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Falsas creencias populares que podrían hacer que no pierdas peso

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Asier Romero - Shutterstock
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¿Haces dieta y no adelgazas? Quizás lo que tienes que revisar es tu forma de pensar

Sin querer podemos estar cometiendo varios errores a la hora de alimentarnos correctamente o modificando comportamientos alimentarios que nos son saludables por confiar en falsas creencias o mitos alimentarios. 

Muchas de estas falacias se han ido generando con el paso del tiempo, se han transmitido de generación en generación o las leímos en algún lado o las vimos en publicidades favoreciendo el consumo de determinados alimentos. 

“La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios.”  Palabras de Juan Pablo II

Todos tenemos la libertad de buscar la verdad, hoy en día se cuenta con herramientas como los estudios científicos que ayudan a derribar estos mitos y formar un espíritu crítico, que nos permita tomar decisiones con más certezas sobre los alimentos y hábitos saludables. Veamos algunos mitos comunes que despiertan dudas.

  1. “Tomar agua durante las comidas engorda” Falso 

El agua no tiene calorías, por lo tanto, no engorda, pero tampoco adelgaza, sin importar en que momento se tome. Lo que ocurre muchas veces que cuando se toma un vaso de agua antes o durante la comida el estómago se distiende y hace que uno se sienta más saciado (lleno) y coma menos cantidad, pero nada más. No podemos prescindir del agua porque nuestro organismo la necesita para mantenerse hidratado.

  1. “Comer fruta después de la comida (como postre) engorda” Falso
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Gts - Shutterstock

No tiene ningún sentido, las frutas tienen el mismo valor calórico en cualquier momento del día, no importa el orden sino la cantidad consumida. Siempre es más recomendable y sano comer una fruta de postre que nos aporta vitaminas, minerales, fibra y brinda más saciedad que un postre lácteo o dulce. Lo ideal es consumir al menos entre 2 y 3 frutas al día. 

  1. “No se puede mezclar hidratos de carbono con grasas en la cena porque engorda” Falso

Esto es algo imposible, sin fundamento científico, el organismo cuenta con las enzimas necesarias para digerir adecuadamente estos nutrientes a la vez. Por otro lado, la gran mayoría de los alimentos contienen otros macronutrientes (carbohidratos, grasas, proteínas) a la vez en su composición. Por ejemplo: las leguminosas no solo tienen carbohidratos, sino también proteínas, como los lácteos, cereales. Sería una alimentación limitada muy pobre e irreal. Lo que sí es recomendable es elegir carbohidratos y grasas de buena calidad y controlar las porciones consumidas a la hora de comer para evitar subir de peso.

  1. “Los productos light no engordan” Falso

Muchas veces cometemos el error de consumir un poco más de ese producto light porque nos aporta menos calorías, pero ya obtenemos las mismas calorías o más que el original. Esto se debe a que muchos alimentos procesados bajos en grasa o sin grasa tienen igual o más calorías que el común. Ya que les añaden harina, almidón o azúcar para mejorar su sabor y textura después de haber eliminado la grasa, por ende, suma calorías. 

  1. “Hay alimentos que adelgazan” Falso

No existe ningún alimento especifico que haga bajar de peso por sí solo, sino que debe ser acompañado de otros alimentos y en la cantidad necesaria. Todos los alimentos aportan calorías, uno más y otros menos, el condicionante es la dieta en su totalidad, alcanzar el equilibrio entre lo que se come, y el gasto energético, es necesario combinar hábitos saludables.

  1. “Tomar agua con limón en la mañana ayuda a bajar de peso” Falso. 

Se piensa que, al tomarla en ayunas quemas grasas, pero es falso. Si bien ayuda a la hidratación y proporciona vitaminas y minerales, no sirve para bajar de peso.

  1. “El pan engorda y la miga más” Verdadero – falso
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Petr Jilek - Shutterstock

Un estudio científico demuestra que la reducción del consumo de pan blanco, pero no de pan integral, dentro de un patrón alimentario de estilo mediterráneo se asocia con menores ganancias en peso y grasa abdominal. https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-nutrition/article/relationship-between-bread-and-obesity/96FE4C069F8C4E2D04AE8F44094D787A

Sucede que hay dos tipos de granos: los granos integrales y los granos refinados. Los integrales contienen todo el germen de la semilla (el afrecho, el germen y el endospermo), son el arroz integral y el pan de trigo integral, los cereales y las pastas. En cambio, los granos refinados han sido molidos, entonces se remueven el afrecho y el germen, quedan con una textura más fina y aumenta su vida útil, pero remueve la fibra dietética, el hierro y muchas de las vitaminas B.

Por tanto, lo ideal es que por lo menos la mitad de los granos consumidos sean integrales.

En cuanto a que la miga del pan engorda es falso, tanto la miga como la corteza contienen lo mismo, lo que sucede es que el horneado deshidrata la corteza mientras que la parte interna (la miga) conserva mayor cantidad de agua y queda con un aspecto esponjoso.

  1. “Los productos integrales tienen menos calorías” Falso
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Stephen Cook Photography - Shutterstock

Los productos integrales no difieren mucho en calorías al refinado, la diferencia es que los integrales son más ricos en fibra. Un ejemplo, el pan blanco y el integral aportan las mismas calorías, pero la fibra del pan integral ayuda a mejorar el tránsito intestinal y es más saciante.

Verdadero: Llenar la mitad de su plato con vegetales y acompañar con otros alimentos ya sean carnes, cereales o leguminosas, servirse porciones pequeñas, revisar la etiqueta de información nutricional para aprender cuál debe ser el tamaño de las raciones y sus ingredientes, incorporar el ejercicio diario o salir a caminar, subir escaleras son hábitos saludables para bajar de peso o mantenerlo. Pero todos estos hábitos juntos, no solo uno de ellos. 

Aprendamos de los errores y busquemos siempre la verdad, una fuente confiable como ser un nutricionista para asesorarnos, alimentarnos mejor y seguros que lo estamos haciendo bien.

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