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Ding, dong : ¿Puedo entrar? “Soy el Papa Francisco”

Papa Francisco visita 12 familias en Ostia (Roma) Copyright “L’Osservatore Romano”
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El Papa se traslada a un barrio de Roma para visitar a una señora mayor, conocida suya que se encontraba enferma

El verano caluroso en Roma. La tarde del sábado 28 de julio de 2018 transcurría sin novedad para una mujer anciana y  enferma; solo se escuchaban las típicas sirenas de ambulancia. Los romanos sanos y en fuerza escapan de la ciudad para ir al mar o al lago más cercano. De repente, un auto se acerca a Vía Alessandría, ubicada en el barrio Salario. Los transeúntes poco a poco se exaltan y se agolpan en la calle.

De un auto Ford Focus azul se baja un pastor vestido de blanco. Lo acompañan dos guardia de la Gendarmería Vaticana y tres policías vestidos de civil. El mismo Papa se dirige a la puerta del edificio: ¡Ding, dong! ¿Puedo entrar? ‘Soy Francisco’. – ‘¿Quien?– responde una voz sorprendida del otro lado del citófono.

El Pontífice estaba allí para visitar a una señora mayor, conocida suya. Ella había pedido a sus familiares de volver a ver al papa Francisco, pero impedida físicamente para salir de su apartamento, parecía ser solo una ilusión.

Para proteger la entrada del edificio donde vive la mujer, los hombres de la seguridad se forman en guardia, mientras los testigos en el andén esperan para tomar una foto o recibir una bendición furtiva, a pesar del calor y de la humedad.

Una hora duró el apostolado del Papa en el apartamento de la mujer: Cuando salió, un pequeño grupo de vecinos del barrio lo estaban esperando. Francisco los saludó con gran afecto, estrechó manos, regaló abrazos y bromas con los pasantes. Un anciano enfermo al saber de la ilustre presencia esperó con paciencia hasta que obtuvo el conforto y la caricia de Francisco. 

Algunos lo reconocieron como el arzobispo de Buenos Aires que cuando venía a Roma pasaba por este vecindario, dado que a unos pocos metros, exactamente en la Plaza de Buenos Aires, está la iglesia argentina de Santa María de los Dolores, donde, Bergoglio cuando era cardenal, iba en autobús para buscar a los paisanos argentinos. De vuelta al Vaticano, Francisco siguió saludando por la ventana del auto a los vecinos y bendiciéndoles. 

Algunos de los abrazos de Papa Francisco con ancianos (Galería)

Francisco: “Vine por los pobres no por ti”

El 28 junio de 2018, otra sorpresa. Francisco de todas las invitaciones que recibió para agasajar a los recién creados cardenales en el consistorio de ese día, elige de hacer una sorpresa y colarse en una fiesta de la que no había recibido invitación.

Don Corrado, el cardenal polaco Konrad Krajewski, limosnero del Papa, fresco de haber recibido la púrpura festeja con alrededor de 280 pobres en una cena organizada en el Vaticano. De repente se aparece Francisco. “Vine por los pobres no por ti”, dijo en medio de las risas al apenas creado cardenal.  

Los colaboradores buscaban con frenesí una silla adapta y en el centro del recinto para la ciática del Papa. En cambio, él hace gesto que se encuentra bien donde está. El Papa se sentó en una silla cualquiera en una de las mesas preparadas para los huéspedes de honor: sin techo, refugiados y pobres.

Allí compartió por dos horas la cena con los presentes. Escuchó sus historias cargadas de sufrimiento y de esperanza. Un empleado contó a la revista italiana católica, Famiglia Cristiana, que no esperaban al Papa y cuando llegó pensaron que se detenía solo para un saludo y ya. En la mesa, Francisco compartió con un refugiado siriano que llegó a través de los corredores humanitarios de San Egidio. 

Algunas visitas “sorpresa” del Papa Francisco (Ver Galería)

El apostolado de la escucha 

Otro caso del apostolado de la escucha del Papa se presentó en marzo de 2018. Nunzia Mattera es una mujer solidaria conocida en su parroquia por apoyar a los más desfavorecidos. Ella, presidente de la ‘Cadena de alimentos’ para los pobres, le manifestó a su obispo, Pietro Lagnese, que soñó con el Papa antes de recibir tamaña sorpresa: la llamada telefónica de Francisco.

Nunzia, 60 años, vive en Ischia, postrada en una cama debido al cáncer, soñó que el Papa llegaba a su casa en helicóptero. Francisco la confortó y con voz alegre le dijo: “En cambio de llegar con el helicóptero…llego con el teléfono”.  Nunzia era feliz: “Santo cielo su santidad, esta llamada es la cosa más bella que me podía suceder en la vida”. 

El apostolado de la escucha del Papa, también incluye alzar la bocina desde el Vaticano para conectarse a realidades difíciles y remotas: enfermos, jóvenes en las cárceles, madres inconsolables que han perdido a sus hijos en una accidente de tránsito, etc. El Papa escucha así simbólicamente el dolor de toda la humanidad para luego alimentar su mensaje de la misericordia, la esperanza y la transformación social en sus discursos, homilías y predicaciones.

 

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