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¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos cuando nos ven llorar?

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Hay poder en expresar las emociones y una enseñanza fundamental para los hijos

¿Cuánto de nuestras emociones debemos dejarles ver a nuestros hijos? ¿Está bien que nos vean llorar o deberíamos llorar a puerta cerrada e inventar una historia sobre lo que está ocurriendo?

Los psicólogos hablan del peligro de la falta de aprendizaje emocional que están viviendo hoy los niños y adolescentes que no ven llorar a sus padres. ¿Qué rol juegan las emociones en nuestra vida y qué podemos enseñarles cuando nos ven llorar?

1. Llorar es algo natural y humano 

El llanto es en sí mismo un proceso natural. Está bien que los hijos sepan que su mamá o su papá normalmente sonríen, están felices y positivos, pero también que pueden estar tristes, enojados, ansiosos y frustrados. 

Cuando nuestros hijos nos ven llorar les estamos dando la oportunidad de que ellos puedan sentir esas emociones difíciles también. Sabrán que pueden llorar si lo necesitan y que no hay porqué avergonzarse, esconderse o pedir disculpas por eso. 

2. Llorar no significa que vamos a sufrir indefinidamente

Más allá de que existe más de un motivo por el cual podemos llorar (cansancio, alegría, dolor, gozo), si nuestro llanto es doloroso podemos decirles a nuestros hijos que aunque nos sintamos tristes en ese momento, estaremos alegres pronto. El llanto tiene un proceso por el cual la persona vuelve a recomponerse. No es un estado permanente.

3. Llorar no significa ser débil

En cierta forma nos han enseñado a bloquear las emociones y no tenemos permitido llorar. Nos da miedo porque nos hace parecer débiles o nos da inseguridad por lo que puedan pensar los demás, pero la gente fuerte no es la que no expresa nada. 

El ser fuerte no tiene que ver con ser rígido, sino con ser flexible y vulnerable. Podemos enseñarles a nuestros hijos lo que es una persona fuerte en verdad: una persona que pide ayuda cuando la necesita, llora cuando está triste y se ríe cuando está feliz. 

4. Los sentimientos no son malos 

Los sentimientos no son malos o buenos, pero sí pueden serlo nuestras acciones. Podemos enseñarles que está bien sentirse triste cuando no son invitados a una fiesta de cumpleaños, pero que no está bien gritarle a ese amigo en la escuela al día siguiente; o que está bien sentirse decepcionado cuando un hermano no comparte un juguete nuevo, pero que no está bien golpear o decir malas palabras.  

5. Actuar bien puede ser incómodo

A menudo hacer lo correcto puede ser incómodo y eso está bien. Los niños pueden aprender a cuestionar el status quo cuando un amigo los invita a participar en una actividad peligrosa, aunque eso signifique que pueden ser rechazados por su grupo de pares. No siempre seguir lo que sentimos será lo más conveniente. 

6. Se pueden tomar medidas para sanar 

Hay lágrimas que provienen de las duras realidades de la vida que ellos verán y sentirán también. Seres queridos diagnosticados con enfermedades, miembros de la familia que pueden tener accidentes o fallecer. Estas cosas son muy dolorosas. 

No se trata de sugerir que se revuelquen de dolor sin obtener ayuda. Se trata de que uno pueda guiarlos en el desarrollo de la capacidad emocional de experimentar lo que se muestra con conciencia y compasión. Al vivir con estas emociones difíciles, sabrán que uno como padre estará listo para amarlos y consolarlos. 

7. Siempre tenemos una oportunidad para amar

Nuestros hijos pueden saber que mamá y papá tendrán numerosos argumentos a lo largo de los años, pero que hay mucho amor detrás de las frustraciones. Que el diálogo saludable y la reparación sanadora vienen con una comunicación reflexiva y muchos abrazos. Podemos enseñarles que siempre tendrán la oportunidad de encontrarse y acompañar, de dar y recibir un abrazo reconfortante.

8. Se puede avanzar con las dificultades

A menudo las lágrimas son nuestros factores desencadenantes para actuar, votar, decir no, cambiar de carrera, etc. Por lo tanto aceptar estos parches difíciles, acogerlos y reconocer que los necesitamos nos pueden ayudar a prosperar. Podemos enseñarles que pueden levantarse después de la caída, reanudar desde donde lo dejaron, hacer reparaciones cuando una relación necesita amor.

9. Podemos conectarnos internamente para buscar respuestas

Las lágrimas tienen valor porque provienen del hecho de que estamos en contacto con nuestra propia verdad. El mismo Jesús lloró por un amigo delante de la gente. Podemos enseñarles que pueden llorar sin que nadie les diga que no lo hagan, que al conectarnos internamente no necesitan buscar afuera otras formas para poder sentir que están vivos. 

10. Podemos evitar enfermedades a tiempo 

Está comprobado que el llanto es saludable y necesario. Es como una válvula de liberación del estrés y puede evitar problemas de salud o trastornos a futuro. En la medida en que los adultos nos reconectemos con nuestras emociones los niños lo harán naturalmente. Pero si nosotros no lo hacemos, es muy difícil que ellos lo hagan.

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