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Posesión diabólica: esto es lo que el psicoanálisis no logra explicar

MAN,SMOKE
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Los cambios somáticos son las principales señales de una presencia satánica inexplicable científicamente

¿El psicoanálisis logra siempre dar explicaciones a las posesiones diabólicas? ¿O hay casos en que la ciencia no logra hacer un diagnóstico a un presunto “poseído”?

Raul Salvucci, en el libro Cosa fare con questi diavoli (Ancora edizioni), habla de dolores físicos inexplicables por la medicina tras haber sufrido un maleficio.

“Los efectos negativos sobre la salud son habituales cuando interviene el maleficio. Se muestran de diversas formas, aunque no siempre están presentes y no lo están con la misma intensidad. Estas cosas, como hemos dicho, varian de sujeto a sujeto, según la constitución física de la persona, descargando la mayor negatividad en los puntos débiles”.

Una línea “límite”

El profesor Luigi Janiri, psiquiatra y psicoterapeuta que ha estudiado de cerca estos fenómenos, explica a Aleteia: “Los fenómenos difícilmente explicables por la ciencia psiquiátrica y que se encuentran en los casos de la posesión llamada diabólica deberían ser los aspectos diagnósticos que diferencian entre las condiciones francamente psicopatológicas (sobre todo histeria y trastornos disociativos) y las de la posesión”.

“En realidad  –prosigue el profesor de las Universidades Lumsa de Roma y Católica de Milán– también estas últimas deberían diferenciarse de situaciones en las que el ser maléfico actúa desde fuera del sujeto, provocando vejaciones (molestias) o infestaciones ambientales“.

Siete “señales”

Los fenómenos reconocibles como paranormales o extraordinarios y que son interpretables en base a la “presencia” en el cuerpo de un individuo de una entidad extraña (generalmente demoniaca, en caso de posesiones religiosas), explica Janiri, son los siguientes:

1) cambios somáticos (mutación del color de los ojos, estigmas u otras “inscripciones” cutáneas, marcas a fuego, efusiones de sangre inexplicables, grandes cambios en la tonalidad y en el timbre de la voz, etc.)

2) titanismo: asunción de una fuerza desmesurada al físico de la persona, o que lleva a hacer actos excepcionales, como levantar pesos desproporcionados, sunzione di una forza non commisurata al fisico del soggetto o che gli fa compiere atti eccezionali, come sollevare pesi sproporzionati, arrojar muebles o lanzar objetos muy pesados.

3) levitación: elevarse a altura del suelo sin apoyos

4) locución de lenguas que el sujeto claramente no conoce o que son lenguas muertas, arcaicas o desaparecidas (por ej. hablar arameo)

5) lectura del pensamiento de los demás: adivinar lo que el interlocutor está pensando en ese momento

6) “vómito” de la boca de objetos que el sujeto no puede haber ingerido antes: por ej. clavos o pétalos de flores: en el mismo registro se consideran todos los fenómenos de desaparición “prodigiosa” de objetos ex-novo o de transformación de unos objetos en otros

7) hipersensibilidad a los símbolos sagrados: por ejemplo los fenómenos arriba mencionados que se manifiestan espontáneamente durante una misa o en presencia de un sacerdote, sea o no exorcista, y también, durante la misa, en momentos particularmente significativos (por ej. la bendición), o bien durante la práctica del exorcismo.

De los estigmas a las lenguas

Obviamente, prosigue Janiri, algunos de estos fenómenos están en el límite entre las condiciones inexplicables por la medicina y las inexplicables y por tanto atribuibles a orígenes sobrenaturales.

Por ejemplo, los cambios de voz o algunas manifestaciones cutáneas (efusiones de sangre, “estigmas”) pueden producirse en estados producirse en estados de alteración psicosomática, como en los trastornos conversivos (un tipo de histeria).

El hablar lenguas aparentemente desconocidas puede ser de idiomas culturalmente preexistentes de los que el sujeto más o menos inconscientemente conservara algún recuerdo.

La lectura del pensamiento puede verificarse en relaciones interpersonales caracterizadas por altos niveles de sugestionabilidad.

“Casos inexplicables”

“Personalmente –dice el psiquiatra– he sido testigo de fenómenos del tipo”:

1) cambios de voz, como por ejemplo chicas que de repente se ponen a hablar con voz de hombre; efusiones de sangre indeterminados,

2) personas incluso menudas que arrojan por el aire pesados bancos de la iglesia,

3) personas entrevistadas, en México, que expresaban frases en un lenguaje desconocido, que después se supo que era un dialecto precolombino,

4) sujetos entrevistados que han “captado” lo que el examinador estaba pensando o sintiendo en ese momento.

Estos fenómenos observados no son necesariamente atribuibles a posesión diabólica, pero tienen un margen de interpretabilidad psicopatológica.

El cambio de color de los ojos

Cambios somáticos, concluye Janiri, “me fueron corroborados por personas (sacerdotes) particularmente dignos de crédito: un cambio del color de los ojos durante un exorcismo y la aparición de una figura y de algunas letras en la piel de la espalda de un ‘endemoniado'”.

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