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¿Por qué parte del Congreso de Estados Unidos ve con recelo la política migratoria del presidente Trump?

CONGRESS
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Un dato clave: ¡bastantes congresistas son inmigrantes de segunda o tercera generación!

El debate más importante que enfrenta en estos momentos Estados Unidos es, sin duda, el debate que se lleva a cabo en el Capitolio de Washington en torno a las leyes de migración.

Muchos se preguntan por qué el 115º Congreso ha dilatado tanto tiempo las iniciativas enviadas por el presidente Trump en lo que se refiere a prohibición de viajes, suspensión del programa DACA (para quienes entraron a Estados Unidos siendo niños), etcétera.

Quizá la respuesta esté en la composición del Congreso estadounidense quien tiene tiene su propia cuota de legisladores para quienes la experiencia del inmigrante es personal, directa, ya sea de primera o de segunda generación.

En efecto, un reciente estudio del Pew Research Center (PRC) demuestra que 65 de los 529 miembros votantes actuales del Congreso (o sea 12 por ciento del total de los congresistas) son ellos mismos inmigrantes o bien son hijos de inmigrantes.

De hecho hay doce congresistas actuales que nacieron en el extranjero: once representantes estatales y un senador: Mazie Hirono, demócrata por Hawaii, que nació en Japón.

Al menos otros 53 miembros nacieron en los Estados Unidos o sus territorios de al menos un padre inmigrante, incluidos 38 en la Cámara de Representantes y 15 en el Senado, según un análisis del PRC.

Los demócratas superan con creces a los republicanos entre los inmigrantes de primera y segunda generación en ambas cámaras. Todos menos uno de los doce legisladores nacidos en el extranjero son demócratas, la excepción es la representante nacida en Cuba Ileana Ros-Lehtinen, republicana de Florida.

Mientras que los demócratas representan 39 de los 53 miembros que son hijos de inmigrantes, los republicanos representan trece miembros de segunda generación. Además, el senador Bernie Sanders, de Vermont, cuyo padre llegó a los Estados Unidos desde Polonia, es independiente, aunque se reúne con los demócratas.

Los inmigrantes de primera o segunda generación en el Congreso representan 23 estados diferentes. California tiene el liderato: 19 de los 53 miembros de la Cámara por parte de ese Estado –más de un tercio– son inmigrantes o hijos de inmigrantes, como la senadora demócrata Kamala Harris, cuya madre emigró a los Estados Unidos desde la India y cuyo padre emigró de Jamaica.

Nueva York y Florida tienen cinco inmigrantes de primera o segunda generación entre sus miembros del Congreso; Maryland e Illinois tienen cuatro.

Historias cruzadas

Los inmigrantes de primera y segunda generación en el Congreso de Estados Unidos provienen de muchas partes del mundo Los países y territorios de origen varían para los legisladores inmigrantes de primera y segunda generación.

Siete de los once miembros de la Cámara nacidos en el extranjero emigraron de países de América Latina o el Caribe (tres de México, dos de Cuba, uno de República Dominicana y uno de Guatemala), mientras que los otros cuatro procedían de diferentes países y países asiáticos (India, Japón, Taiwán y Vietnam).

Entre los legisladores de segunda generación, la mayoría (83 por ciento) tienen herencia europea, latinoamericana o caribeña: sus familias provienen de 30 países y territorios, incluidos México (diez legisladores), Cuba (siete), Alemania (seis) y Canadá, India. y Jamaica (tres cada uno).

La docena de miembros de la Cámara de Representantes y del Senado que nacieron en otro país representan dos por ciento del Congreso, una participación ligeramente mayor que en el último Congreso (uno por ciento), pero sustancialmente inferior a los Congresos anteriores y muy por debajo de la participación extranjera de la población de Estados Unidos en su conjunto (14 por ciento).

Los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos (estadounidenses de segunda generación) constituyen otro 12 por ciento de la población del país.

Algunos miembros del Congreso nacidos en el extranjero tienen historias únicas. Una de ellas es la representante Stephanie Murphy, demócrata por Florida, cuyos padres huyeron del Vietnam controlado por los comunistas a bordo de un bote cuando ella era solo una bebé.

En el Congreso actual, varios padres de legisladores de segunda generación se establecieron en los Estados Unidos para evadir regímenes opresivos o violencia religiosa.

El representante Michael Bennet, demócrata por Colorado, es hijo de un sobreviviente polaco del Holocausto. Su madre y sus abuelos judíos fueron encarcelados en el gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Sus abuelos pasaron de contrabando a su madre, que era solo un bebé, a un lugar seguro a través de una red subterránea.

La representante Anna Eshoo, demócrata de California, nació en los Estados Unidos de una madre armenia y un padre iraní, quienes huyeron de la violencia anticristiana en el Medio Oriente.

A lo largo de la historia, 413 estadounidenses nacidos en el extranjero han servido como miembros del Congreso (de un total de más de 12.000 miembros), según un análisis anterior del PRC e información adicional del Servicio de Investigación del Congreso.

Eso incluye 353 inmigrantes que sirvieron solo en la Cámara de Representantes, 45 que sirvieron en el Senado y quince que sirvieron en ambas cámaras.

Con este respaldo, es difícil que el Congreso acceda de primera instancia a los requerimientos de una política migratoria restrictiva. Cerrar las puertas a la inmigración sería, al menos para doce por ciento de los congresistas, como cerrar las puertas de su pasado inmediato, de su familia, de su sangre.

Con información del Pew Research Center

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