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Cristo Rey de Belalcázar, ¿el más alto del mundo?

BELALCAZAR
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Desde esta inmensa escultura construida a mediados del siglo XX se pueden divisar doce pueblos y una zona del impactante paisaje cultural cafetero de Colombia

En 1948, mientras decenas de conservadores y liberales se mataban a machetazos y tiros, al padre Antonio José Valencia Murillo se le ocurrió durante una misa que la mejor manera de parar la violencia era rendirle un homenaje a Cristo Rey de las Naciones.

Su propuesta fue acogida por los fieles, las personalidades del pueblo y la familia Ángel Arango que le donó un lote ubicado en el Alto del oso, un lugar estratégico de Belalcázar, departamento de Caldas, al centro de Colombia. El cura buscó después la asesoría del escultor Antonio Palomino Escobar para que diseñara “un Cristo con los brazos abiertos y en actitud de protección y súplica”.

Para concretar su idea contó con la ayuda del arquitecto Libardo González, el ingeniero Alfonso Hurtado Sarria y el maestro de obra Francisco Hernández quienes hicieron los cálculos para erigir una estatua que dominara el paisaje circundante.

La construcción fue financiada con los dineros recaudados en bazares y rifas organizados por los pobladores. La misma comunidad compró materiales de construcción como cemento, hierro, ladrillos, piedras y pintura y los donó al proyecto. Por su parte, los cafeteros más ricos de la región aportaron el 10 % de las utilidades anuales de sus cosechas y pagaron los jornales de los obreros durante los seis años que duró la construcción.

El 3 de enero de 1954 ―sin que hubiera cesado la violencia entre seguidores de los dos partidos tradicionales― el arzobispo de Manizales, Luis Concha Córdoba, y los obispos Baltazar Álvarez Restrepo y Pedro José Rivera, inauguraron con una misa campal la colosal escultura.

El diseño y su ubicación en medio del paisaje verde impactaron tanto a los visitantes que desde ese día se le compara con el Cristo Redentor erigido en 1931 sobre el cerro del Corcovado, en Río de Janeiro, Brasil.

 

 

Sin embargo, entre las dos hay notables diferencias. Mientras el monumento del Corcovado mide 38 metros de altura ―de los cuales ocho corresponden a su base― la obra del cerro del Oso tiene 45.5 metros, incluidos 8.5 metros de su pedestal y 37 de la figura.

Otra característica que diferencia claramente al Redentor de Río y esculturas similares en otros lugares del mundo con el Cristo de Belalcázar es que la imagen colombiana puede ser recorrida por dentro mientras que las demás son macizas y solo pueden ser apreciadas exteriormente.

 

 Trascendencia religiosa y cultural

Rodolfo Ríos Penagos, párroco de la Inmaculada Concepción, dijo en entrevista con Aleteia que la estatua tiene un profundo significado debido a las circunstancias en que fue construido. “El padre Valencia Murillo pensó que ese Cristo con las manos abiertas ―en actitud de acogida para todos― debía ser un símbolo para que la violencia fratricida en Caldas y toda Colombia cesara definitivamente”, anotó este sacerdote que tiene a su cargo la administración del Cristo Rey. Igualmente, la imagen y el lugar son un punto de atracción visitado por miles de fieles y curiosos, especialmente colombianos, aunque en los últimos años se ha notado un mayor flujo de turistas extranjeros, especialmente de Europa.

Para los habitantes de Belalcázar su Cristo Rey no solo es único, sino el más alto del mundo, pero este calificativo es cuestionado por publicaciones turísticas para las cuales esta especie de título la merecen el Cristo del Corcovado, el Jesucristo Rey del Universo (Swiebodzin, Polonia, 36 metros), el Cristo de la Concordia (Cochabamba, Bolivia, 34,20 m), el Cristo de Vung Tau (Vietnam, 32 m) y el Cristo Rey (Portugal, 28 m).

En todos los casos es evidente la falta de criterios específicos que sirvan para determinar si la altura corresponde solo a la figura del Cristo o si se deben tener en cuenta el pedestal y las coronas que tienen algunas obras.

 

 

Independientemente de cualquier apreciación, Aleteia destaca 10 características que convirtieron al gigantesco Cristo Rey de Belalcázar en un símbolo de fe y cultura.

 

  • Cristo Rey señala con su mano derecha el sol naciente y con la izquierda el poniente.
  • Para su construcción se emplearon 1.650 bultos de cemento y siete toneladas de hierro.
  • Los cimientos de concreto fueron vaciados en perforaciones de 17 metros de profundidad.
  • En su interior se pueden acomodar 2.500 personas. En la cabeza caben 20 visitantes.
  • Para llegar hasta la cabeza es necesario subir una escalera de caracol con 163 escalones.
  • La imagen tiene ventanales en el vientre, los brazos, el cuello, la cabeza y la espalda. Desde ellas se pueden observar doce municipios de seis departamentos.
  • También se aprecian la cordillera Occidental, los nevados del Ruiz, Tolima y Santa Isabel y parte del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2011.
  • En su base hay una capilla con un cuadro del Señor de los Milagros al que se le atribuyen varios milagros.
  • La entrada al Cristo cuesta aproximadamente un dólar.
  • Belalcázar está a 1.632 metros sobre el nivel del mar y queda a 67 kilómetros de Manizales, la capital de Caldas.

 

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