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Las vacaciones, gran ocasión para quererse

FAMILY
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Trabajar la paciencia, dar atención a los hijos y otras necesidades de los tiempos de más convivencia

Vivimos en una sociedad que generalmente focaliza su atención en todo aquello que sea negativo, que señala las debilidades como aspectos negativos que deben ser eliminados, basando su educación en un sistema de “recompensas y castigos”.

Sin embargo, desde el enfoque de la parentalidad positiva se promueve la satisfacción de las necesidades de los niños y niñas y la puesta en marcha de acciones que favorezcan su desarrollo, como pueden ser el fortalecimiento del apego, la interacción a través del juego, la comunicación sin exposición al conflicto, teniendo en cuenta el entorno de cada familia y las habilidades de los padres.

Los buenos tratos a niños favorecen un desarrollo y un bienestar adecuados. Para ello hay que prestar particular atención a las necesidades infantiles, ofreciendo a los hijos atención, respeto, educación, normatividad y afecto.

Esto permitirá que los niños puedan desarrollarse como personas con una buena autoestima, lo que les hará crecer de forma sana y feliz en sociedad.

Sin duda alguna, las muestras de cariño y afecto, junto con otras variables, constituyen uno de los valores claves para el óptimo desarrollo psicológico de las personas.

En la familia se produce un aprendizaje y una interiorización profundamente emocional que la convierten en la fuente de las influencias más poderosas a las que el individuo está sometido durante sus años de crecimiento.

Algunos consejos importantes para el periodo de vacaciones

  1. Trabajar la paciencia y la expresión de emociones. Pequeños conflictos familiares se pueden ver incrementados por una falta de escucha activa por parte de padres e hijos; en ocasiones expresar de una manera sosegada aquello que se quiere decir resulta casi imposible, lo que hace que se expresen las emociones de manera explosiva.
  2. Dar importancia a las emociones de los hijos. Lo contrario genera sentimientos de frustración e ira en los hijos, que pueden expresar su enfado de manera explosiva. Detectar los problemas de tu hijo como tales y ser comprensivo puede ayudar a disminuir el enfado.
  3.  Cultivar la paciencia como forma de relajación. Cuando los padres se topan ante situaciones de enfado intenso por parte de sus hijos, es fácil caer en el error de ponerse nerviosos e incrementar la tensión del momento. Respirar profundamente y desconectar unos segundos hará que la respuesta sea más apacible.
  4. Fortalecer la autoestima y dar atención a los hijos. En muchas ocasiones la falta de atención por parte de los padres resulta un elemento negativo en el desarrollo de la autoestima de los niños y fomenta las conductas conflictivas por parte del hijo, que intenta conseguir esa atención de algún modo. Los hijos necesitan el reconocimiento, la organización y el apoyo de los padres; es fundamental para trabajar de manera adecuada este punto.

Con el ritmo de vida acelerado tan marcado por la sociedad en la que vivimos, es habitual dejar de lado muestras de afecto y cariño que son esenciales para los más pequeños (y los que no lo son tanto). Sentirse querido por alguien tan importante como tus padres es fundamental para un desarrollo emocional adecuado.

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