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Los consejos a un estudiante de hoy (y de siempre) de Santo Tomás de Aquino

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Lo primero que pide el Doctor Angélico es descomplicarse "no lanzarse directamente al mar, sino acceder a él por los ríos"

En muchos países del hemisferio norte, septiembre representa el inicio de los cursos académicos. Abundan, entonces, los consejos “para la vuelta al colegio” que las revistas, e incluso los periódicos, dan a quienes terminan el período vacacional y con algo de pesadumbre (algunos, no todos) vuelven a las aulas.

Desde que leí La Vida Intelectual del padre Sertillanges, recuerdo muy bien los consejos que dio Santo Tomás de Aquino (1224-1275) a un estudiante (dice Sertillanges, también dominico como Santo Tomás, que iban dirigidos a “un tal hermano Juan”) quien le preguntaba qué debía hacer para “encontrar el tesoro de la sabiduría”.

La respuesta es sencilla, corta, directa y maravillosa. Podría estar enmarcada en el corazón de todo aquel –mujer o varón, independientemente de la edad o de su estado—que quiera aprender algo, desde la luz de Cristo, desde la verdad revelada y, por qué no, desde la verdad honesta, la que busca al Padre.

Lo primero que pide Santo Tomás es no lanzarse directamente al mar, sino acceder a él por los ríos. Es decir, “empezar por lo sencillo, que ya llegará lo complicado”. Acto seguido añade algo más “para tu vida personal” que podríamos enumerar de la siguiente forma:

1. Pensar, primero, antes de decir nada. Evitar las tertulias “en las que se habla demasiado”

2. Tratar de que en la conciencia personal “no haya dobleces”.

3. Ser “constantes en la oración” y “enamorarse del recogimiento”, pues solamente guardados del ruido mundano se encontrará la “luz para entender” algo

4. Tener un trato amable, siempre y con todos. “Interiormente, dice quien fue “el más sabio de los santos y el más santo de los sabios”, no hay que condenar a nadie

5. “Dejar a un lado los cotilleos (como si estuviera vislumbrando el tiempo perdido, la tristeza y el fin de la empatía que acarrea el uso desmedido de los chats) que solo producen menosprecio y distracción”

6. En un punto en el que el jesuita Bergoglio ha sido insistente, el dominico fray Tomás le aconseja al estudiante que se informe de lo que ocurre en el mundo, pero que “no sea mundano”

7. En la parte central de sus consejos, Santo Tomás deja en claro que –para aprender algo en profundidad—hay que trazarse objetivos claros, “evitando toda dispersión”. Quizá esto se consiga siguiendo las huellas “que han dejado marcadas los mejores”.

8. Un tema fundamental entonces (siglo XIII) que ahora prácticamente se deja a la memoria del ordenador o del teléfono inteligente es el que le da fray Tomás al “tal hermano Juan”: “Archiva en la memoria todo lo bueno que oigas o veas, venga de donde venga”.

9. Otro asunto que dejamos en manos de Google o de la Wikipedia es el siguiente consejo de Santo Tomás: “Esfuérzate por entender; disipa las dudas que te surjan. Ve llenando tu mente de cosas como quien va llenando un vaso, poco a poco”

10.Finalmente, es necesario “calibrar” las fuerzas que tiene cada quien y nunca pretender “alcanzar lo que no podemos”

El de Aquino termina su breve carta diciendo: “Si haces todo esto, mientras vivas, serás como una cepa cargada de racimos en la viña del Señor. Además, conseguirás lo que te propongas”.

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