Alemania, Josef Schuster, citado por la Deutsche Welle (9 de septiembre).

Según Schuster, que admitió que no comprendía “los intentos por parte de algunos políticos y representantes de las autoridades para la seguridad de minimizar la situación en Chemnitz”, la cosa es seria. “Son las doce y cinco de la noche”, dijo, para indicar que no hay tiempo que perder.

También la ex presidenta del Consejo, Charlotte Knobloch, se expresa. “Un ataque contra los judíos nunca es solo un ataque contra judíos”, sino un “desafío a una sociedad abierta y a una democracia liberal”, declaró esta mujer, de 85 años.

Para el portavoz del Jüdisches Forum für Demokratie und gegen Antisemitismus (JFDA), Levi Salomon, es “escandaloso que una muchedumbre enmascarada en Chemnitz ataque al único restaurante judío de la ciudad, gritando eslóganes antisemitas, y escuchemos hablar de ello después de unos días”.

Ataque en el barrio de Prenzlauer Berg

Ya el pasado abril, otro ataque de fondo antisemita había desatado un encendido debate en Alemania. Lo que más impactó a la opinión pública es que la agresión se produjera en uno de los barrios más de moda de la capital, Berlín, el de Prenzlauer Berg.

Dos jóvenes que iban por la calle y llevaban la kippah, o sea, el tradicional gorro judío, fueron agredidos verbalmente el martes 17 de abril por tres hombres. Uno de ellos tomó además un cinturón y empezó a golpear a uno de los dos jóvenes, gritando en árabe jahudi (judío). El joven agredido, que logró grabar el ataque con su celular, no es judío, pero sí israelí, criado en una familia árabe, como contó él mismo en una entrevista con la Deutsche Welle (18 de abril).

“Tenemos que admitir que el antisemitismo está volviéndose de nuevo en socialmente aceptable”, decía comentando lo sucedido la ministra federal de Justicia, Katarina Barley, citada por la misma emisora (21 de abril). “Es nuestra tarea afrontar esta tendencia”.

1.453 delitos de matriz antisemita

De hecho, el número de delitos de matriz antisemita no disminuye en Alemania, revelaba en febrero el diario Der Tagesspiegel, basándose en datos federales. De la respuesta a una pregunta parlamentaria de Petra Pau, diputada del Die Linke (La izquierda) en el Bundestag al vicepresidente de la Cámara Baja, se desprende que en 2017 hubo 1.453 delitos de matriz antisemita en el País, o sea, cuatro diarios. En 2016 fueron 1.468, casi la misma cifra, pero en 2015 en cambio eran 1.381.

En 32 casos se trata de actos de violencia — explica el Tagesspiegel –, los casos de daños materiales fueron en cambio 160, y los de incitación 898. En el 95% de los casos, o sea, 1.377, la policía atribuyó los delitos a militantes de extrema derecha. 25 casos estaban en cambio “religiosamente motivados”, incluidos los delitos atribuibles a “fanáticos musulmanes”, tanto de origen extranjero como alemanes.

Según la directora del American Jewish Committee (AJC), Deidre Berger, citada por la Frankfurter Allgemeine Zeitung, debe revisarse al alza el número de delitos de matriz antisemita por patte de personas pertenecientes a la comunidad musulmana o árabe. De la misma opinión es el comisario especial Felix Klein. “El antisemitismo musulmán es más fuerte de lo que se desprende de las estadísticas”, dijo en una entrevista con la Welt.

Según el psicólogo Ahmad Mansour, el antisemitismo musulmán, especialmente anti-israelí se discute “de modo incongruente y minimizante” en Alemania. En un comentario publicado en abril de 2017 en el Tagesspiegel, Mansour, que es ciudadano israelí de origen palestino, recuerda que “para los jóvenes musulmanes, el conflicto mediooriental juega un papel fundamental” y que “su antisemitismo antisionista casi no hace distinción entre israelíes y judíos”.

La situación en Francia y en EE.UU.

Tampoco en Francia la comunidad judía está segura contra actos o violencias de cuño antisemita. Aunque según los datos del ministerio del Interior, con sede en Place Beauvau en París, los delitos de matriz antisemita han registrado en 2017 un descenso del 7,2% respecto del año anterior, ha habido un aumento “preocupante” de los considerados “violentos”, o sea, de los actos antisemitas que han requerido la intervención de la policía y de la gendarmería. En 2017 fueron 97, exactamente 20 más respecto a 2016 (77).

Un buen “barómetro” que indica la atmósfera en la comunidad judía de Francia, son las cifras de la llamada aliyah o aliyá (significa “subida”, es decir, Jerusalén), es decir, la emigración al Estado de Israel. Según los datos de la Agencia Judía para Israel, el organismo que se ocupa de ello, en 2015 casi 8.000 judíos franceses realizaron la aliyah, es decir, la cifra más alta desde la creación del Estado. En 2016 el número bajó a 5.000 y el año pasado a casi 3.500. Un descenso, por tanto, pero con todo superior a los años 2013 y 2012, con respectivamente 3.400 y 1.920 salidas.

En Estados Unidos, en cambio, el número de “incidentes” de carácter antisemita conoció en 2017 un aumento del 57% respecto al 2016, de 1.267 a 1.986. El dato se desprende del informe anual del Anti-Defamation League(ADL), Audit of Anti-Semitic Incidents. Year in Review 2017. Se trata del aumento más fuerte sobre base anual desde 1979, es decir, el año en que el organismo comenzó a recoger este tipo de datos (1979).

2017 fue también el primer año desde 2010 en que hubo al menos un incidente de este tipo en cada Estado. En primer lugar está Nueva York (380), California (268), Nueva Jersey (208), Massachusetts (177), Florida (98) y Pennsylvania (96), que juntas constituyeron el 62%, por tanto, más de la mitad, de todos los incidentes.

 

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1] “Hau ab aus Deutschland, du Judensau”. Judensau significa literalmente “cerda” o “puta judía”.

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