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Estudio descubre que ver al mismo médico cada vez podría salvar tu vida

MEDICINE
IJeab - Shutterstock
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En el sistema sanitario estadounidense actual, aunque pueda resultar difícil lograr una “continuidad de la asistencia” al paciente, este seguimiento se relaciona con menores tasas de mortalidad y otros beneficios sanitarios

Investigadores en el Reino Unido han encontrado pruebas de que los pacientes que ven al mismo médico a lo largo del tiempo tienen una tasa de mortalidad más baja. Los hallazgos sugieren firmemente la importancia vital, literalmente, de que los médicos y los pacientes construyan una relación prolongada en el tiempo.

Según sugieren los investigadores, un vínculo genuino con los médicos hace que los pacientes se sientan cómodos a la hora de revelar aspectos no estrictamente médicos de sus vidas y que, sin embargo, pueden afectar a su salud, cosa que permite a los médicos tomar decisiones cada vez más informadas para ofrecer una atención holística e integral.

El periódico The Guardian informó de que investigaciones anteriores ya habían demostrado que lo que se conoce como “continuidad de la asistencia” influye positivamente en que el paciente siga mejor las directivas médicas, acepte mejor las vacunas y realice menos visitas a los servicios de emergencias. Ahora se ha demostrado que la calidad de la relación médico-paciente afecta a la tasa de mortalidad de los pacientes.

En nuestra era de alta tecnología, la importancia sigue estando en el factor humano, destacó sir Denis Pereira Gray, uno de los investigadores de un equipo de académicos perteneciente a las universidades de Exeter y Mánchester en el Reino Unido. Gray contó a The Guardian que, “básicamente, estamos diciendo que en estos tiempos en que la prensa pone el énfasis en las nuevas máquinas y las nuevas tecnologías, [esta investigación] muestra que el lado humano de la medicina sigue siendo muy importante e incluso una cuestión de vida o muerte”.

El profesor Philip Evans, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, definió la continuidad de la asistencia como lo que “sucede cuando un paciente y un médico se ven repetidamente y se van conociendo con el tiempo”. Esta relación, dijo a la BBC, “conduce a una mejor comunicación, satisfacción del paciente, cumplimiento de los consejos médicos y un uso mucho menor de los servicios hospitalarios”.

Los investigadores revisaron las conclusiones de 22 estudios en nueve países, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Corea del Sur e Israel. Los resultados también señalaron la importancia de las conexiones entre los pacientes y los cirujanos y otros especialistas, incluyendo psiquiatras, con un estudio que mostró que los pacientes de cirugía colorrectal tenían el doble de probabilidades de morir al cabo de un año si tenían un cirujano diferente cuando eran hospitalizados de nuevo.

Por supuesto, tanto en Estados Unidos como en otros países, incluso los pacientes con seguro privado pueden tener dificultades para acceder a los mismos profesionales cada vez que necesitan asistencia médica, especialmente cuando se trata de especialistas, como los cirujanos. Para los más humildes de Estados Unidos que han dependido de la administración tradicional de Medicaid [un programa federal y estatal que ayuda a ciertas personas con menos recursos a cubrir los costes sanitarios; Ndlt], las posibilidades de continuidad de la asistencia han sido prácticamente nulas.

Propenso al despilfarro y al fraude, el sistema sanitario aquí en EE.UU. ha sido laberíntico, por decirlo suavemente, y los pacientes se enfrentan rutinariamente al reto de encontrar un médico, cualquier médico, para empezar. La fórmula tradicional también se basa en un sistema de transacciones, donde los médicos registran las visitas al consultorio y las pruebas administradas, sin una hoja de ruta clara para proporcionar a los pacientes una atención consistente y holística, es decir, que tenga en cuenta no solo los problemas médicos, sino que también esté alerta ante los determinantes sociales de la salud. Estos determinantes incluyen la vivienda, el empleo, la educación y otros factores, como las condiciones mentales y emocionales, que a menudo tienen un impacto importante sobre la salud de una persona.

Las dimensiones no médicas de la vida de un paciente son precisamente las que, como sugiere el estudio de Reino Unido, se revelan gradualmente a medida que la relación médico-paciente se desarrolla con el tiempo. De hecho, los hallazgos británicos ofrecen un respaldo a un experimento único de Medicaid en el estado de Nueva York, actualmente en el cuarto año de un mandato de cinco años, el programa Pago de Incentivos para la Reforma del Sistema de Prestaciones, (“Delivery System Reform Incentive Payment program”, DSRIP por sus siglas en inglés).

DSRIP es un ejemplo de atención basada en valores, ya que el programa premia económicamente a los médicos cuyos pacientes tienen mejores resultados de salud a largo plazo; es un potente ejemplo de atención basada en valores, un programa que coloca a los pacientes y sus intereses en el centro mismo de la reforma sanitaria. Los médicos de atención primaria y otros proveedores de asistencia sanitaria ya no cobran de acuerdo con el número de visitas al consultorio o pruebas administradas, sino en función de la evolución de los pacientes a lo largo del tiempo.

Ese bienestar a largo plazo, insisto, depende de un servicio de atención que tenga en cuenta a la persona en su totalidad, los factores médicos, mentales, culturales y sociales que determinan el bienestar de una persona. Y en el centro de este proceso está la calidad de la relación médico-paciente.

Mario Paredes es CEO de SOMOS Community Care, Inc., uno de los 25 sistemas de proveedores que operan bajo el mandato del programa Delivery System Reform Incentive Payment (DSRIP) del estado de Nueva York.

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