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El bebé prematuro que cuidó hace 28 años es ahora su compañero de trabajo

BRANDON AND VILMA
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“Estoy cuidando bebés junto a la enfermera que me cuidó a mí”, dice Brandon Seminatore

Cuando un bebé sale de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), es un acontecimiento feliz no solo para los padres, sino también para los empleados del hospital que, con su dedicación, acompañaron al pequeño en su viaje hacia el bienestar. Así que cuando esos empleados son testigos de cómo esos bebés prosperan como adultos años después, es particularmente reconfortante para ellos. Este fue el caso de Vilma Wong, una enfermera de una UCIN en Estados Unidos.

Hace poco, Vilma se encontraba a mitad de un turno en el Hospital Infantil Lucile Packard de California, donde lleva trabajando de forma entregada como enfermera durante 32 años, según revela el sitio web del hospital. Un residente de neurología pediátrica llamado Brandon Seminatore estaba haciendo rondas en el equipo de ella aquel día. “Le pregunté quién era y su apellido me resultó muy familiar”, explica Vilma. Siguió preguntándole y luego, recordando que un bebé al que había atendido hace décadas tenía el mismo apellido, le preguntó a Brandon si su padre era un agente de policía.

Entonces, “se produjo un gran silencio”, cuenta Vilma. “Luego él me preguntó si yo era Vilma. Y dije, ¡sí!”. El mismo Brandon pasó más de un mes en la UCIN porque nació tras solo 29 semanas de gestación. Cuando, ya adulto, empezó a trabajar en el mismo hospital donde había nacido, su madre le sugirió que buscara a una tal Vilma, la enfermera con quien ella y su padre habían congeniado tan bien durante tantos días y noches en la UCIN con su bebé prematuro.

Sin embargo, Brandon nunca buscó a Vilma; pensaba que ya se habría jubilado. No esperaba terminar encontrándose con ella cara a cara una vez más.

“Conocer a Vilma fue una experiencia surrealista”, aseguró Brandon. “Cuando reconoció mi nombre, comprendimos de inmediato que yo era uno de aquellos bebés. He cerrado el círculo y ahora estoy cuidando bebés con la enfermera que me cuidó a mí”.

Brandon declara que su historia y la de Vilma “es para familias con niños que han tenido un comienzo difícil en la vida. Quiero darles esperanza”. ¿Y quién mejor para ilustrar esta esperanza que un neurólogo pediátrico que nació en la misma unidad donde ahora ayuda a otros bebés a seguir con sus vidas?

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