Recibe Aleteia gratis directamente por email
Los mejores contenidos espirituales de la red, ¡recíbelos en tu email!
¡Inscrítebe a la newsletter gratuita!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Quién inventó la confesión individual y privada en el confesionario?

CONFESSIONAL
Shutterstock
Comparte

En los primeros siglos la confesión de los pecados era pública

El sacramento de la confesión tiene una rica historia en la Iglesia católica, una historia que incluía la confesión pública de los pecados. Era algo muy común en toda la cristiandad hasta que los misioneros irlandeses comenzaron a difundir una práctica única que vino inspirada por los monjes egipcios.

El Catecismo de la Iglesia Católica ofrece una sucinta historia del sacramento de la confesión:

“Durante los primeros siglos, la reconciliación de los cristianos que habían cometido pecados particularmente graves después de su Bautismo (por ejemplo, idolatría, homicidio o adulterio), estaba vinculada a una disciplina muy rigurosa, según la cual los penitentes debían hacer penitencia pública por sus pecados, a menudo, durante largos años, antes de recibir la reconciliación. A este ‘orden de los penitentes’ (que sólo concernía a ciertos pecados graves) sólo se era admitido raramente y, en ciertas regiones, una sola vez en la vida” (CIC 1447).

Si bien esta era una práctica común en Europa, una tradición separada comenzó a desarrollarse en el desierto egipcio. Fue allí donde los monjes egipcios comenzaron a reunirse para construir comunidades monásticas y dentro de esas comunidades desarrollaron una manera distintiva de confesar los pecados.

San Juan Casiano en particular promovió una forma de confesión privada que aprendió de estos monjes del desierto y se la llevó consigo cuando fundó un monasterio en Francia. Los escritos de Casiano fueron luego llevados a Irlanda y fue allí donde encontraron tierra fértil.

Te puede interesar: Descubierto un manuscrito antiguo que vincula a la Iglesia de Irlanda con Egipto

En Irlanda, los monjes construyeron sobre los cimientos de Casiano y desarrollaron un sistema de confesión que era completamente privado, incluyendo la recitación privada de los pecados y la ejecución privada de la penitencia.

Si bien es cierto que la confesión privada existió desde el principio de la Iglesia, no fue utilizada para todos los pecados hasta la influencia de los monjes irlandeses.

Los irlandeses también crearon la tradición de un “alma amiga” o anamchara en gaélico. Básicamente, era un director espiritual privado con quien uno compartía todos sus problemas personales y pecados.

Te puede interesar: ¿Necesito un director espiritual?

Fue durante el siglo VII cuando los monjes irlandeses empezaron a llevar estas tradiciones de confesión a Europa. Lo narra el Catecismo:

“Durante el siglo VII, los misioneros irlandeses, inspirados en la tradición monástica de Oriente, trajeron a Europa continental la práctica ‘privada’ de la Penitencia, que no exigía la realización pública y prolongada de obras de penitencia antes de recibir la reconciliación con la Iglesia. El sacramento se realiza desde entonces de una manera más secreta entre el penitente y el sacerdote” (CIC 1447).

La Iglesia ha evolucionado a lo largo de los años en su entendimiento del sacramento de la confesión, pero gran parte de la experiencia de confesión actual se debe a la influencia de los monjes irlandeses.

¡Gracias, irlandeses!

 

Te puede interesar: He pensado en confesarme, ¿cómo se hace?

Boletín de Noticias
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.