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Las tribus “no contactadas”: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo viven?

NATIVES
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Una muestra (en peligro de extinción) de la diversidad humana

El video en el que se puede notar el único sobreviviente de una tribu aislada en la selva del Amazonas brasileña ha puesto de relieve, de nueva cuenta, la existencia de tribus “no contactadas” que estarían en peligro de extinguirse.

Se trata de una grabación del gobierno de Brasil, quien monitorea de forma remota a este indígena adulto y lo muestra tratando de derribar un árbol con un hacha rudimentaria. Podría tener 50 años de edad y es el último sobreviviente en la selva del Estado de Rondônia.

Se cree, por parte de antropólogos brasileños, que los otros miembros de su tribu murieron en los años noventa, probablemente asesinados por granjeros. Pero también pudieron ser exterminados por agricultores, mineros o taladores clandestinos que se han ido adentrando en la Amazonía y para quienes los naturales y sus derechos son nada.

Este hombre, símbolo de la resiliencia de las más de cien comunidades “no contactadas” que habitan en las selvas de Brasil, es seguido desde mediados de la década de los noventa del siglo pasado. Se muestra hostil con cualquier forastero que se le acerque. Ya ha herido a un funcionario de la Fundación Nacional del Indio con una flecha en 2005.

¿Fronteras? ¿Qué son?

No solamente en Brasil existen las tribus “no contactadas”. La organización *Somos Survival* ha dedicado sus esfuerzos, justamente, a defender a los pueblos indígenas que viven aislados de la exploración petrolífera, los madereros, narcotraficantes y de la construcción de carreteras que ponen su existencia en peligro.

Para este organismo, los pueblos indígenas aislados no son ni atrasados ni reliquias primitivas de un pasado lejano. Casi todos son nómadas y se desplazan por sus territorios, no entienden de fronteras, y son nuestros contemporáneos, así como una parte vital y vibrante de la diversidad humana.

Por desgracia, a menudo el contacto con “la civilización” es violento y ocurre simplemente porque los foráneos pretenden arrebatar a las tribus sus tierras y recursos. Como el Papa Francisco lo reconoció en febrero de 2016, cuando visitó San Cristóbal de las Casas (en el sur de México) los indígenas son los mejores conservacionistas y guardianes de la naturaleza y, por lo mismo, mucho tendríamos que aprender de ellos.

La rentabilidad bajo sus pies

Sus tierras, generalmente, son ricas en recursos naturales; la madera de sus bosques es extremadamente rentable, al igual que el petróleo y el gas que hay bajo sus pies. Y eso las hace apetecibles a los intereses del capital, que intentan no tenerlos como enemigos ni darles ningún derecho sobre sus tierras.

Por fortuna *Somo Survival * se ha constituido como un movimiento global por los derechos de los pueblos indígenas y tribales. Presiona a los gobiernos para que cumplan la ley y eviten su destrucción, ayudando a los indígenas a defender sus vidas, sus tierras y a decidir su futuro.

Se trata de construir un mundo en el que los pueblos indígenas y tribales sean respetados como sociedades contemporáneas y sus derechos humanos protegidos. Para ello han construido una plataforma desde la cual puedan dirigirse al mundo de forma que puedan dar testimonio de la violencia genocida, la esclavitud y el racismo al que se enfrentan a diario.

Contacto forzado

Muchos foráneos buscan forzar el contacto, por ejemplo, de los indígenas aislados en la Amazonía. No todos tienen aviesos intereses. Existen misioneros que quieren evangelizarlos porque los consideran primitivos; o, incluso, académicos que piden que se les contacte a la fuerza, porque consideran que su existencia “no es viable a largo plazo”.

Otros intrusos involucrados en actividades ilícitas, como el narcotráfico, han disparado a los indígenas e incluso masacrado a comunidades enteras. En realidad, *Somos Survival* se opone a todos los intentos de foráneos para contactar a los indígenas aislados. Las consecuencias, dice el organismo. “son siempre catastróficas”.

Iniciar el contacto debe ser su propia elección. Quienes entran en territorio de indígenas aislados les niegan esa capacidad de elegir, dice el organismo, fundado en 1969 por un grupo de personas conmocionadas por el genocidio de los indígenas amazónicos que sacó a la luz un artículo del *Sunday Times*.

Nombres desconocidos

En la frontera amazónica entre Perú y Brasil vive la mayor concentración de pueblos indígenas “no contactados” de la Tierra. Estos aborígenes, obviamente, no entienden de fronteras y cruzan de un país a otro siguiendo sus rutas nómadas. Son los isconahuas, matsigenkas, matsés, mashco-piros, mastanahuas, murunahuas (o chitonahuas), nantis, sapanawas y muchos más, cuyos nombres desconocemos.

Rechazan el contacto a menudo como resultado de la terrible violencia y las enfermedades que trajeron consigo los foráneos. Algunos escogieron el aislamiento tras sobrevivir a la fiebre del caucho durante la que miles de indígenas fueron esclavizados y asesinados. Muchos huyeron a las zonas más recónditas de la Amazonia y desde entonces evaden el contacto a largo plazo.

En las raras ocasiones en las que son avistados o se produce un encuentro dejan claro que quieren que se les deje solos. A veces reaccionan de forma agresiva, como forma de defender su territorio, o dejan señales en la selva para advertir a los foráneos que se mantengan alejados.

La reserva de los tigres

Otras son la tribus de las reservas de tigres de la India. Las vidas de centenares de miles de indígenas están siendo destruidas en nombre de la conservación de la naturaleza. El Gobierno del país los está expulsando, ilegalmente, de la tierra donde siempre han vivido y que siempre han protegido.

Se les acusa de dañar la vida silvestre, pero lejos de matar a los tigres, muchas tribus los veneran como a dioses y además cuidan de su medioambiente mejor que nadie. Allí donde el derecho de los indígenas a permanecer en una reserva de tigres ha sido reconocido, la población del felino ha aumentado.

La legislación india protege específicamente el derecho de los adivasis (pueblos tribales) a permanecer en sus tierras ancestrales, pero estas leyes no se respetan. Muchos indígenas viven con el miedo constante a ser encarcelados, torturados, golpeados o disparados por el simple hecho de realizar sus actividades cotidianas. Los funcionarios forestales los someten al racismo, a la violencia y al abuso.

La amenaza a los “pigmeos”

Otro ejemplo es el de los pueblos “pigmeos” de África central. El desplazamiento y la discriminación destrozan a los habitantes de la selva. Cada pueblo es distinto, como los twas, akas, bakas y mbutis, que viven en toda África central, incluyendo la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda y Camerún.

Los distintos grupos tienen lenguas y tradiciones de caza diferentes y cada comunidad se enfrenta a amenazas y retos distintos. Los principales problemas que sufren los “pigmeos” son el racismo, la tala inmoderada y la conservación medioambiental, generando serios problemas de salud y abusos violentos.

Los pueblos de la selva del África central han vivido de la caza y la recolección desde hace milenios. En las últimas décadas sus tierras ancestrales han sufrido la devastación causada por la tala, la guerra y la invasión de agricultores. Debido a la expansión de zonas protegidas como respuesta a estos problemas, su subsistencia se ha hecho cada vez más difícil y su fuerte vínculo con su selva está amenazado.

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