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Vivir sin gluten: ¿Una pesadilla o una oportunidad de cuidar a los demás?

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La enfermedad celíaca es un trastorno digestivo común que afecta a niños y adultos y está  provocada por la intolerancia al gluten que contiene el trigo, la avena, la cebada, la espelta, el centeno, el kamut y el triticale y todos los alimentos derivados de estos cereales. 

Dolores de estómago, anemia, vómitos, bajo peso, dermatitis son  síntomas que nos pueden hacer sospechar de celiaquía, una enfermedad autoinmune (las defensas de nuestro cuerpo atacan a nuestras células)  provocada por la intolerancia a los alimentos que contienen las proteínas del gluten.

En niños y adultos con predisposición genética el consumo de alimentos con gluten provoca una inflamación de la mucosa del intestino delgado que impide la absorción de los nutrientes provocando lo que se conoce como “síndrome de malabsorción”. Puede aparecer en cualquier momento de la vida, desde la lactancia a la edad adulta. 

Actualmente, el único tratamiento para la enfermedad celíaca es seguir una alimentación estricta sin gluten, incluyendo las trazas por contaminación cruzada, durante toda la vida. 

Según el estudio Celiac Disease: Past, Present, Future Challenges la incidencia de la enfermedad celíaca se ha quintuplicado en los últimos 25 años y sigue aumentando sobretodo en el mundo occidental.  Entre las regiones con una mayor prevalencia (hasta el 1 % de la población total), se encuentran Europa y EE. UU., donde la alimentación tradicional se basa en alimentos con gluten. 

Factores de riesgo o sospecha 

  • Familiares afectados por la enfermedad
  • Personas con enfermedades autoinmunes: Diabetes mellitus tipo 1; Tiroiditis de Hashimoto; Hepatitis autoinmune
  • Síndromes genéticos: Síndrome de Down; Síndrome de Turner 
  • Problemas intestinales crónicos 
  • Anemia 
  • Otras enfermedades: Osteoporosis; Colitis; Síndrome de colon irritable; aumento de transaminasas

Celiaquía y enfermedades asociadas 

Las personas que padecen una enfermedad celíaca no diagnosticada pueden presentar enfermedades asociadas cuyo origen es no seguir una dieta estricta sin gluten. 

  • La estomatitis aftosa, conocida como “llagas” y, aunque parezca un síntoma, en realidad es una enfermedad que acompaña a la celiaquía
  • Dermatitis Herpetiforme. Son esas ampollas que salen en los codos y rodillas y pican y mucho
  • Hipotiroidismo (el que engorda), Hipertiroidismo (el que adelgaza) y Tiroiditis (inflamación).
  • Síndrome de Sjögren, ese que te seca la boca, los ojos, te desgasta los dientes, hace que te quedes ronco, que tengas problemas a la hora de tragar, pero sobre todo que te cansa, te cansa mucho, hasta el agotamiento.
  • Afectación a la fertilidad que provoca dificultad para quedarse embarazada o abortos de repetición. 

Hace 8 años Daniel empezó a tener  aftas intermitentes en la boca, no toleraba los lácteos, sufría diarreas leves pero permanentes, bajó  de peso y no lo recuperaba, tenía ardores después de comer alimentos con harina o lácteos, dermatitis en el rostro y en los últimos años sequedad ocular.  Decidió ir al especialista. Es celíaco. Ha cambiado su dieta y la mayoría de síntomas han desaparecido o se han reducido.  Se lamenta de no haber consultado antes. 

Blanca tenía diabetes tipo 1 y en un control le diagnosticaron celiaquía. “Recuerdo el chasco que me llevé con los primeros espaguetis que compré.  Me parecieron incomibles y acabaron en la basura. Y el pan, qué decir del pan y el hecho de salir, tomar algo con los amigos, ir a comer por ahí, viajar… Te encuentras de repente ante una nueva barrera. Luego te vas informando y vas aprendiendo, vas probando cosas e incluso puedes intentar hacer tu propio pan. Así te das cuenta que puedes seguir tu vida casi, casi como antes.

¿Cómo detectar la enfermedad? 

Diversos estudios revelan que la enfermedad celíaca tarda en diagnosticarse porque en muchos casos la enfermedad es asintomática y poco a poco van apareciendo señales que pueden ayudar a un diagnóstico. 

Los expertos señalan que la realización de un análisis de sangre a todos los niños ayudaría a determinar la presencia de anticuerpos presentes en la enfermedad celíaca y a un diagnóstico precoz. 

Vivir sin gluten 

La enfermedad celíaca no debería suponer un obstáculo para el desarrollo de una vida normal. Es cierto que ser celíaco implica una serie de limitaciones pero una vez diagnosticada y tratada,  la enfermedad deja de ser un problema, y no tiene por qué representar un  inconvenientes a la hora de realizar cualquier actividad, siempre y cuando se preste una atención especial a la hora de elegir la alimentación. Actualmente, en la mayoría de restaurantes existen platos  que están libres de gluten (ensaladas, pescados y carnes a la plancha, tortillas naturales, postres naturales, frutas, etc). Tan sólo asegúrate de preguntar  el modo de elaboración de los mismos y los ingredientes que utilizan. 

Ser celíaco implica un reajuste de la economía doméstica porque los alimentos libres de gluten son más caros. Se encuentran en una zona diferenciada del supermercado y/o en tiendas especializadas de dietética y nutrición. 

Sin embargo, lo más interesante de una alimentación sin gluten, dicen muchos afectados, es optar por elaborar recetas propias. Es una buena manera de sacar la parte positiva a la enfermedad. Hay múltiples gastrobloggers sin gluten que ofrecen deliciosas recetas y recomiendan empezar con el pan e ir experimentando poco a poco. 

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