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¿Es más fácil hoy alimentar a los bebés?

BABY
Shutterstock-Monkey Business Images
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En la actualidad tenemos más variedad de alimentos y contamos con más información.

“No busquen hacer cosas espectaculares. Lo que importa es el don de ustedes mismas, lo que importa es el grado de amor que ponen en cada gesto” Santa Teresa de Calcuta

Comer es una de las primeras cosas que hacemos además de respirar desde que nacemos. Es algo natural. Pero a pesar de ello, a diario nos encontramos frente a un sinfín de información, publicidad y variedad de alimentos, además de las distintas experiencias de nuestras familias y amigos.

Esto muchas veces genera dudas, temor, confusión en los padres sin importar si son primerizos o no sobre la mejor manera de comenzar con la alimentación complementaria (AC) de su bebé. 

Primero, se comienza con la Lactancia Materna Exclusiva (LME) hasta los 6 meses (o la leche de fórmula) y después, se inicia la etapa de introducción de los alimentos sólidos como complemento, de ahí la palabra Alimentación Complementaria.

No es una tarea fácil pero sí gratificante si la hacemos con mucho amor y paciencia. Es el camino hacia una alimentación feliz, sana. Es un aprendizaje cada día para la familia.

Veamos qué es lo importante que debemos tener en cuenta para lograr la adecuada alimentación del bebé en esta etapa.

¿Cuándo empezar? 

A los 6 meses, como complemento de la leche materna o de fórmulas lácteas infantiles.

Desde 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó iniciar la AC a partir de los seis meses de vida, ya que la leche materna constituye un factor protector frente a la morbimortalidad infantil en los países en desarrollo.

Mientras que la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del 2008, señala que el inicio no debe ser ni antes de las 17 semanas ni después de las 26 semanas de vida.

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Shutterstock-Oksana Kuzmina

¿Cómo empezar? 

Lo más importante de esta etapa es que el bebé se relacione con la comida, que desarrolle una actitud de naturalidad con el acto de comer. Para lograrlo debemos dejar que juegue, disfrute, experimente con la comida.

No es necesario que coma todo lo que se le sirve, ni forzar, por el contrario, debemos respetar cuando no quiera más. ¿Por qué? Porque esta primera etapa más que nutritiva, es educativa, le estamos enseñando a comer, saborear, apreciar texturas diferentes, y de esta manera se va adaptando a la comida que comerá con su familia. Además, todavía la mayor parte de las calorías y nutrientes los obtiene de la leche materna.

Es aconsejable también sentarse, aunque sea una vez al día a comer en la mesa juntos, ya que el niño aprende también de la observación, de los que comen y como lo hacen sus padres.

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Shutterstock-goodluz

¿Qué alimentos sí y no?

Va a variar en cada país, cultura o familia que tiene unos hábitos adquiridos y es esta la que decide como hacerlo. Pero debemos confiar que los alimentos que disponemos habitualmente en el hogar nos serviran para empezar. 

  • Frutas y vegetales:

La fruta triturada estilo puré suave que apenas se deslice en el plato, como plátano, pera, manzana, luego ir probando de a una por vez los cítricos (fresones, melón, sandía, naranja) por las dudas que le produzca alergia.

Los vegetales bien cocidos, como patata, zanahoria, calabacín o calabaza, añadirle una cucharadita de aceite. A los pocos días, si va bien se le puede añadir algo de carne 20 -30 gramos (pollo o pavo, luego ternera). Luego ir probando con otras verduras: brócoli, judías verdes tiernas, tomate.

Cereales como pasta, arroz, pan, una papilla con copos de avena (con una breve cocción) con leche o agua. Sémola de arroz, o de trigo duro, harina de maíz, se pueden preparar con leche o con agua también. 

También vienen papillas de cereales prontas, pero debemos cuidar porque suelen tener mucho azúcar y el acostumbrarse a sabores más dulces, contribuye al rechazo a otros sabores menos dulces (verduras y otros alimentos).

Legumbres bien cocidas y trituradas (guisantes, lentejas peladas, humus).

Pescado, blanco o azul bien cocido (evitar atún, emperador o pez espada, tiburón y lucio por su alto contenido en mercurio).

Huevo, bien cocido y huevo crudo no antes de los 2 años.

Para beber, agua potable. No jugos, ni té o refrescos.

Evitar por seguridad, trozos de comida duros, y/o redondeados como uvas, aceituna, cerezas, salchicha tipo frankfurt, trozos de fruta dura (manzana), y frutos secos. Leche entera de vaca, hoja verde (espinacas y acelgas por su contenido en nitratos) y miel hasta el año.

Tampoco es necesario añadirle sal a su comida hasta después del año, ni azúcar. 

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Shutterstock-Lopolo

¿Le puedo dar alimentos con gluten? 

La recomendación es introducir el gluten entre los 4 y los 12 meses según la Sociedad Europea para Gastroenterología Pediátrica (ESPGHAN), y agrega que el gluten no afecta el riesgo del lactante de desarrollar enfermedad celiaca sino un consumo excesivo en cualquier momento de la infancia.

¿Será mejor la papilla o el BLW?

Lo que prefieran si son llevadas a cabo de la manera correcta están bien las dos. Si se elige papillas, a los 8 o 9 meses se debe comenzar a incorporar alimentos más sólidos y consistentes. Puedes saber más del BLW en otro artículo que publicamos en Aleteia sobre este tema

 

La alimentación complementaria es una nueva aventura que recorren juntos. Es algo natural, importante para el desarrollo de los pequeños, pues será la base para su sana conformación corporal, que estimula sus sentidos y coordinación.

Es un periodo de transición en la alimentación infantil y los hábitos que enseñemos al niño en esta etapa, serán los que quedarán fijos en sus preferencias y en su alimentación futura. 

No hay una única manera de hacerlo, pero lo fundamental es hacerse con paciencia y mucho amor, así como respetando las señales de hambre y saciedad del niño cuando les ofrezcamos los alimentos. Busca a profesionales adecuados si necesitas orientación y disfrútala.

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