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EE.UU. se llena de tumbas y monumentos para los niños abortados

UNBORN
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Un monumento para Frances y Claire

En el Calvary Cemetery Memorial de la población de Oshkosh (Wisconsin), el 16 de noviembre de 1996, el Consejo 614 de los Caballeros de Colón (Knights of Columbus) de Estados Unidos erigió un monumento en memoria de “todos los bebés concebidos pero que no pudieron nacer; especialmente las víctimas del aborto”.

Este es tan solo un ejemplo de los cientos de monumentos conmemorativos a los niños perdidos por el aborto que se multiplican a través de Estados Unidos, “dando testimonio de la vida de la Iglesia”, escribe Jim Graves en OSV Newsweekly

El 22 de enero de 1987, durante el 14º aniversario de la decisión Roe v. Wade de la Corte Suprema de Estados Unidos (que legalizaba el aborto), la Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio, dedicó una Tumba del Niño por Nacer. Los restos de dos bebés abortados, Francis y Claire, fueron enterrados frente a la Capilla Porciuncula de la Universidad, y los restos de cinco más se agregaron en los años siguientes.

La tumba es un lugar de gran reverencia en nuestro campus y ha despertado una mayor conciencia sobre la importancia del derecho a la vida“, dijo el padre Shawn Roberson, capellán universitario. “Nos recuerda que el aborto es un problema crítico que afecta nuestras vidas”.

La tumba incluye una llama perpetua rodeada por un patio de piedra y bancos de madera, con dos reclinatorios de granito en su base y una guardería de piedra a pocos metros de distancia. Los miércoles, Students for Life (Estudiantes por la Vida) de la Universidad Franciscana rezan un rosario en el sitio.

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Cliff-(CC BY 2.0)

El cardenal John J. O’Connor de Nueva York (1920-2000) se conmovió cuando visitó la Tumba del Niño por nacer en 1992. Ahí mismo “reto” a los Caballeros de Colón a poner una “Tumba del Niño por Nacer” en cada cementerio católico.

Concretamente, lo que el cardenal neoyorquino le pedía a los Caballeros de Colón era erigir un monumento conmemorativo en lugar de una tumba con restos humanos, de modo que los visitantes de los sitios reflexionaran que “los no nacidos a los que el aborto dio muerte fueron tanto seres humanos como todos los demás enterrados allí”.

Los Caballeros de Colón –escribe Graves– respondieron generosamente, y actualmente se han establecido más de 1.835 de estos monumentos en todo el mundo, no solo en los cementerios católicos, sino también en parroquias y otras propiedades diocesanas.

El buen ejemplo también cunde

Algunas diócesis estadounidenses tienen sitios múltiples para conmemorar a los no nacidos; por ejemplo, la arquidiócesis de Saint Louis tiene 15 sitios –entre parroquias y cementerios– con monumentos, que van desde simples lápidas hasta elaborados memoriales, todos dirigidos a honrar la corta vida de quienes fueron asesinados o fallecieron naturalmente antes de ver la luz.

Otros que respondieron a la solicitud del cardenal O’Connor fueron precisamente los Caballeros de Colón de Oshkosh, Wisconsin, que establecieron monumentos conmemorativos en los dos cementerios católicos de la ciudad. Dick Forseth, Gran Caballero del Consejo local de los Caballeros, el 614, dijo que el propósito de los monumentos es crear conciencia sobre el tema del aborto, ya que “nosotros los Caballeros siempre hemos defendido a los no nacidos”.

Los Caballeros de Colón en la Parroquia San Miguel Arcángel en Woodstock, Georgia, establecieron un monumento pro vida en 2004 a petición del padre Larry Niese. Ahí se erige una estatua de Nuestra Señora de la Tolerancia; en la base de la estatua hay una lápida con un corazón y una imagen de un niño por nacer. El feto tiene 12 semanas, un momento en que el aborto es más común.

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michael agustin-(CC BY-NC-ND 2.0)

El padre Niese ha dicho: “Si no tienes vida, no tienes nada. Tenemos más de un millón de abortos por año en este país, lo cual es horrendo. Tenemos que hacer todo lo posible para detenerlo”.

Niese cree que los monumentos conmemorativos son importantes ya que una mujer que pierde a un niño por causas naturales puede enterrar al niño en una tumba en la que puede llorar públicamente. “Cuando tienes un aborto, no tienes un lugar adonde ir para llorar públicamente. El monumento le da a la gente un lugar adonde ir y llorar”.

Los monumentos al no nacido pueden desempeñar un papel importante en la defensa del derecho a la vida, cree, por su parte, el padre Roberson: “Pueden afectar nuestra espiritualidad, haciendo que algo que al principio parecía distante sea cercano y personal”.

Con información de OSV Newsweekly

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